APUNTES

Ojalá los reporteros, que son los que hacen los medios con su trabajo, logren recuperar su estatus económico, ellos son los héroes anónimos de la prensa…

APUNTES

Manuel Rosete Chávez

“¿O sea que contrataron desertores como escoltas de un Subsecretario?”

Yo

¿Debe el Estado mantener medios?

Lo platico con compañeros de trabajo, periodistas, y apenas me creen. Mi primera experiencia como reportero fue en el diario Tiempo, del siempre bien recordado Rafael Zúñiga Martínez, con don Carlos Franco como jefe de redacción. Me decía (perdón por la primera persona pero es necesaria): tienes que trabajar muy fuerte para llegar a hacer un nombre, además “el trabajo dignifica”, con el tiempo todo llega solo. Lo que pasa es que llegué a Tiempo cuando estaba en picada, no había recursos suficientes y las quincenas no las pagaban con la puntualidad que se debe en esa sagrada obligación.

Luego pasé a El Dictamen y las oportunidades de ganar dinero crecieron enormemente, siempre de manera legítima, honesta, limpia. Ahí me ofreció mi jefe Gregorio Navarrete Cruz (Qepd) una comisión del 25 por ciento por monto de publicidad. La cuota periodística era una nota exclusiva, una entrevista y una crónica; con esos tres trabajos era suficiente para aparecer cuando menos con uno de ellos en primera plana del decano de la prensa nacional.

Dos clientes me ofrecieron “apoyo” económico personal y a ambos los rechacé; era sinónimo de faltar a nuestros principios, a los valores que nos inculcaron en la Facultad de Periodismo de la Universidad Veracruzana nuestros admirados maestros: ante todo está el interés de la opinión pública, primero el compromiso con la sociedad y luego los personales… cuestiones de ética periodística y moral.

Pero esos dos políticos a quienes les rechazamos el “apoyo”, nos preguntaron: ¿cuánto ganas, cuáles son tus ingresos?, y los explicamos con orgullo: cuatro mil pesos mensuales de sueldo como reportero y 25 por ciento de comisión por publicidad. Cada uno autorizó una plana mensual y con eso fue suficiente para ganar quince mil pesos mensuales, producto de nuestro trabajo honesto. La empresa se favoreció con el ingreso y nosotros más, teníamos seguridad social y laboral, qué más queríamos, estábamos bien pagados y bien tratados.

Tenemos que recordar que los medios vivían de la publicidad que les generaban los empresarios y los comerciantes; el ingreso que obtenían por las inserciones pagadas por el gobierno (convocatorias, esquelas, gacetillas, felicitaciones, fotos) no significaba el ingreso más importante, eran, si acaso, algo más que entraba a la empresa propiedad de un particular que, como en el caso de El Dictamen y otros cuantos más, estaban dirigidos o eran propiedad de periodistas con visión empresarial. Lo importante es que al no depender del gobierno había plena libertad de expresión, se podía decir lo que fuera, se podía publicar cualquier denuncia, sin temor a que el gobierno cortara el trato económico con la empresa.

Y eso de que el gobierno está obligado a subsidiar a los medios es un invento que se gestó a raíz de los convenios. A decir verdad, no recordamos en qué gobierno alguien tuvo la ocurrencia (nos da la impresión de que fue con Dante Delgado), de establecer convenios de publicidad con el argumento de que en un paquete de esos cabían más inserciones que si se pagaban por separado, lo que era cierto, se generaba un ahorro para el gobierno. El asunto es que ahí desaparecieron las comisiones por publicidad para los reporteros y se inició una nueva época en la relación prensa-Estado. Aparecieron los corruptos que se confabularon con los propietarios de los medios para autorizar jugosos convenios los cuales se repartían entre el funcionario que autorizaba y el dueño del medio; les ganó la ambición y se prostituyó el ejercicio del periodismo porque los reporteros, ante la necesidad económica, comenzaron a aceptar los “apoyos” económicos que se ofrecían por fuera de los medios.

Por eso, “el chayote”, los “embutes”, el “maiceo”, no es cosa de todos los tiempos, al contrario, es una práctica de prostitución de la prensa relativamente reciente. Fue Fidel Herrera Beltrán quien disparó la creación de decenas de medios, con la idea de que el gobierno estaba obligado a mantenerlos. Fidel propició el surgimiento de muchos medios, dirigidos por gente ajena a la profesión del periodismo porque a través de empresas periodísticas obtenían enormes ganancias que los enriquecieron, por ser amigos del gobernante o porque Fidel cumplió compromisos inconfesables pagando el mantenimiento de un medio con millonarias cantidades, sin que cumplieran con su función elemental de informar, educar y entretener, o con el compromiso social de ser portavoces del pueblo.

Ojalá los reporteros, que son los que hacen los medios con su trabajo, logren recuperar su estatus económico, ellos son los héroes anónimos de la prensa.

Orfis vs. corrupción

Siendo claros, una de las pocas instituciones que ha sabido incorporarse mejor en la 4T ha sido el Orfis, porque en los hechos ha venido demostrando que es una institución que aporta y avanza más en el combate a la corrupción.

Semana tras semana, Lorenzo Antonio Portilla Vásquez, titular de la auditoría superior en el estado, reporta acciones sin desperdicio y que refieren la importancia que tiene el trabajo de mujeres y hombres realizan cada día para fiscalizar que los dineros públicos se utilicen como se deben, sin desvíos.

En su más reciente mensaje semanal, el titular del Orfis destacó que “Veracruz es ya referente nacional por una fiscalización superior con pertinencia social ligada a un alto compromiso en el combate contra la corrupción y esto se ha logrado gracias al diseño, instrumentación y aplicación de proyectos, iniciativas y acciones sustentadas en la mejora de los procesos, que hoy prueban su eficacia y éxito.”

Como ejemplo se cita la reciente adopción de Sistema de Información y Gestión Municipal Armonizado de Veracruz (SIGMAVER), instrumento creado por el ORFIS y que será utilizado por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) para ampliar la cobertura de las auditorías a nivel nacional. En los hechos, no hay duda que en Veracruz existen instituciones como el ORFIS, bajo la gestión de Portilla Vásquez, que están haciendo su trabajo con el reconocimiento nacional por transparentar el uso de recursos y combatir la corrupción en todas las instancias.

Estas sí son buenas noticias en plena Cuarta Transpiración.

El corruptazo al que promueve Damara

La guapísima regidora priista minatiteca Damara Gómez, quien recientemente participó al lado de su suegro en la lucha por la dirigencia estatal del PRI, hoy se desgañita por promover al campechano Alejandro Moreno “Alito”, quien será el nuevo dirigente nacional del PRI, en un movimiento de equidad de género que se da al interior del moderno PRI veracruzano donde hay de todo y se dan con todo, por todas partes.

Pero quién es Alejandro Moreno “Alito”. Bueno, este corruptazo es propietario de una residencia con valor de más de 46 millones de pesos, que construyó en dos años, en los que declaró ingresos anuales por 5 millones de pesos mientras fue gobernador de Campeche (septiembre de 2015 a junio de 2019). La casa, de mil 900 metros cuadrados de construcción, está ubicada en una zona escénica de la playa de Campeche, sobre terrenos que Moreno, más conocido como “Alito”, adquirió entre 2012 y 2015, cuando fue diputado federal por el PRI.

En ese periodo, antes de asumir la Gubernatura de Campeche, Moreno se hizo de 13 predios que suman 7 mil metros cuadrados en Lomas del Castillo, una zona de alta plusvalía. En ese fraccionamiento, el metro cuadrado de tierra tiene un valor de 3 mil 500 pesos, por lo que solamente el terreno de “Alito” cuesta 24.5 millones de pesos.

Adicionalmente, la megaconstrucción está valuada en por lo menos 22.8 millones de pesos, de acuerdo con constructores y expertos inmobiliarios consultados, quienes refirieron un costo mínimo de 12 mil pesos por metro cuadrado… O sea, tiene el perfil idóneo para dirigir a nivel nacional al cártel del PRI.

REFLEXIÓN

El Fiscal Winckler dice que no fue resultado de un accidente de tránsito, que los tres miembros de la escolta del Subsecretario de Seguridad Pública del Estado, iban tras el ejecutado frente a las oficinas de Tránsito del Estado, que dispararon en once ocasiones (vaya saña) y que, al querer escapar, elementos de la SSP los detuvieron…El caso pinta para pasional, resultado de las imprudencias del dos.

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