Jóvenes chinos, bajo presión por altos costos

Wang Wenxin

Texto y fotos Édgar Ávila Pérez

Pekin, China.- Millones de jóvenes chinos postean una y otra vez fotografías, videos y frases en Sina Weibo y We Chat, sus redes sociales donde interactúan todos los días.

Cargan a cuestas preocupaciones por solventar altos gastos en su futuro (conseguir un departamento puede llegar a costar hasta 20 mil dólares el metro cuadrado, es decir 400 mil pesos mexicanos), pero ya sea caminando por calles, parques, en vagones del metro, autobuses o en oficinas, las nuevas generaciones conviven -como en cualquier parte del mundo- en diversas plataformas virtuales.

Son la generación que nació bajo la regla oficial de un solo hijo (la cual fue eliminada en 2015), aunque muchos cuentan con hermanos. Hoy son quienes mueven a la segunda economía del mundo y lo hacen de distintas maneras y con distintos pensamientos.

Rara vez abren cuentas en Facebook o Twitter, plataformas bloqueadas oficialmente y solo con accesos a través de alguna vpn; cada día se suman a miles que se niegan a casarse o tener hijos, porque primero buscan disfrutar de su vida misma; se niegan a unirse a alguna religión, pero profesan los principios del budismo o taoísmo.

Si bien la política de hijo único influye en sus pensamientos, su mayor preocupación -sobre todo de aquellos que han logrado estudiar una carrera universitaria- es el alto costo para adquirir vivienda, casarse y mantener a hijos.

Aquí el 74 por ciento de los habitantes cuenta con 15 a 64 años, es decir más de 998 millones de personas. Los jóvenes se incomodan cuando se generalizan actitudes de su generación, cuyos integrantes  acuden  con amigos al cine al ver cintas occidentales, centros comerciales y a restaurantes y centros nocturnos.

En China se cree que cada tres años hay una zanja y barrera entre diferentes generaciones. Unos ven que como “viejas” las actitudes y pensamientos de hombres y mujeres mayores, pero otros como un tesoro.

“Tenemos que seleccionar lo bueno y abandonar lo malo y además hay algunos personas de 50 y 60 años también tienen pensamientos de los jóvenes. Nuestro país es un país complicado, no podemos decir que los ancianos y jóvenes son malos. Cada generación tiene distintos tipos de personas”, aclara  Sun Xu, un joven de 21 años que camina por las calles modernas de Pekín.

Cuatro jóvenes chinos (Tingyi Ji,  Wan Yuqing,  Wang Wenxin y Sun Xu), todos ellos con estudios de licenciatura que representan sólo a un sector de los jóvenes,  expresan sus preocupaciones  y la visión que tienen de diversos temas sociales.

Tingyi Ji

Viajar por el mundo 

“Súper feliz en mi infancia, yo sé que hay muchas personas que piensan que nosotros vivimos tristes y solos, pero la realidad es que tuvimos toda la felicidad y el amor de nuestros papás”, afirma Tingyi Ji, una mujer de 21 nacida en la ciudad de Suzhou de la Provincia Jiangsu.

Al ser hija única, sus padres Chunxia Zhou (madre) y Yujian Ji (papá) le dedicaron todo su tiempo, amor y su dedicación. “Nunca quise un hermano, es lo peor que yo podía imaginar y me puse celosa y pensaba que si tenía un hermano o hermanita me robaría el amor de mis papás”, confiesa la estudiante universitaria de filología española.

Mujer menudita y de no más de 1.50 de altura, jamás piensa en la posibilidad de tener hijo o hijos, primero desea cumplir con sus sueños. Casarse -una presión social que sufren-, definitivamente lo descarta. “No he tenido novio, no quiero pensar en eso, porque quiero dedicarme totalmente a mis estudios y mi carrera y seguir mis sueños viajar por el mundo, conocer culturas y gente. Este tema lo veo lejano, a lo mejor uno, pero casarme o conformar una familia no”.

Durante varios meses realizó una estancia en Colombia, pero se siente satisfecha y orgullosa de su país, porque la economía va adelante y -dice- sus líderes y el gobierno se esfuerzan para promover a China y presentar la real China, “Hay aspectos de China que también hay que mejorar porque todas las cosas no son perfectas, pero generalmente me gusta mi país, amo a China y estoy orgullosa de ser china”, agrega la joven que considera necesaria una mayor apertura en redes sociales.

Wan Yixing

Ni hijos ni casada

Otra joven es Wan Yixing, una muchacha de 22 años de ojos expresivos, nacida en la provincia de Jiangsu, donde su infancia transcurrió al lado de sus primos, a los que llamaba hermanos.

“Cuando era niña estaba muy inmadura para conocer que era hija sola, pero esa vida tiene ventajas, por ejemplo, tengo el amor de ambos mis padres y mis abuelos”, explica.

Delgadita, con lentes y siempre con el pelo con coleta, gusta expresarse abiertamente de todo tipo de temas. Por ahora, a su corta edad, descarta casarse oficialmente, pero aclara que se trata de una decisión tomada por su experiencia personal que pasa por el divorcio de sus padres Wan Liping y Wang Liyun.

Y también por los altos costos que representa una decisión, pues debe garantizar un piso donde hacer su vida en pareja. Prefiere vivir sola y, en un futuro cuidar a sus papás.

“Su vida de matrimonio (de sus padres) en cierto punto es feliz y eso me hace creer que no es necesario casarse, vivir y despedirse y segundo porque tengo presión social, porque China es una sociedad machista”, dice y agrega: “Además por razones económicas, porque si queremos casarnos primero tenemos una mejoría económica como comprar un piso para vida futura y entonces además criar un hijo o hija implica educación, medicamento, viaje y costará muchísimo. Y por fin prefería vivir sola para mí y cuidar a mis padres”.

Al igual que algunos de sus compañeros de generación, realizó estancia estudiantil en el extranjero (España), pero ama profundamente a su nación y cree que aquì debe hacer su vida, aunque no deja de reconocer problemas internos. “Claro me gusta mi país, aunque creo que hoy en la sociedad hay muchos problemas”.

Wang Wenxin

Un hijo  cuando llegue el amor

Hace un par de días, la joven de 21 años Wang Wenxin posteó en su cuenta de  Sina Weibo con motivo de su cumpleaños: “He sido más feliz y tengo más fuerza entre el amor de mi familia y mis amigos”, el mensaje acompañado por una fotografía ha recibido más de 120 likes.

Estudiante de filología española, nació en el noroeste de China (en la provincia Xinjiang, una región autónoma de la etnia Uigur), recuerda una infancia feliz, con el amor incondicional de sus padres.  “Creo que no tengo una comparación con los que no son únicos, he tenido una infancia feliz, porque mis familiares me prestan mucha atención. Quería una hermana mayor para que me puede proteger, pero no se podía debido a la situación económica de mi familia ha sido muy caro para formarme así que mis padres se conforman y yo también estoy satisfecha”.

Hoy analiza la posibilidad de tener un hijo, pero sólo uno porque -expresa-  “habrá mucha presión económicamente”. Hace dos años había decidido jamás procrear, pero con el tiempo cambió de decisión.

“A decir verdad hace unos dos años creía que no voy a tener hijo porque va a quitar mi libertad para seguir mi vida tan maravillosa, pero ahora creo que cuando estemos enamorados creo que tendremos la pasión de tener un hijo para formar una vida nueva”.

Profundamente influenciada por el budismo y taoísmo, sus conceptos de tres vidas, se siente orgullosa de nación, sobre todo ahora que tiene potencial económico y que camina a convertirse en la primera economía del mundo.

“Me gusta esta nación, creo que en nuestra generación hay muchos jóvenes que no se sienten tan patriotas porque se nos formó en una situación que cuando éramos muy chiquitos, los institutos, escuelas y padres nos enseñan a amar al país, perro no sabíamos de amar al país ni nada de patriotismo, pero ahora viendo desarrollo del país y la protección que nos brinda esta nación y lo hermoso que son los recursos y paisajes de esta tierra me siento muy patriota”.

Sun Xu

Inmadurez juvenil

Con 21 años a cuesta, Sun Xu  -un joven  nacido en la ciudad de XIan en la provincia de Shanxi- siempre conoció a familias con más de un hijo, a pesar de las restricciones. Muchos de ellos pagaron una multa o con relaciones políticas evitaron las sanciones oficiales.

“En realidad en mi alrededor la mayoría de las familias tienen dos o más, por ejemplo mis amigos tienen hermanos y hermanas”, cuenta el muchacho con una hermana mayor que lo apoya económicamente y con palabras de aliento.

Contrario a muchos de sus compañeros, desea un hijo y considera que con la madurez suficiente su amigos también lo harán: “hay un fenómeno que muchos de mis compañeros no quieren hijos por el factor principal el costo, pero los jóvenes no son maduros, ese pensamiento es sólo su imaginación, pero llegarán a la edad y la mayoría de ellos jóvenes va a tener hijos”, augura.

Ama a China por ser la segunda economía del mundo, por su fuerte cultura y la protección que les brinda.

“Pero tengo que decir que hay algunos problemas en nuestro país, pero estamos mejorando, es verdad que muchos Chinos como yo estamos presionados porque tenemos que comprar casas pero el precio de casas es caro, pero estoy feliz”.

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