AHORA ME TOCA

Violaron a una mujer las personas que se supone deberían cuidarla. ¿Cómo es esto posible? ¿Cómo dañan a una persona moral, física y psicológicamente sin que hasta el día de hoy no se haga nada?…

Ahora me toca

Por Indira Pérez Meneses

Ser mujer, es correr riesgo.

Ser mujer en este país o en cualquier parte del mundo es un riesgo, no con eso quiero decir que los hombres no están en peligro; sin embargo, desde nuestros antepasados ser parte del sexo femenino es estar en constante peligro, cuando no debería serlo. Las mujeres no somos el sexo débil, ni deberíamos sentirnos en peligro nunca.

Hace unos días en la Ciudad de México cuatro agentes de la Policía Preventiva de aquel estado, abusaron sexualmente de una joven menor de edad sometiéndola en la patrulla que tripulaban. Una vez dentro de la unidad, la joven fue maltratada por los oficiales, uno de ellos trató de quitarle el suéter, mientras que otro le sujetaba la muñeca para inmovilizarla.

En la patrulla, cada uno de los cuatro agentes violó a la joven y por último le dijeron que se vistiera. Ella se subió el pantalón y se hincó en el piso del vehículo entre el asiento del copiloto y la parte trasera, mientras los oficiales se burlaban. (Relató la víctima para la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJCDMX).

El pasado lunes 12 de agosto, ahí mismo en la capital del país se unieron grupos de mujeres a marchar en contra del gran abuso que dichas autoridades cometieron, usando el hashtag #Nomecuidanmeviolan, exigiendo justicia. Lo cual, mis queridos lectores, no se tendría que exigir, se debería de llevar a cabo porque así lo marca la ley. ¿Por qué en este país no se pueden hacer las cosas bien? ¿Por qué siempre tenemos que salir a las calles a exigir que las autoridades hagan su trabajo? ¿Por qué siempre existen irregularidades en los procesos?

Violaron a una mujer las personas que se supone deberían cuidarla. ¿Cómo es esto posible? ¿Cómo dañan a una persona moral, física y psicológicamente sin que hasta el día de hoy no se haga nada?

Desgraciadamente esta joven no ha sido la única víctima, en Veracruz también sucede, como en el resto del país. Resaltando que tampoco la ciudadanía les tiene confianza a los policías, ni al ejército, ni a ninguna corporación, por todos los actos de corrupción, de injusticia y por los temas de desaparición de personas. Es una lástima que ni en las personas a las cuales se les paga por cuidar de la población se pueda confiar… entonces me pregunto ¿A dónde y ante quién acudimos?

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