Cuando descubrí las “empresas fantasmas” me volví  un Contralor incómodo para Javier Duarte: Iván López

  • Para mí resultaba realmente desgastante dedicar todo mi tiempo y toda mi energía a desarticular esas coaliciones que procuraban intereses distintos al bienestar de los veracruzanos.
  • Hablé de esto en varias oportunidades con Javier Duarte y finalmente aceptó mí reiterada renuncia, el 10 de octubre de 2013.
  • Los verdaderos responsables de los quebrantos al erario nunca han sido llamados a cuentas, revela el ex Contralor.

Juan Pablo Armas

Contador egresado de la Universidad Veracruzana desde hace más de 30 años, auditor, especialista certificado en fiscalización, colaborador en investigaciones contables lo mismo del Congreso del Estado que del Órgano de Fiscalización Superior, Iván López Fernández fue Contralor General del Estado durante los primeros tres años del mandato de Javier Duarte de Ochoa.

Como un fantasma, ese pasado lo persigue, pero él duerme tranquilo, sabe que fue un Contralor incómodo para el mandatario veracruzano y para su “círculo de amigos”, sobre todo luego de que descubrió e informó a la Auditoría Superior de la Federación de la famosa red de “empresas fantasmas” en la estrategia que implementaron para saquear el erario público veracruzano.

“En mi calidad de Contralor General entregué al Auditor Superior de la Federación con todas las formalidades un listado detallado de las empresas que habíamos detectado porque no contaban con historiales de registros fiscales, varias de ellas exhibían domicilios falsos y, en no pocos casos, las transacciones que presuntamente habían realizado con dependencias estatales mostraban decenas de irregularidades. No dudo que todo esto acabara de ponerme totalmente en contra al ‘circulo de los amigos’”, asevera.

Fue eso, comenta en entrevista, lo que lo llevó a salir del gobierno de Javier Duarte. “Para mí resultaba realmente desgastante dedicar todo mi tiempo y toda mi energía a desarticular esas coaliciones que procuraban intereses distintos al bienestar de los veracruzanos y menos aún al cuidado del patrimonio público”.

“Hablé de esto en varias oportunidades con el doctor Duarte de Ochoa y finalmente aceptó mi reiterada renuncia, el 10 de octubre de 2013.  Me agradeció mi trabajo en su gobierno, como despedida me dio un abrazo y me dijo: ‘en toda administración hay ciclos que se cierran’. Fue todo”, explica.

LOS VERDADEROS RESPONSABLES NO HAN SIDO LLAMADOS A CUENTAS

A toro pasado, pero con la memoria viva, el hombre que trabajó por más de 15 años en la firma internacional de auditorías, PriceWaterhouse, se dice convencido de que a pesar de los procesos legales, de los ex funcionarios estatales presos, incluyendo al propio ex gobernador Javier Duarte, “los verdaderos responsables de los quebrantos al erario, por acciones y por omisiones, por dolo o incompetencia o por la suma de todo, nunca han sido llamados a cuentas”.

“No sé qué ni cómo lo habrán hecho hasta ahora para evitar que se les procese por sus responsabilidades penales y administrativas. Es un hecho que la sociedad veracruzana está profundamente agraviada porque estos ‘servidores públicos’ llegaron a extremos de ostentación y cinismo nunca vistos y ciertamente causaron daños enormes al patrimonio público”.

“Las redes de complicidades y la protección brindada por el reducido círculo de influyentes que mantenía el control, hicieron que varios ‘operadores’ usaran las instituciones en su provecho e incumplieran los mandatos de las leyes y sus juramentos de cumplirlas”.

Entre las evidencias, cita por ejemplo la cancelación deliberada de fondos presupuestales para el pago de auditorías que tenían programadas en la Contraloría General y que no pudieron hacerse; las estructuras de amigos y recomendados que parecían colocados para encubrir las malas prácticas y no para garantizar la correcta administración pública; la determinación de ignorar el seguimiento que pedí formalmente en 2012 a todas las dependencias estatales, del destino de los remanentes de los fondos federales no aplicados o destinados a otros fines; y los esfuerzos por disfrazar y ocultar desvíos e ilícitos de todos conocidos, entre otras cosas.

“Si en verdad se quiere que los auténticos responsables del quebranto a las finanzas públicas de Veracruz reparen los daños que cometieron, que enfrenten a la justicia, es relativamente sencillo voltear a verlos y proceder en consecuencia”, añade.

“La mayoría de ellos permanecen impunes e, increíblemente, muchos de ellos continúan ‘trabajando’ en la administración pública, incluso en cargos de muy alta responsabilidad”, revela.

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