Develan en Orizaba “Monumento a la Vida”, del escultor Pablo López Artasánchez

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  • “¡Ni una más! Porque no queremos ni una niña, joven o mujer asesinadas por la violencia. ¡Ni una más! Madre que esté llorando por la muerte de un hijo a causa del secuestro. ¡Ni una más! Mujer que llore por la muerte de su esposo o hermano o padre o novio. ¡Ni una más! Mujer que sufra amenazas a su vida”, dice Laila Álvarez de Escudero.

Orizaba, Ver.- Este sábado, gracias a la iniciativa del Centro de Ayuda para la Mujer Latinoamericana A. C. (CAM), fue develado en esta ciudad el Monumento a la Vida, realizado por el escultor Pablo López Artasánchez, una obra confeccionada con la aportación de llevas de la ciudadanía.

¿Queremos la paz? ¡Defendamos la vida!, dijo Laila Álvarez de Escudero, coordinadora del CAM Orizaba en presencia del presidente municipal Igor Roji López, el Obispo de Orizaba Eduardo Cervantes Merino y representantes de la sociedad civil.

Ahí, luego de agradecer a todos los asistentes y a la sociedad civil que se sumó a esta iniciativa, dijo que el concepto de equidad, según la Real Academia de la Lengua, tiene dos acepciones, a saber: Cualidad que consiste en dar a cada uno lo que se merece en función de sus méritos o condiciones o, la cualidad que consiste en no favorecer en el trato a una persona perjudicando a otra.

“El Centro de Ayuda a la mujer, con la firme convicción de la salvaguarda del derecho fundamental a la vida, cree que este monumento representa ambas acepciones del concepto. Por un lado, pretende representar la garantía del estado y la sociedad a respetar la vida de todo ser humano, especialmente de dos de los sectores más vulnerados actualmente como son la mujer, tantas veces violentada, y el ser humano en gestación”.

“Después de la reforma constitucional a favor de los derechos humanos y de la Reforma al artículo 4° de la constitución local, ha quedado confirmado el derecho a la vida de todo ser humano. El estado reconoce el valor de la vida humana como un derecho inherente y como una responsabilidad que asume garantizar por ser custodio de los derechos fundamentales”.

“La reforma citada ratifica los tratados y acuerdos internacionales suscritos por nuestro país, en materia de derechos humano, varios de ellos reconocedores del derecho a la vida del ser humano desde la fecundación hasta la muerte natural. Por eso se reconoce el derecho a la vida de todo ser humano, en su cualidad implícita y no por las funciones que presta o por las condiciones en las que se encuentre”.

Añadió que “la justicia se define también como dar a cada quien lo que merece y, en ese sentido, este monumento pretende manifestar el derecho a la vida de todo ser humano por su propia dignidad, por su propia naturaleza y porque todos tenemos derecho a la vida. Este monumento, una mujer y un ser en gestación, quiere ser un grito materializado que diga: ¡Ni una más! Porque no queremos ni una niña, joven o mujer asesinadas por la violencia. ¡Ni una más! Madre que esté llorando por la muerte de un hijo a causa del secuestro. ¡Ni una más! Mujer que llore por la muerte de su esposo o hermano o padre o novio. ¡Ni una más! Mujer que sufra amenazas a su vida”.

“Sin embargo, equidad significa también la cualidad que consiste en no favorecer en el trato a una persona perjudicando a otra, por tanto creemos que la moderna reivindicación de derechos no debe ser una contraposición de uno, en detrimento del otro. No se puede pretender exigir un derecho en menoscabo de otro fundamental como la vida”.

“Por eso este monumento también quiere manifestar la convicción que tenemos que se puede exigir el respeto y la dignidad sin menospreciar la dignidad de nadie. Se pueden exigir protecciones, se pueden y deben reclamar garantías, pero nunca, nunca a costa de la vida de otro ser humano”

“Teresa de Calcuta al recibir el premio Nobel de la Paz lo afirmó diciendo: ‘Porque si una madre puede matar a su propio hijo- ¿qué falta para que yo te mate a ti y tú me mates a mí?- no hay nada en el medio’. Por eso también este monumento nos quiere recordar: ¡Ni uno menos! Seres humanos abortados, ¡Ni uno menos! Ancianos o enfermos terminales que pudieran ser sometidos a prácticas de eutanasia, ¡Ni uno menos! Migrantes asesinados o esclavizados, ¡Ni uno menos! Jóvenes asesinados. ¡Ni uno menos! Obreros, comerciantes, empleados, profesores extorsionados y asesinados. ¡Ni uno menos! Hombre, mujer, joven o niño secuestrados. ¡Ni uno menos! Periodistas desaparecidos o asesinados ¡Ni uno menos! Mexicano, veracruzano, orizabeño”.

“Giovanni Montini, Papa Paulo VI, nos heredó el famoso proverbio: ¿Queremos la paz? ¡Defendamos la vida! Ante las amenazas que sufrimos como población, que vulneran la vida de todos los ciudadanos queremos develar este monumento para afirmar nuestra convicción y lucha a favor de la vida del ser humano, de todo ser humano”.

“Por eso hoy decimos, que nos unimos a las mujeres y hombres que luchan por encontrar a sus seres queridos, estamos con ustedes mujeres que lloran la muerte de un ser querido, estamos con ustedes señoras, jóvenes y niñas y somos compañeras en la lucha por  la dignidad y la vida de las mujeres que también representa este monumento. Pero también, según nuestra misión, una vez más decimos que estamos con ustedes mujeres desesperadas o que se sienten solas ante una inesperada maternidad, ¡No están solas! Nosotros hemos ayudado y seguiremos ayudando para que no lleguen al momento dramático de pensar en el aborto como una solución. Estamos con ustedes, mujeres y hombres, que como todos queremos la paz, la justicia y una mejor sociedad. Por eso hoy decimos y lo dejamos escrito en el monumento para la posteridad: ¡Ni una más! Y ¡Ni uno menos!”, concluyó.


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