Migrantes de retorno enfrentan dificultades para estudiar en México

  • A pesar de apoyos como el programa PUENTES, la inserción escolar está marcada por la falta de sensibilización y capacitación de escuelas y profesores, observó Mónica Jacobo.
  • La académica del CIDE participó como ponente en la International Summer School de la Universidad Veracruzana.

David Sandoval Rodríguez

Para los jóvenes migrantes de retorno provenientes de los Estados Unidos (EEUU), la inserción escolar en México está marcada por la falta de un acompañamiento institucional que implique la sensibilización y capacitación de profesores, centros escolares y los mismos migrantes, afirmó Mónica Jacobo Suárez, académica del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).

La integrante del Programa Interdisciplinario de Prácticas y Políticas Educativas (PIPE) impartió por videoconferencia la ponencia “Migración y educación: inclusión de jóvenes en retorno al Sistema Educativo Mexicano (SEM)” dentro de la International Summer Schoolde la Universidad Veracruzana (ISSUV), realizada en la Unidad de Servicios Bibliotecarios y de Información (USBI).

En su presentación advirtió que existe un porcentaje importante de personas que retornan de manera forzada, hay quienes regresan por motivos de salud ya que el sistema sanitario de EEUU les es de difícil acceso o incosteable, también hay quienes pierden el trabajo allá o tienen a un familiar enfermo en México y deben volver para cuidarlo.

El número de personas que retornan ha ido en aumento desde la administración del presidente Barack Obama y con el actual mandatario se ha incrementado exponencialmente.

“Hay numerosos casos de personas deportadas que tienen más años viviendo en EEUU que en México, lo que implica toda una vida hecha fuera de nuestro país”, apuntó.

Para estos migrantes, “regresar a México les implica muchísimas más necesidades y muchísimos más temores y barreras que inciden en sus posibilidades de hacer o continuar una vida en este país”.

Con respecto a quiénes son deportados, explicó que mayoritariamente son hombres de alrededor de 31 años, es decir, en edad productiva y con posibilidades de continuar sus estudios.

“Quiero enfatizar en la diversidad de personas que regresan de Estados Unidos, tenemos múltiples perfiles entre los jóvenes y entre la población mayor, hay también un incremento en la separación familiar”, agregó.

En 2012, el 77 por ciento de las personas que fueron deportadas dejaron atrás a sus familiares, mientras que cinco años antes, en 2007, esta cifra equivalía al 20 por ciento.

En este contexto, la investigadora resaltó que el flujo de retorno, es decir, la devolución de mexicanos desde los EEUU, alcanzó la cifra de 4.6 millones de personas en el periodo 2003-2012 y para este último año una de cada tres personas deportadas tenía en promedio 8.5 años de vivir en el país del norte.

Desde hace cinco años el gobierno mexicano ha encauzado acciones para atender a esta población creciente modificando normas de control escolar y en 2017 la Ley General de Educación en el rubro de educación superior.

Se creó además el Programa Universitario Emergente Nacional para la Terminación de Estudios Superiores (PUENTES) –esfuerzo conjunto de la Secretaría de Educación Pública (SEP), la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES)– que busca facilitar el ingreso de jóvenes estudiantes mexicanos que viven y estudian en EEUU y que desean concluir sus estudios en instituciones de educación superior mexicanas.

Se busca erigir como una plataforma de enlace entre potenciales estudiantes y las instituciones educativas receptoras en la República Mexicana, iniciativa a la que se han sumado 400 instituciones de educación superior; sin embargo, este programa no implica becas o revalidación de estudios y a la fecha sólo pueden aplicar aquellos jóvenes que han sido deportados por la administración del presidente Trump.

En el mismo sentido, Jacobo Suárez acotó que sus alcances a la fecha son muy escasos, dado que de 114 aplicaciones, 62 fueron completadas, 55 están en proceso y solamente siete jóvenes han sido admitidos en alguna de las instituciones participantes.

En consecuencia, la investigadora recomendó “talleres de bienvenida que impliquen una sensibilización cultural y brinden información respecto a todos los procesos administrativos requeridos para un ingreso adecuado a las instituciones educativas mexicanas”.

Se requiere también promover redes de apoyo y de preferencia que impliquen la participación de jóvenes y adultos en condición de migrantes de retorno que hayan realizado el proceso previamente, para orientar así a los solicitantes.

Subrayó que “un punto fundamental que debe ser atendido por las instituciones escolares es la capacitación adecuada de profesores y personal; asimismo, se debe promover el mantenimiento de sus habilidades de inglés avanzado” y en el mismo sentido desarrollar en ellos las habilidades del español académico y cursos de nivelación.

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