SENTIDO COMÚN

Si hay que hacer cambios en nuestra vida, hay que hacerlos; si hay que cambiar de rumbo, hay que intentarlo; si hay que cambiar de empleo, que sea para mejorar. Lo peor es quedarnos inmóviles…

SENTIDO COMÚN

Gabriel García-Márquez

BIENVENIDO EL 2020

Despedir al año viejo y dar la bienvenida al año nuevo provoca un choque de emociones que nos hacen sentir nostalgia y alegría al mismo tiempo. El año se nos fue volando y muchos sentimos una especie de frustración al no haber logrado cumplir los propósitos que nos fijamos al iniciar el año que concluye.

Concluir la tradicional cuenta regresiva es como resetear el tiempo, haciendo un borrón y cuenta nueva en una especie de renacimiento que nos permite continuar nuestro proyecto de vida, revisando la lista de propósitos que nos fijamos y replanteando una nueva lista con aquello que no pudimos cumplir y las nuevas metas que pretendemos alcanzar en este nuevo intento.

Hacer una lista de propósitos ya es una tradición y hacerla es muy importante, porque no hacerlo sería como iniciar el día sin una agenda de actividades por realizar, como andar a tientas y sin un rumbo definido, aun cuando sabemos que muchos de estos propósitos se quedan solamente en la intención, ya sea por falta de tiempo o simplemente por desidia.

Sin embargo, se requiere de fuerza de voluntad para seguir al pie de la letra esta lista, que a veces iniciamos muy aplicados cumpliendo al pie de la letra nuestros propósitos, pero no siempre la podemos cumplir y a la mitad del camino los abandonamos por falta de tiempo o de interés,

Entre los propósitos que se repiten cada año están: ahorrar dinero, hacer ejercicio, bajar de peso, aumentar los ingresos personales, seguir una dieta sana, conseguir un mejor empleo, viajar, comprar una casa, concluir la carrera, titularse, comprar un automóvil, dejar de tomar o de fumar y tener una pareja.

Quedarse en el intento no es un pecado, pero no hacer el intento sí lo es, por lo que vale la pena tomarse un momento para hacer un acto de reflexión y ver qué fue lo que hicimos bien durante el año que concluye, cuáles fueron nuestros logros y qué fue lo que dejamos pendiente, para luego replantear nuestra lista y volverla a escribir para no comenzar en ceros este año que hoy recibimos y nos recibe con alegría y entusiasmo.

Hagamos a un lado el conformismo, haciendo un compromiso con nosotros mismos para continuar viviendo a plenitud, buscando la superación personal y cumpliendo con la parte que nos toca hacer en la familia o en la sociedad. Si hay que hacer cambios en nuestra vida, hay que hacerlos; si hay que cambiar de rumbo, hay que intentarlo; si hay que cambiar de empleo, que sea para mejorar. Lo peor es quedarnos inmóviles.

Es emocionante recibir al año nuevo reunidos con la familia y los amigos, chocando nuestras copas, deseándonos unos a otros éxito y salud con un efusivo abrazo y un nudo en la garganta al recordar a quienes amamos tanto y nos miran desde el firmamento. No hay que perder la esperanza de que el año nuevo será mejor.

Aprovecho este espacio para desearles que el 2020 sea un año próspero y saludable para todos y que puedan cumplir la mayoría de los propósitos planteados en su lista.

¡Feliz Año Nuevo!

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