Prevención, para que ningún menor vuelva a ser víctima de abuso sexual por parte de clérigos: CEM

La iglesia católica implementa políticas, protocolos, controles y mecanismos institucionales en cada Diócesis para garantizar que ningún menor de edad vuelva a ser víctima de abuso sexual por parte de clérigos o agentes de pastoral en el entorno eclesial y que todas las instancias eclesiales estén capacitadas para proceder conforme a la legislación canónica y civil, respetando los tiempos de los procesos, cuando se tenga noticia sobre un probable caso de abuso sexual de menores, así lo asegura la Conferencia del Episcopado Mexicano que preside el arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López.

En el Comunicado “Líneas de acción para la protección de menores”, se indica que “fruto del Encuentro de Protección al Menor en Roma, convocado por el Papa Francisco el pasado febrero, en torno al grave problema de abuso sexual de menores por parte clérigos y agentes de pastoral en el ámbito eclesial, presentamos un plan de trabajo con base en las siguientes acciones, las cuales están divididas en 5 objetivos concretos: 1) diagnóstico, 2) prevención, 3) justicia y respuesta, 4) apoyo a víctimas y 5) promover el respeto por la ley”.

En el diagnóstico, la iglesia mexicana está dimensionando y transparentando el problema del abuso sexual infantil por parte de clérigos y agentes de pastoral en México.

En el tema preventivo, para que no vuelva a ocurrir ningún caso, se han comprometido a once puntos, explica el comunicado:

1. Formación de Sacerdotes: Reforzaremos, apoyados por especialistas, la selección y la formación de nuestros sacerdotes, desde su ingreso al seminario, acompañando su proceso formativo y permanente, a fin de lograr una vivencia plena de su vocación, y de evitar tener sacerdotes que sean o representen un riesgo para los menores y para las personas vulnerables.

2. Disposiciones para las Conferencias Episcopales:El Papa Francisco ha dado la indicación de reforzar y verificar las Líneas Guía de las Conferencias Episcopales elevándolas a un rango normativo, no solo indicativo. Ahora la CEM apoyará en capacitación, supervisión y verificación en cada una de las diócesis, el cumplimiento, por una parte, de los procedimientos canónicos establecidos, estos últimos de acuerdo a las Líneas Guías, aprobadas por los obispos de México, y validadas por la Santa Sede; y por otra, el Protocolo de aplicación civil, conforme a la legislación sustantiva y adjetiva penal de los diferentes Estados de la República.

3. Establecer comisiones diocesanas(y/o provinciales) de protección de menores para el 2019-2020.

4. Actualizar permanentemente Líneas Guía, protocolos, subsidios y manuales; y supervisar su implementación.

5. Diseñar y establecer procesos de certificación de sacerdotes, parroquias, seminarios, centros de catequesis, voluntarios, etc.

6. Oficializar y difundirprotocolos y textos de prevención, incluyendo la propuesta de (ambientes) parroquia y catequesis seguros.

7. Especificar y cumplir las normas que rigen el trasladode un seminarista o aspirante religioso de un seminario a otro; así como de un sacerdote o religioso de una diócesis o congregación a otra. Y establecer un mecanismo de seguimiento o supervisión, según corresponda.

8. Establecer rutas por zonas y provincias sobre el trabajo preponderante de capacitación, (incluyendo a los psicólogos), prevención y protección de menores, atendiendo también la cuestión de la sanación, de la mano de organismos eclesiales y sociales especializados.

9. Realizar en 2019 (o inicios 2020), la 1ª Asamblea Nacional de personal responsable a nivel diocesano de la protección de menores, con la participación de expertos laicos.

10. Participar algunos representantes del Equipo Nacional de Protección de Menores (ENPM) en la Reunión nacional de seminarios menores, para dar capacitación, asesoría y acompañamiento.

11. Participar algunos representantes del (ENPM), a la reunión nacional de canonistas en la 1ª semana de julio 2019.

Al referirse al tema de la “justicia”, señalan que desde la verdad y la justicia verificarán el cumplimiento de la legislación civil y canónica por parte de las instancias responsables en todos los casos de abuso sexual de menores, de los que se tenga o que se llegue a tener registro, a fin de que los probables responsables sean procesados y se repare el daño causado.

“Ningún abuso debe ser jamás encubierto ni infravalorado, porque el encubrimiento de los abusos favorece que se extienda el mal y añade un nivel adicional de escándalo. De modo particular, esperamos el Vademecum ha ser publicado por la Congregación para la Doctrina de la Fe, para ampliar nuestros manuales para la prevención en todas las instituciones y ambientes de actividad eclesial”, indican.

El punto número cuatro es el de apoyo a víctimas y ahí señalan que “identificar a las víctimas de abuso sexual de menores por parte de clérigos y brindarles el apoyo humano, espiritual, psicológico y/o material que requieran conforme a los principios de proporcionalidad y necesidad”.

La iglesia católica mexicana busca un cambio de paradigma para dar atención primordial y privilegiada a las víctimas. “Hemos escuchado a algunas víctimas, palpado su dolor y nos duele profundamente el daño causado como Iglesia. Pedir perdón significa, poner a la víctima en primer lugar, escucharla, comprenderla, acompañarla y comprometernos en su proceso de sanación, promoviendo que en las diócesis se lleven a cabo los procesos de denuncia civil, ofreciendo toda la cooperación eclesial para colaborar con la autoridad ministerial”, aseveran.

Y finalmente, promueven el respeto por la ley con la “promoción de la denuncia y la actuación con la máxima responsabilidad”.

Aquí se comprometen:

  1. Como Iglesia a hacer una constante revisión, que tenga en cuenta los siguientes criterios:

– La llamada de la Iglesia a combatir el clericalismo, y a vivir en la humildad, la contrición, la oración y la penitencia.

– Los derechos de las víctimas priman sobre el derecho de los abusadores.

2. Reconocimiento a los medios y reporteros por la importante y valiente labor ejercida, en cuanto a la defensa y servicio a la verdad.

  1. Cuidar el clima socio eclesial de los sacerdotes, de tal manera, que no se viva en pánico, sino seguros, y puedan cumplir adecuada y plenamente su vocación. Con los debidos cuidados y garantías para el correcto cumpliendo de su deber. Valoración del ministerio sacerdotal plenamente ejercido.

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