Pfizer galardonó a Alina Santiago Díaz, alumna de Medicina de la UV

Alina Santiago Díaz, egresada de la Facultad de Medicina de la UV, fue reconocida por Instituto Científico Pfizer.
  • Alina Santiago Díaz tuvo el mayor promedio de la generación 2012-2019.
  • Desde 2008, esta empresa farmacéutica premia a los mejores estudiantes de Medicina del país.
  • La ceremonia de entrega de reconocimiento tuvo lugar el 3 de octubre de 2019, en la Ciudad de México.

Claudia Peralta Vázquez 

Por su alto nivel de aprovechamiento obtenido a lo largo de la Licenciatura en Medicina, programa educativo (PE) que cursó en la Universidad Veracruzana (UV), región Xalapa,  Alina Santiago Díaz recibió el Reconocimiento a la Excelencia Académica en Medicina, que le fue otorgado por el Instituto Científico Pfizer (ICP), en colaboración con la Academia Nacional de Medicina (ANM) y la Asociación Mexicana de Facultades y Escuelas de Medicina (AMFEM). 

El  3 de octubre de 2019, durante un acto que tuvo lugar en el Auditorio de la Academia Nacional de Medicina, en la Ciudad de México, y encabezado por Rodrigo Puga, presidente y director general de Pfizer México, la joven se hizo merecedora a esta distinción. 

“Fue un premio inesperado, el promedio que tuve nunca fue con ese propósito, pues más allá de los premios que puede haber, el compromiso y dedicación en los estudios es algo importante para mí.” 

Alina, miembro de la generación 2012-2029 de este PE y con un promedio de 9.7, recibió esta distinción junto con 66 estudiantes destacados de dicha disciplina, de las principales escuelas y facultades de México. 

De 2008 a la fecha, más de 700 alumnos de Medicina han sido reconocidos por la empresa farmacéutica, con el afán de promover la excelencia en la formación médica, en beneficio de los pacientes y de sus familias. 

La joven originaria de la capital del estado, comentó que a principios de este año, mientras realizaba su servicio social, los directivos de la Facultad la contactaron para comentarle que por su alto aprovechamiento la habían seleccionado para nominarla a este distintivo nacional. 

Para ello, enviaron los documentos establecidos en la convocatoria, incluso la carta donde la Facultad de Medicina la proponía como representante de la UV. 

Su currículo, las notas laudatorias obtenidas en tres ocasiones con promedio de 10, el reconocimiento por el internado de pregrado realizado en el Centro de Alta Especialidad (CAE) “Doctor Rafael Lucio”, y los distintos congresos a los cuales asistió, también fueron fundamentales para la decisión final. 

Orgullosa por este logro también alcanzado por otro de sus pares, pero de la región Veracruz, expresó que esta oportunidad le abrió la posibilidad de conocer y entender ideas distintas que al final se conjugan por un bien común, en la búsqueda de la excelencia para ofrecer una atención de calidad a los pacientes el día de mañana. 

“Fue un honor representar a mi Facultad y a la UV, que está entre las mejores del país; con esto se demostró que aunque es una universidad pública de provincia, puede egresar alumnos de calidad.” 

Este premio, consistente en una medalla y un diploma, fue la culminación de los siete años que duró la carrera, los cinco teóricos y dos prácticos de internado y servicio social. 

“Uno no busca hacer las cosas para obtener premios, pero no deja de ser satisfactorio; es una oportunidad de conocer otros lugares, personas y pensamientos.” 

Sin embargo, tal distinción, además de abonar a su currículum, fue decisivo para cursar la Especialidad de Ginecología y Obstetricia en el Instituto Nacional de Perinatología “Isidro Espinosa de los Reyes”, de la Ciudad de México, donde acaba de ser aceptada. 

Reconoció que por mucho tiempo su orientación vocacional se enfocó en el área educativa, pero cuando ingresó al nivel bachillerato y cursó la capacitación de servicios paramédicos, su aspiración inicial cambió por completo. 

De esta forma optó por la Licenciatura en Medicina. Al principio experimentó momentos difíciles y rebasó obstáculos que fueron minimizados gracias al apoyo y acompañamiento familiar. 

Ya dentro de la UV, encontró en la pediatría cierta empatía; sin embargo, en el internado de pregrado también se dio cuenta que eso no era lo suyo. “El siguiente servicio en el cual roté fue ginecología, ahí me enamoré por completo, a pesar de la gran carga laboral que había y de que no dormía en las guardias, sentí que eso era mi pasión”. 

En septiembre de este año, Alina se presentó al examen de residencia con la fortuna de aprobarlo con un alto puntaje. El 1 de marzo del próximo año iniciará esta nueva experiencia y formación profesional que durará cuatro años más. 

Considera que tener buenos hábitos de estudio desde la infancia, absorber los conocimientos transmitidos por los profesores y tener iniciativa para indagar sobre temas o aspectos que durante la clase no fueron muy claros, además de amor y pasión por la profesión, son puntos clave para alcanzar los objetivos fijados. 

 

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