Las bibliotecas contribuyen a la Agenda 2030 de las Naciones Unidas

• Estos recintos ayudan a superar las dificultades en el acceso a la información, actúan como centro de la comunidad académica y de investigación, y promueven la inclusión digital

Carlos Hugo Hermida Rosales

Elsa Ramírez Leyva, especialista del Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información y titular de la Dirección General de Bibliotecas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), mencionó que la responsabilidad actual y futura de las instituciones de educación superior es formar profesionistas para el desarrollo sostenible.

En este rubro, aseguró, las bibliotecas contribuyen a la Agenda 2030 de las Naciones Unidas con diversas acciones como superar las dificultades en el acceso a la información, actuar como el centro de la comunidad académica y de investigación, y promover la inclusión digital.

La investigadora impartió por videollamada la conferencia “La alfabetización académica, una responsabilidad de todos con el apoyo de las bibliotecas”, el 5 de noviembre dentro del Coloquio “Leer y escribir desde las disciplinas”, realizado por la Especialización en Promoción de la Lectura de la Universidad Veracruzana (UV) los días 4 y 5 de noviembre en el Centro de Estudios de la Cultura y la Comunicación (CECC).

Elsa Ramírez declaró que las bibliotecas deben ser multiculturales y por lo mismo promover entre sus usuarios el intercambio de estudios, investigaciones y experiencias laborales.

Enfatizó que es necesario potenciar a las bibliotecas como instancias estratégicas en el progreso social y sostenible, por lo que éstas y el usuario deben transformarse en cuanto a procesos, espacios y servicios.

Explicó que es indispensable que los especialistas en las diferentes ramas del saber colaboren con los bibliotecólogos, con el objetivo de fortalecer a las bibliotecas universitarias y de investigación como verdaderas instituciones estratégicas de formación para el desarrollo sostenible del país y del planeta.

Afirmó que las capacidades informativas se fortalecen en la medida en que se logran transacciones en contenidos cada vez más complejos, diversos y frecuentes, ya que además de robustecer el sistema neuronal se acrecienta el capital informativo, cultural y de experiencias.

La investigadora destacó el valor de la lectura estética –aquella emprendida por el sólo placer de leer–, de la que aseguró exige un esfuerzo intelectual y neuronal para descifrar, relacionar y comprender formas metafóricas y el contexto que rodea a una obra literaria, artística o cultural.

“Esta lectura estimula la concentración, aporta conocimiento, acrecienta el capital lingüístico y cultural, y contribuye a ampliar la comunicación entre los miembros de una sociedad”, enunció.

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