Escenarios

Originalmente se le llamó la “Cuarta República”, que es una concepción política acuñada por Porfirio Muñoz Ledo cuando fue candidato presidencial del PARM, de hecho con ese lema lanzó su precampaña interna en el PRD en 1999, si bien es parte de su formación académica y política, al igual que su inclinación por la política francesa; después de su declinación de su candidatura presidencial por Vicente Fox Quesada en la campaña del año 2000, continuo con esa línea discursiva en los trabajos para la reforma del Estado, al entregar el resumen de los foros realizados para tal propósito le recomendó al presidente Fox y en particular al PAN empezar a construir su hegemonía promoviendo la celebración del 2 de julio, como el día de la “democracia mexicana”, esto para ir formando los símbolos políticos del panismo, los cuales se debieron asociar a la democracia, ya que era el partido político que había luchado afanosamente para concretarla desde su creación hasta la primera alternancia política, por supuesto no le hicieron caso (la soberbia del poder, sólo que es pura coincidencia en cada cambio de gobierno), y lo enviaron como Embajador a la Unión Europea, en una especie de destierro político.

De allí nace la idea que Andrés Manuel López Obrador cambió por el de la “Cuarta Transformación”, haciendo una lectura distorsionada de la historia porque la Independencia, la Reforma y la Revolución son procesos que fueron realizados por actores sociales y políticos que estaban fuera del poder político, de “ruptura y continuidad” les llamó el poeta Octavio Paz; por lo que no se puede equiparar el triunfo electoral de AMLO, con lo que hicieron los otros actores sociales como Miguel Hidalgo y José María Morelos dos sacerdotes que llamaron a una rebelión armada en contra de un Imperio debilitado; en el caso de Benito Juárez y Sebastián Lerdo de Tejada y otros liberales actuaron política y jurídicamente en medio de una guerra civil y la injerencia de potencias extranjeras; y en el caso de Francisco I. Madero, quien participa en un proceso electoral como ciudadano creando su propio partido para competir, si bien provenía de familias acaudaladas no era parte de la elite política; dado lo anterior, actualmente no hay Imperio que combatir, no hay guerra civil, ni invasión, ni era una dictadura política la que gobernaba (eran más unos cuatreros con los recursos públicos) y la violencia no es “la partera de la historia”, López Obrador ganó en un proceso electoral, tal y como ganó en el año 2000 como Jefe de Gobierno, con las mismas reglas electorales de competencia, mucho más flexibles que cuando le tocó participar a Cuauhtémoc Cárdenas en 1988. Es pertinente comentar que Andrés Manuel López Obrador fue presidente del CEN del PRD, posteriormente Jefe de Gobierno, dos veces candidato presidencial del PRD, y en los últimos años presidente de Morena, todas las veces bajo las reglas del sistema electoral, con sus prerrogativas asignadas a los partidos, no sólo por el financiamiento público, sino también con el uso del tiempo-aire que se les asignan a los partidos para su exposición mediática, por lo que no era un outsider del sistema electoral mexicano, por eso no se puede comparar con los actores de los tres grandes movimientos sociohistóricos del país; él al igual que Vicente Fox son producto de la “transición votada”, como la definió Mauricio Merino, fueron las reglas electorales las que propiciaron las diversas alternancias, como las del PAN, PRI y ahora Morena, las dos primeras sin cambiar al sistema político y éste último de carácter gatopardista, porque es más una regeneración del viejo sistema tanto en lo económico como en lo político, si ubicamos la formación política de AMLO, él pertenece al “milagro mexicano”, una visión nativista de la economía cerrada, y autoritaria en lo político, se anhelan las mayorías políticas, los efectos del presidencialismo metaconstitucional, de allí su desprecio por todos los Órganos Constitucionales Autónomos (OCA), como el INE, IFAI, Banco de México, UNAM, Fiscalía General de la República, no le gusta la pluralidad política, la transparencia, la democracia representativa, la rendición de cuentas, y en su conjunto la sociedad civil, entre las más evidentes, prefiere consultas entre su feligresía, sus decisiones unipersonales, no acepta equivocarse.

Porque si la Cuarta Transformación significa quitarle la pensión a los expresidentes, a intentar bajar el sueldo de los funcionarios (sale más caro la improvisación que la experiencia), que el presidente vuele con tarifas comerciales, eso lo hace cualquier funcionario de la Unión Europea, hechos que simplemente son la normalidad con la que se deben conducir los funcionarios públicos en este país, todo esto pertenece al mundo de lo simbólico, pero sin efectos reales en la vida cotidiana de las personas, lo único que si tiene un efecto económico es el aumento del salario mínimo, que lamentablemente es por decreto y no por las condiciones de la economía mexicana como producto de una reforma fiscal; pero no hay posibilidad de transformar tan sólo con lo simbólico sin definir las nuevas políticas públicas a implementar.

Finalmente, la primera prueba de fuego para el nuevo gobierno es el Presupuesto 2019, el cual tiene características “neoliberales”, algo con lo que lucharon discursivamente los morenistas para llegar al poder en contra de la mafia del poder, porque el recorte a las áreas sociales, educativas, culturales, de investigación, del campo, significa que es la misma acción neoliberal pero ahora con la narrativa de la “austeridad” y se privilegia a los proyectos personales en dicho presupuesto, los neoliberales recortaban el presupuesto para la cultura, la educación, ciencia y tecnología para equilibrar las finanzas, para que estuvieran “sanas” según decían; hoy los del gobierno de Morena dicen que es para redireccionar el presupuesto para áreas prioritarias de desarrollo, vaya paradoja gubernamental, un gobierno que aspiraba a la Cuarta Transformación tiene que recurrir a las mismas medidas neoliberales del PRI y del PAN de años anteriores, entonces nos encontramos ante el “presente-continuo” presupuestal y por ende gubernamental, esto apunta hacia la similitud en el ejercicio del poder entre los acérrimos enemigos políticos como lo es el PRIAN. Es así que la Cuarta Transformación tuvo éxito entre los crédulos que votaron por algo diferente que en los hechos gobernarán de igual manera.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.