Miríada

Acostumbrados a sorprendernos de lo malo, olvidamos lo bueno de lo cotidiano.

Miríada

Por Nabucodonosor

Veo los primeros rayos del sol desde la ventana de mi estudio. Son tonalidades rojizas, profundas. La luz se abre paso entre las nubes e ilumina este pedazo de mundo que yo veo. Un fenómeno ordinario, que se repite en la monotonía de la vida, pero que adquiere significado cuando a alguien le sorprende. Acostumbrados a sorprendernos de lo malo, olvidamos lo bueno de lo cotidiano.

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