Opinión

El presidente  Andrés Manuel López Obrador devuelve a la tesorería de la federación  lo que a su juicio considera que no le pertenece.

López Obrador, el Presidente del escrutinio diario

José Lima Cobos

El  que está consciente de su responsabilidad histórica  y que siente las necesidades de la sociedad y de sus reclamos  no le teme y menos se asombra ante el escrutinio diario a que es sometido, pues se puede decir que hasta con desgano -que no debe interpretarse como que poco le  importa- el presidente  de los Estados Unidos Mexicanos responde a cualquier cuestionamiento de los medios de comunicación  y así, esa conducta debe entenderse que va con pie firme de lo que  quiere que  este país consolide su futuro.

Con la mayor sencillez de quien quiere vivir y vive en la medianía de la remuneración que le otorga el ejercicio del servicio público, el presidente  López Obrador devuelve a la tesorería de la federación  lo que a su juicio considera que no le pertenece, es decir, mantiene su palabra de no ganar más de 108 mil pesos mensuales como el jefe de Estado y de gobierno, con la esperanza de que sirva de ejemplo para quienes lo acompañarán en la gran encomienda que 30 millones de ciudadanos  le otorgaron para servir a un país que vive la peor crisis humanitaria y económica de su historia

Para algunos, pudiera  no ser representativo este hecho de devolver la remuneración ilícita, aunque legalmente no lo es, porque está en el presupuesto de 2018, sin embargo, habla mucho de su honorabilidad, por si había duda, pues hasta ahora, nadie más lo ha hecho, lo que habla mucho que en esa batalla contra la burocracia dorada -la que recibe más de quinientos mil pesos mensuales- no se ve ni se siente que lo vayan a seguir, de ahí que será un auténtico solitario en el ahora sí palacio nacional.

Los que se dicen custodios de la constitución política y de los derechos humanos hacen como que la guadalupana les habla, pues,  siendo como lo es, de la mayor trascendencia la ley que reglamenta el artículo 127 de la ley de leyes que prohíbe que alguien gane más que el  presidente, en lugar de actuar en consecuencia, dicta el ministro instructor Pérez Dayán la suspensión de la misma porque, siendo juez y parte, no quiere que tenga vigencia, violando de manera por demás flagrante lo que expresamente dispone el artículo 64 que reglamenta el artículo 105 constitucional,  al disponer , sin lugar a interpretación, ”la admisión  de una acción de inconstitucionalidad no da lugar a la suspensión de la norma cuestionada”.

En un país de leyes y en donde  la decencia jurídica  debe estar por encima de la pitanza, los ministros  deberían de ser los primeros en emular al presidente López Obrador, por ello se robustece lo que  se ha venido manifestando, que el  cuadro que preside las sesiones de ese tribunal constitucional, que es el de presidente Juárez, debería retirarse para no ofenderlo más, pues no se acostumbraran a vivir en la medianía que ese presidente recomendaba, habida cuenta que  los sueldos que perciben fueron fijados de manera  arbitraria, al no existir  ningún parámetro para ello, a no ser alegar que si cobran poco, serían deshonestos, es decir, quedan muy lejos los principios constitucionales de legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia y lo que es peor el amor o el servicio a la patria, se quiere, en consecuencia, que siga existiendo el pueblo pobre con burocracia rica y privilegiada.

Muy pocos creen en la cuarta transformación, pese a que se han dado muestras, en el corto tiempo,  de que va en serio, porque el presidente ha expresado de manera categórica y determinante que no será rehén de nadie y ya se demostró que ante la embestida de los  ministros, magistrados y jueces, al presidente no le han temblado las manos y menos las piernas para expresar con amplitud que los suelos de los impartidores de justicia son exagerados y desproporcionados a los que perciben en otros países del mundo, de ahí que la cosa va en serio y que nadie se sorprenda de los acontecimientos porque  la corrupción e impunidad, se ha empoderado de manera tal que a Hércules se faltarían muchos ríos para desviarlos y  limpiar el establo de Augías, lo que significa que a López Obrador tendrá que alcanzarle las fuerzas para  llegar al fondo de lo que sufre la nación.

limacobos@hotmail.com

Twitter:@limacobos1

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