Aduanas de Veracruz bajo acecho del crimen

El1° de junio de 2009, el administrador de la Aduana Marítima de Veracruz, Francisco Serrano Aramoni, muy allegado al presidente Felipe Calderón, fue “levantado” y ejecutado presuntamente un día después en un rancho cercano a la ciudad porteña por sicarios del cártel de Los Zetas.

El funcionario federal fue secuestrado en un operativo montado por agentes de la Dirección Municipal de Tránsito, coludidos con el crimen organizado, que retuvieron su vehículo en las inmediaciones del recinto portuario.

En un video que circuló posteriormente por Youtube, uno de los sicarios de los Zetas interrogado por hombres armados de un grupo rival, declaró que en el plagio de Serrano Aramoni participaron un comandante con la clave de “Osiris” y Carlos Carranza, (a) “El Ñaca”, apoyados por otros sujetos identificados como “El Moca”, “El Fierro” y “El 20”, al que también apodaban “El Manitas” o “Báker”.

Pese a su cercanía con el jefe del Ejecutivo federal, el caso de Serrano Aramoni nunca se pudo esclarecer legalmente. Hasta la fecha, el ex administrador de la Aduana Marítima de Veracruz sigue en calidad de “desaparecido”, pues su cadáver sigue sin ser localizado.

Una reciente investigación de la Universidad Marítima Mundial de Malmo, en Suecia, reportó que en 2017 se produjeron 57 “incidentes de seguridad” en ocho de los principales puertos de México y más de 40 por ciento de éstos tuvieron lugar dentro de las instalaciones de las aduanas marítimas.

Los incidentes incluyen robos, localización de drogas y armas, ingreso a las instalaciones de personas no autorizadas, fallos en los circuitos cerrados de televisión, daño a los equipos de protección por vandalismo y paquetes sospechosos en las instalaciones o en sus inmediaciones.

Así como vehículos abandonados en las instalaciones, uso inadecuado de pases de acceso, fallos en los puntos de control, prácticas comerciales indebidas en la interfaz buque-puerto, entre otros.

Incluso, responsables de la Aduana del puerto de Altamira, en Tamaulipas, reportaron la irrupción de hombres fuertemente armados que recuperaron un cargamento de drogas decomisado que se guardaba en bodegas aduaneras.

Los “incidentes de seguridad” o protección se refieren a hechos provocados intencionalmente con el fin de provocar un daño.

La situación se agrava porque las Aduanas Marítimas no tienen un plan de protección ni protocolos de evaluación de riesgos homologados a nivel internacional.

Además, no tienen equipos adecuados y su personal no está capacitado para hacer frente a los incidentes, señala Adriana Ávila-Zúñiga, Doctora en Filosofía de Asuntos Marítimos, autora de la investigación junto con el doctor Dimitrios Dalaklis, también de la Universidad Marítima Mundial.

Los puertos mexicanos y las instalaciones aduaneras que se encuentran en los mismos tienen un alto nivel de riesgo de protección por la actividad de organizaciones criminales que operan en costas tanto del Pacífico como del Golfo de México, dedicadas al trasiego de drogas, combustible robado y piratería, incluyendo el robo a plataformas marítimas de Pemex.

Las puertos donde se centró la investigación académica son Altamira y Tampico, en Tamaulipas; Tuxpan y Coatzacoalcos, en Veracruz; Dos Bocas, Tabasco; Ciudad del Carmen, Campeche, y Progreso, en Yucatán.

En los países asociados a la Organización Marítima Internacional (IMO, por sus siglas en inglés), como México, los puertos están obligados a cumplir con el Código Internacional para la Protección de los Buques y las Instalaciones Portuarias (Código PBIP).

Este es un conjunto de medidas para reforzar la seguridad en los puertos que se creó después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Washington y Nueva York.

El problema surge porque las aduanas marítimas no están sujetas a este Código aun cuando están dentro de las instalaciones del puerto, señala la doctora Ávila Zúñiga.

México no cumple con la legislación internacional en materia de protección portuaria, lo que coloca a las terminales marítimas en riesgo incluso de dejar de operar, según una investigación de la Universidad Marítima Mundial.

“Hay un deficiente cumplimiento del Código Internacional para la Protección de los Buques y las Instalaciones Portuarias (Código PBIP) en los diferentes puertos de México debido a la falta de ejercicio de la autoridad”, señaló al diario Reforma la doctora Adriana Ávila-Zúñiga.

Según la especialista, desde la reforma a la Ley de Puertos de 2014, es responsabilidad de la Marina la revisión y aprobación de las Evaluaciones de Protección de las Instalaciones Portuarias así como de los Planes de Protección de las Instalaciones Portuarias.

Sin embargo, dice, los Almirantes de la Armada no entendieron ni recibieron capacitación adecuada.

En respuesta a este diagnóstico publicado por el diario capitalino, la Dirección General de Aduanas, a través de su titular Ricardo Peralta, anunció que emprenderá un proceso de depuración de los agentes que laboran en los 49 puntos de entrada de mercancías del país.

En entrevista, Peralta detalló que por primera vez se aplicarán exámenes de control de confianza, como polígrafo y manifestación de evolución patrimonial, a inspectores y oficiales de seguridad, con la intención de detectar a funcionarios corruptos.

Las pruebas, abundó, comenzarán a implementarse en marzo, con una periodicidad de dos veces al año, y se realizarán en colaboración con la Fiscalía General de la República y la Policía Federal, que cuentan con centros de certificación policial.

Además, adelantó que las administraciones portuarias –-donde se encuentran las aduanas marítimas– estarán bajo el mando de la Secretaría de Marina, instancia con la que implementarán un reforzamiento en materia anticorrupción y anticrimen.

Peralta destacó que, como resultado de la nueva gestión federal, en este mes siete agentes aduanales, adscritos a las aduanas en Nogales, Reynosa y Matamoros, fueron acusados de corrupción y contrabando de cartuchos de cuernos de chivo, por lo que se les puso a disposición de la Fiscalía General de la República. Estos ex elementos, precisó, fueron sorprendidos al pretender modificar los pedimentos aduanales.

Los focos rojos en las aduanas se encuentran actualmente en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México; Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros, en Tamaulipas; Tijuana, en Baja California; Pantaco, en la CDMX, y Veracruz.

El funcionario federal señaló que en esta administración se reforzarán los procedimientos aduanales a fin de evitar el ingreso ilegal de armas, dinero y autos ilegales.

“Si en todo este sexenio se hubieran detectado las miles de armas que pasaron por las aduanas de nuestro país, no estaríamos envueltos en esta ola de violencia y muertes que hoy tenemos”, señaló.

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