Economía digital, la más contaminante

Agencia SPI Veracruz

La economía digital es una de las más contaminantes del planeta, de allí la necesidad que en México se implementen impuestos ambientales al tráfico de datos a través de la Internet, a fin de recaudar ingresos para financiar programas que ayuden a mitigar los efectos del cambio climático, y crear conciencia entre la población.

Un estudio del Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República, titulado: Impuesto Ambientales en México y Experiencias Internacionales, precisó que en países en vías de desarrollo como México, en donde no existe una política de crecimiento y de desarrollo económico de largo plazo, los problemas ambientales parecen ser irrelevantes para la toma de decisiones de política económica.

“La razón principal se refiere a una restricción fiscal que conduce a los gobiernos, en sus diferentes niveles, a no comprometerse con la asignación de un presupuesto público suficiente con fines de gestión ambiental”.

Refirió que ante los fracasos de los acuerdos internacionales para que los países reduzcan las emisiones de los gases efecto invernadero (GEI), las economías con mayor desarrollo han impulsado reformas fiscales con sentido ambiental buscando trasladar el costo de la mitigación de la contaminación a la población.

El estudio advirtió que, si el gobierno sólo implementa impuestos ambientales sin comunicarlo de manera adecuada y sin transparencia, la sociedad rechazará la política por no ser creíble, obligando a la autoridad incurrir a un elevado costo social.

Un ejemplo de lo arriba citado, fue el impuesto especial sobre la producción y servicios (IEPS), el cual incrementó el precio de las gasolinas al consumidor. El gobierno nunca comunicó la meta política, nunca transparentó el tamaño, estructura y uso del IEPS, por lo que la sociedad rechazó la política por no ser creíble y por su alto costo social.

Cabe destacar que México se fijó la meta para el año 2030 reducir en un 22 por ciento de GEI y en un 51 por ciento las emisiones de carbono negro (acuerdo París).

Las principales fuentes contaminantes en el país son consumo de combustibles fósiles por parte del transporte, generación de electricidad, residencial y comercial, agricultura y ganadería, así como el manejo de los residuos; por lo que el gobierno mexicano, para cumplir con el compromiso adquirido en el acuerdo de París, deberá definir una propuesta de impuestos ambientales.

“Entre las industrias que más contaminan a la atmósfera con GEI, además del transporte, es la generación de electricidad debido a su creciente demanda para uso industrial, residencial y por las tecnologías móviles cuya característica principal es estar conectadas al internet”, dice el documento.

Entre los principales consumidores de la electricidad se encuentra la economía digital, entre ellas destacan la telefonía móvil, el internet, correo electrónico, la nube de internet, entre otras, las cuales se están convirtiendo en uno de los sectores más contaminantes.

El envío de correspondencia electrónica, ver televisión, escuchar música a través de internet, jugar algún videojuego, uso de telefonía celular, ver Netflix, generan huelas de carbono medido en CO2.

“El uso de los teléfonos inteligentes es considerado actualmente como una de las principales fuentes de contaminación a través del consumo de energía eléctrica y por la generación de residuos”.

Estudios revelaron que en México, a partir de 2018 se incrementó mes con mes el tráfico de datos a través de la internet. Entonces “el impuesto sobre el tráfico de datos se puede implementar tomando como base gravable que, por cada 500 megabytes de datos trasmitidos el usuario pague una tasa impositiva”.

Para el año 2024 se proyectó un nivel de tráfico de datos alrededor de 258 mil millones de terabytes. Si a este nivel de consumo de datos se le aplica una tasa impositiva de 50 centavos por cada 500 MB, el ingreso recaudado sería de 129 mil millones de pesos aproximadamente. En cambio, si la tasa impositiva es de 3 pesos por cada 500 MB el gobierno podría obtener una recaudación aproximada de 775 mil millones de pesos.

El estudio refirió que la recaudación de este impuesto puede llevarse a cabo a través del IEPS por su fácil aplicación, además debe estar condicionado al tráfico de datos.

“La única restricción que debería existir es lo referente a su transparencia y a los canales de comunicación que el gobierno debe utilizar para informar a los usuarios del internet los motivos de implementar este impuesto ambiental, además de comunicar sus beneficios que se pueden obtener al hacer uso de los ingresos recaudados”.

Asimismo, el estudio sugirió la reincorporación del pago de tenencia vehicular suspendida en 2012 por el gobierno de México, por lo cual dejó de recaudar alrededor de 15 mil millones de pesos. Recursos que pudieron utilizar con fines de regulación ambiental.

“Lo recomendable es integrarlo de nueva cuenta acompañad con la ampliación del programa vehicular de verificación a nivel nacional y fije una tasa de tenencia vehicular a todos los automóviles mayores de diez años, para incentivar a adquirir vehículos nuevos con bajas emisiones contaminantes”, sugirió el estudio.

Por último, la investigación afirmó que es necesario que el gobierno federal diseñe una estrategia que amplíe la base tributaria no sólo para incrementar la recaudación fiscal, sino también para financiar aquellos programas orientados a mitigar los efectos del cambio climático.

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