SUMARIO

Es verdad que el capitalismo (la contraparte del comunismo) es explotador y genera injusticia, pero a cambio le concede al individuo libertades y la posibilidad de progresar y salir de su pobreza…

SUMARIO

Otra vez el comunismo

Gustavo Gonzalez Godina

El comunismo es un sistema político basado en la doctrina del mismo nombre, que propone la desaparición de la propiedad privada, que no haya diferencia de clases y que los medios de producción estén en manos del Estado. Sus gobiernos dominaron la mitad del mundo o más por más de medio siglo, causaron la muerte de millones de personas (más que el nazismo), empobrecieron y esclavizaron a muchos millones más. El sistema fracasó estrepitosamente hace 30 años, a finales del siglo pasado, y sin embargo regresa y la historia se repite. Un gobernante comunista huye de su país, se refugia en otro que está en vías de serlo, de éste viaja a uno de los dos únicos países que quedaban con añejas dictaduras, y de ahí se va a otro donde acaba de tomar posesión un nuevo gobierno con esas ideas. Tiene a donde ir…

Si Evo Morales no se sintiera a gusto en Argentina con los Fernández, como no se sintió a gusto en México porque notó que había mucha oposición a los planes comunistas de su gobierno (que aún no logra establecer la dictadura), aún le quedan Venezuela y Nicaragua donde será bienvenido por los dictadores Nicolás Maduro y Daniel Ortega. Es posible que le pase en Argentina lo mismo que en México, porque allá también hay mucha oposición al sistema. No sé cómo volvieron al poder los comunistas después de que ya los padecieron por décadas, apenas se habían librado de ellos. Quizás por lo mismo que están regresando en otros países, porque la historia se repite, porque la mayoría la desconoce y cuando se desconoce la historia se está condenado a repetirla.

¿Por qué fracasó el comunismo en todo el mundo? Cuba y Corea del Norte quedaron como reliquias, porque las familias que llegaron al poder tras sendas revoluciones estaban -están- integradas por personajes muy inteligentes y crueles, los Castro y los Kim que no han permitido la más mínima de las libertades. Fracasaron por una sencilla razón, porque esa ideología se opone a la naturaleza humana. Una de las primeras palabras que aprende a decir un niño pequeño, un bebé, es “mío”, lo dice de un juguete, de un dulce, de lo que sea que considere suyo, y si Karl Marx y Fredrich Engels, los creadores del comunismo moderno (porque hubo muchos antecedentes, desde el comunismo primitivo y el comunismo cristiano, pasando por la Utopía de Tomás Moro y otra serie de corrientes y denominaciones) pretenden que nada sea de nadie, que todo sea de todos, que no exista la propiedad privada, y pues eso choca con la naturaleza humana que desde la edad más temprana aprende a decir “mío”.

Pretendían también que no hubiera diferencia de clases. No que todos fuéramos ricos, sino que todos fuéramos pobres, que el único dueño de los medios de producción fuera el Estado y que éste le diera de cada quien según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades, o sea que el que sea muy trabajador, emprendedor y esforzado (sus capacidades) le dé al que sea flojo, mediocre y conformista, porque necesita casa, comida y sustento (sus necesidades), lo que choca también con la naturaleza humana, si yo me esfuerzo y trabajo como burro, con dos o tres empleos a la vez para ganar más y progresar, ¿por qué voy a mantener a un holgazán, vago y a veces vicioso, que le gusta vivir a costa de los demás? En pocas palabras, la diferencia de clases es inevitable, ¿si no hubiera pobres quién trabajaría, y si no hubiera ricos quién nos pagaría?

Es verdad que el capitalismo (la contraparte del comunismo) es explotador y genera injusticia, pero a cambio le concede al individuo libertades y la posibilidad de progresar y salir de su pobreza, puede progresar de tal manera si se esfuerza, que puede llegar a tener su propio capital, su empresa y empleados. El capital nació, dice la tesis comunista, cuando comenzó a haber excedentes. Cuando el hombre (el ser humano) se dedicaba a la recolección, a la caza y a la pesca, se podía que todo fuera para todos, apenas alcanzaba; pero cuando empezó a haber excedentes alguien los acaparó y nacieron el capital y el capitalista, al que hay que combatir, si no debe haber diferencia de clases, hay que promover la lucha de clases, los pobres contra los ricos, el pueblo bueno contra los explotadores, los socialistas contra los conservadores, los chairos contra los fifís. ¿Le suena?

Yo no le veo nada de malo a que haya excedentes, y si usted trabaja y se esfuerza, tampoco le verá nada de malo sino al contrario, considerará justo que esos excedentes le pertenezcan. Si yo me parto el lomo trabajando de sol a sol los seis o los siete días de la semana, y después de reunir lo necesario para que mi familia coma, beba, calce, vista, se eduque, tenga un techo y hasta un carrito para trasladarse, me sobra un dinerito (el excedente) para irme tres o cuatro días a la playa y hospedarme en un hotel todo incluido para comer y beber lo que se me pegue la gana, ¿cuál es el problema? Lo malo no es el capital, sino la explotación del trabajador por parte del capitalista, pero para eso está el Estado, para proteger a los más débiles, para eso se hicieron las leyes, para moderar la indigencia y la opulencia, para colocar la vela en su punto exacto, ni tan cerca que queme al santo, ni tan lejos que no lo alumbre.

Por eso fracasó el comunismo, ayudado, claro (a fracasar) por líderes como el fundador del Sindicato Solidaridad en Polonia Lech Walesa y como el Papa Juan Pablo II, que lo combatieron hasta que cayó el muro de Berlín en 1989 y hasta que renunció Gorbachov como líder de la Unión Soviética en 1991 para ponerle fin a la era comunista; y lo hizo, dijo, por principios, porque consideró que la ideología comunista no funcionaba, que el pueblo necesitaba libertad y ser dueño cada quien de sí mismo y del producto de su trabajo, punto.

Y se desintegró el imperio comunista. Quedaron Cuba, Corea del Norte y China, pero ésta abandonó pronto la economía socialista y se convirtió en la potencia económica que es hoy por hoy, con su economía de mercado y sus exportaciones a todo el mundo, tanto que está poniendo en aprietos a Estados Unidos, el líder del imperio capitalista. ¿Cuántas personas fueron asesinadas por los gobiernos comunistas?, más de 100 millones, tan sólo en China murieron 82 millones y en la URSS hubo más de 21 millones de muertos. ¿Y empobrecidos y esclavizados?, muchos millones más.

Y sin embargo el comunismo está de regreso. En Nicaragua mediante una revolución; y por la vía electoral (fraudulenta a veces) en Venezuela, en Argentina (el hombre es el único animal que se tropieza dos veces con la misma piedra), en Bolivia donde se acaban de liberar de Evo Morales, y en México donde López Obrador se esfuerza en implantarlo. Hay disturbios y una fuerte turbulencia social en Chile y en Colombia, obra también del Foro de Sao Paulo, creación de Fidel Castro, que fue sin duda un líder carismático y muy inteligente. Brasil, donde se formó dicho grupo, acaba de salir del socialismo y se fue al otro extremo con Jair Bolsonaro. Uruguay también acaba de cambiar un gobierno de izquierda por uno de derecha.

La historia sólo da vueltas, se repite una y otra vez, el hombre no aprende de su pasado. En México llevamos cuatro revoluciones, la de la Independencia; por la Reforma; contra Porfirio Díaz, y aquella de los Cristeros contra el gobierno de Calles que intentó acabar con la Iglesia Católica e imponer la educación comunista en las escuelas y no pudo. ¿Vamos por la quinta? Digo, porque Evo Morales salió por piernas…

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