¡No más violencia!, clama la Arquidiócesis de Xalapa

La descomposición social que vivimos en Veracruz sigue siendo muy delicada. No hay jornada que no se cierre con historias muy lamentables de dolor, tristeza, impotencia e indignación debido a los altos índices de violencia que por dondequiera aparecen. La gente vive con mucho miedo y no se ve la salida a esta terrible situación, asegura el padre José Manuel Suazo Reyes, vocero de la Arquidiócesis de Xalapa.

En su comunicado dominical, titulado “¡No más violencia”, indica que en la Iglesia Católica “lamentamos profundamente todas las expresiones de violencia que se padecen en nuestro estado. Expresamos nuestras condolencias y cercanía a todas las víctimas que viven en carne propia este terrible flagelo que azota nuestra entidad. No podemos ni debemos acostumbrarnos a esta inhumana realidad que llena de sombras nuestra entidad o sólo narrar y dar cuenta de lo que sucede, como si los asesinatos sólo fueran parte de las estadísticas. Necesitamos transformar la realidad”.

Sin mencionar los diversos hechos que han enlutado nuestro país o el caso del reciente asesinato en Veracruz del diputado Juan Carlos Molina Palacios, el Director de Comunicación Social de la Arquidiócesis de Xalapa añade que “cada día, en los templos, capillas y lugares de culto, así como de forma personal seguimos suplicando a Dios por la paz.

“Señor Jesús, Tú eres nuestra Paz. Mira nuestra Patria dañada por la violencia y dispersa por el miedo y la inseguridad. Consuela el dolor de quienes sufren. Da acierto a las decisiones de quienes nos gobiernan. Toca el corazón de quienes olvidan que somos hermanos y provocan sufrimiento y muerte. Dales el don de la conversión. Protege a las familias, a nuestros niños, adolescentes y jóvenes, a nuestros pueblos y comunidades. Que como discípulos misioneros tuyos y ciudadanos responsables, sepamos ser promotores de justicia y de paz, para que en Ti, nuestro pueblo tenga vida digna”, indica.

LAMENTABLE QUE CONGRESO MANTENGA AGENDA DEL ABORTO

Añade que luego de la renuncia del diputado José Manuel Pozos Castro a la mesa directiva de la Sexagésima Quinta Legislatura de Veracruz, se designó al diputado Rubén Ríos Uribe, del grupo de Morena, como nuevo presidente. Sus funciones comenzaron el día 5 de noviembre del presente año y se mantendrán hasta el 4 de noviembre de 2020.

Se esperaría que el diputado presidente tuviera en mente los grandes pendientes que tiene el estado, como es el caso de la inseguridad y la violencia reinantes, así como lo relativo a los problemas de salud, pobreza, desempleo, educación y economía. Se esperaría que el diputado presidente buscara un gran acuerdo entre las diferentes fuerzas políticas del estado para tratar de responder a los grandes problemas de Veracruz. Se necesita promover la unidad, el diálogo y la concordia.

Lamentablemente una de sus primeras declaraciones tuvo que ver prácticamente con una amenaza hacia los niños no nacidos pues señaló que en la agenda legislativa se contempla el tema del aborto. Esto forma parte de la perversa agenda antivida que se promueve desde la Secretaría de Gobernación con Olga Sánchez Cordero. ¿Acaso desea promover en Veracruz un Oaxacazo? ¿Se desea derramar sangre inocente de niños no nacidos? Realmente sus declaraciones son una amenaza para la paz. No deseamos más violencia, indica.

El diputado presidente disfrazó además sus intenciones antivida, refiriéndose a la criminalización de la mujer. Debemos recordar que la Constitución de Veracruz reconoce en su artículo 4° el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural. Y que Veracruz es uno de los 5 estados de la República que no criminaliza a la mujer con cárcel en el caso de que haya cometido un aborto, sino tratamiento en libertad. Esto significa que la mujer recibe clases de educación sexual para no incurrir en un “embarazo no deseado”. El Aborto es un procedimiento quirúrgico que no sólo extermina al no nacido, sino puede afectar la salud física y mental de la madre.

Necesitamos recuperar la tranquilidad y la paz. Todos debemos contribuir, según el grado de responsabilidad que tengamos, para promover la cultura de la vida y de la paz. No más divisiones, enfrentamientos ni violencia, concluye el padre José Manuel Suazo Reyes.

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