Países desarrollados se han beneficiado de la migración y hoy lo ven como problema económico: Adriana Ortega

  • En el acuerdo migratorio realizado entre México y Estados Unidosdurante los primeros días de junio en Washington, “queda bastante obvio la relación entre la política exterior y la política interna porque asumimos una serie de compromisos que nos llevan a restringir nuestra política migratoria por razones de la relación comercial con los Estados Unidos”, dice la académica de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

David Sandoval Rodríguez

A pesar de que los países desarrollados se han beneficiado de la migración, al día de hoy es percibida como un problema económico que afecta al sistema global, planteó Adriana Ortega Ramírez, investigadora de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), quien impartió la conferencia magistral “Dilemas del desarrollo, las migraciones y los derechos humanos”. 

La investigadora, quien es profesora de Relaciones Internacionales en la BUAP, participó en la segunda edición de la International Summer School de la Universidad Veracruzana (ISSUV) “Rostros de la migración”, efectuada en la Unidad de Servicios Bibliotecarios y de Información (USBI). 

Explicó que, de acuerdo con la perspectiva del filósofo Dejan Mihailovic Nikolajevic, actualmente enfrentamos tres grandes crisis que están relacionadas: la crisis de la civilización occidental, “que en gran medida se refleja en la vulneración de los derechos humanos”; la crisis del capitalismo, que significa la crisis de la economía política global, y la crisis de la globalización, que conceptúa a la migración planetaria como un problema. 

“En la economía política global, las migraciones representan un elemento no deseado pero uno de los más visibles, en el sentido de que nos gusta tener productos muy globalizados como el ensamble de un auto y por ello tenemos acceso al mismo a un costo más bajo; sin embargo, las migraciones vienen justo con este crecimiento de la interdependencia y de las integraciones económicas, no es posible separar este factor humano”, explicó la ponente. 

Cada vez más países desarrollan políticas para restringir la migración, provocando uno de los dilemas porque se impulsa la producción de cadenas integradas globalmente; no obstante, el hecho de que haya más migración refleja que este fenómeno no es positivo desde este enfoque mercantil. 

Los movimientos antiglobalización y antimigración están creciendo también, generando una percepción negativa contra la migración y en consecuencia contra los migrantes. 

Es por ello que en 2018, a partir de una reunión realizada en Marrakech, Marruecos, varios países adoptaron el “Pacto global para una migración segura, ordenada y regular” en el que México y Suiza tuvieron un papel destacado.

El pacto propone generar una gobernanza global de las migraciones y busca revertir el escenario de inseguridad, desorden e irregularidades que privan en los movimientos migratorios. 

Ortega Ramírez detalló que a causa de los intereses neoliberales se dejó de regular la migración durante todo este tiempo, porque convenía mucho a los intereses económicos y por ello el pacto busca retomar el papel del Estado con políticas más centradas en el control y respeto de los derechos humanos. 

Ante este panorama, las implicaciones para México son importantes debido a “la particular situación geopolítica que vivimos, al tener frontera con el mayor polo de atracción migratoria del mundo que son los Estados Unidos, además tenemos una de las diásporas más amplias del mundo, somos un país de alta migración, registrando más de 12 millones de mexicanos que viven allá”, precisó. 

Nuestro país también destaca en el retorno de migrantes, precisamente con las políticas impulsadas por los presidentes de los Estados Unidos, desde George W. Bush hasta Donald Trump, pasando por Barack Obama. 

“De hecho, la administración Trump se propuso para este año aceptar solamente tres mil solicitudes de refugio para la región de América Latina y el Caribe, cuando solía tener 150 mil y luego 80 mil, provocando una situación muy complicada.” 

La ponente puntualizó que “en México también existe una alta inmigración y tránsito migratorio, ahora en mayor medida por el cierre de la frontera con Estados Unidos, aunque siempre hemos sido un país de refugio y asilo, como el exilio español y las migraciones en la época de las dictaduras en América del Sur”. 

Asimismo, recordó que en el acuerdo migratorio realizado entre México y Estados Unidos durante los primeros días de junio en Washington, “queda bastante obvio la relación entre la política exterior y la política interna porque asumimos una serie de compromisos que nos llevan a restringir nuestra política migratoria por razones de la relación comercial con los Estados Unidos; no queremos que nos pongan aranceles, entonces se toman decisiones en materia de política migratoria”. 

Pero, agregó, esta política migratoria “es muy incongruente respecto a los derechos de los extranjeros en México y la manera en que se ejerce el control, la violencia contra migrantes y, sobre todo, como lo han denunciado organizaciones internacionales, las graves violaciones a los derechos humanos de los migrantes”. 

Adriana Ortega recalcó que ésta es una tarea pendiente para el país y representa un dilema sobre cómo abordarlo. 

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