Difieren en el gobierno federal sobre déficit de médicos en México

Médicos. Foto liberal.com.mx

Juan Antonio Ferrer, encargado de despacho de la Comisión Nacional de Protección Social en Salud (CNPSS) declaró que en México faltan 73 mil médicos, para lograr una tasa de 2.3 por cada mil habitantes, y que éste es uno de los primeros rezagos que se resolverán con el nuevo Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) en cuanto el Congreso apruebe la reforma a la Ley General de Salud, ya que “al día siguiente –o en la fecha que entre en vigor– las personas dejarán de pagar por los servicios que reciben y tendrán los medicamentos que requieran para curar sus enfermedades.”

Sin embargo, los datos del funcionario contrastan con los que el presidente Andrés Manuel López Obrador dio hace apenas un mes, el sábado 13 de julio, durante una gira por el estado de Michoacán, al puntualizar que el sector salud de México tiene un déficit de 123 mil médicos, heredado por gobiernos anteriores.

“Hay 270 mil 600 médicos generales en el país y debemos tener, de acuerdo con la norma internacional, 393 mil 600 médicos, es decir, nos faltan 123 mil médicos en el país”, dijo AMLO durante su visita al Hospital Rural de Villamar, en Michoacán.

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un país debe tener tres médicos por cada mil habitantes, es decir, uno por cada 333 personas.

De acuerdo con el último censo de población realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en 2015, el número de habitantes en México es de 119 millones 530 mil 753.

Si se hace la división entre las cifras, México debería tener un médico por cada 359 habitantes.

El presidente también acusó que la falta de médicos en el país se debe a la alta tasa de rechazo registrada en las universidades para los estudiantes que desean estudiar Medicina.

“Por eso el rezago. Nos faltan médicos generales, nos faltan especialistas”, apuntó.

12 ESTADOS SIN FIRMAR ACUERDOS

En entrevista con el diario La Jornada,  Juan Antonio Ferrer, encargado de despacho de la Comisión Nacional de Protección Social en Salud (CNPSS) y próximo titular del nuevo Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) adelantó que para la administración del presupuesto se creará un fondo único en el que se depositará el dinero de la Federación y las aportaciones que de manera voluntaria hagan los estados para beneficio de sus gobernados.

El manejo de los recursos estará a cargo del Insabi y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la cual se hará cargo de las compras de insumos (medicinas, material de curación) y el pago de la nómina del personal de salud del país.

Todavía faltan en sumarse 12 entidades a los acuerdos para la federalización de estos servicios. Un par está por firmarlos y otras prefieren esperar a que se concrete la reforma legal con la creación del Insabi antes de suscribir el convenio. Ferrer señaló que la iniciativa se discutirá en la Cámara de Diputados en la primera semana de septiembre.

Sobre los recursos del Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos –unos 48 mil millones de pesos–, aclaró que no se tocarán más que para cubrir la atención de las enfermedades de alto costo de quienes ya son beneficiarios.

Puntualizó que los 40 mil millones de pesos adicionales que se asignarán a salud en 2019 y también en 2020, como ofreció López Obrador, provendrán de una mejor eficiencia en la administración de recursos y la cancelación de gastos superfluos en el gobierno federal.

En los ocho meses de esta administración, Ferrer –cuya formación académica es de tres años en la carrera de odontología y experiencia laboral en patrimonio cultural de México– sigue aprendiendo sobre el sistema nacional de salud. Afirmó que nada del Seguro Popular sirve para este gobierno porque responde a intereses de la iniciativa privada y hay corrupción.

Explicó que la principal diferencia del nuevo modelo de atención con respecto al Seguro Popular “es que vamos a iniciar desde las comunidades, con las personas, para atender sus necesidades, garantizar su bienestar; y no desde las oficinas”.

–¿Cómo se va a lograr?, le pregunta la reportera Ángeles Cruz Martínez, de La Jornada.

–Con el Modelo de Atención para el Bienestar, que de manera coordinada diseñaron las instituciones del sector (SSA, IMSS e ISSSTE) y empezará a funcionar en lo inmediato en el sureste de la República. En cada centro de salud habrá uno o varios equipos integrados por un médico, una enfermera y un promotor de salud, con base en el número de usuarios. Las necesidades determinarán si se requiere un hospital de segundo o tercer nivel. La meta es que haya un mínimo de 2.3 médicos por mil habitantes. Actualmente, el indicador es de 0.6 por mil, es decir, el déficit es de 73 mil.

Una parte de éstos se encuentran en los consultorios adyacentes a farmacias, donde los pacientes deben pagar por los servicios y por los medicamentos, cuando es obligación del Estado garantizar el derecho constitucional a la protección de la salud.

–Quienes viven en las ciudades de alguna manera resuelven sus problemas de salud, pero en las comunidades rurales e indígenas…, le puntualiza la periodista.

“Es una solución a medias porque se atiende una enfermedad en lo inmediato. Después se complica y entonces el paciente llega a las instituciones, donde el costo de la atención es más elevado. Queremos que eso cambie y que las personas reciban una atención integral”, concluyó Ferrer.

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