Al pie de la letra

En el puerto de Tuxpan, por ejemplo, al menos 15 buques-tanque continúan varados desde hace un par de días a la espera de poder descargar el combustible que transportan; sin embargo, los tanques de almacenamiento están saturados ya que ante las restricciones por la epidemia del coronavirus, la demanda de energéticos se ha contraído en un 70 por ciento en el país.

AL PIE DE LA LETRA

Raymundo Jiménez

* REFINERÍAS, A LA BAJA

Al anunciar este miércoles su decreto para enfrentar la crisis económica derivada de la pandemia del Covit-19, se esperaba que el presidente Andrés Manuel López Obrador determinara suspender o de plano cancelar la millonaria inversión del proyecto de Dos Bocas y la rehabilitación de las otras seis refinerías del país.

Pero el mandatario mexicano reiteró que estas polémicas obras proseguirán, pese a que desde hace un mes en Asia, Europa y Estados Unidos se anunciaron los primeros cierres de refinerías de petróleo cuando el procesamiento de crudo comenzaba a caer en picada por el desplome de la demanda a causa de las cuarentenas y confinamientos en el mundo.

En el puerto de Tuxpan, por ejemplo, al menos 15 buques-tanque continúan varados desde hace un par de días a la espera de poder descargar el combustible que transportan; sin embargo, los tanques de almacenamiento están saturados ya que ante las restricciones por la epidemia del coronavirus, la demanda de energéticos se ha contraído en un 70 por ciento en el país.

Más de la mitad de este diésel y gasolinas Premiun y tipo Magna tienen como destino el Valle de México, pero debido a la falta de demanda y lugar para almacenarla sigue detenida en esta terminal marítima de PEMEX en la Huasteca veracruzana.

Cada buque-tanque tiene en promedio una capacidad para transportar cinco mil barriles de combustible, cuyo costo por estar detenido asciende hasta 30 mil dólares diarios.

Y es que al extenderse las medidas de confinamiento social, la caída del consumo de combustibles se acentuó hacia la tercera semana de abril. Del 10 al 18 de este mes, antes de que iniciara la fase 3 de la pandemia, la Organización Nacional de Expendedores de Petróleo (Onexpo) reportó que sólo están despachando tres de cada 10 litros disponibles en sus expendios, por lo que advirtieron que están a punto de quebrar cientos de gasolineras.

De acuerdo con datos de esta organización, la crisis económica actual es inclusive más severa aún que las de 1995 y 2009.

“Está en riesgo la viabilidad (de las gasolineras)”, refiere un memorando de la Onexpo, que cuenta con 43 asociaciones regionales a las que están adheridas pequeñas empresas de las que dependen directamente hasta 250 mil personas.

Ante esta grave situación, los miembros de la Onexpo han solicitado el apoyo del gobierno federal para evitar la pérdida masiva de empleos, proponiendo medidas como suspender los cobros de comisiones por uso de tarjetas bancarias, replantear los plazos para la instalación de nuevos controles volumétricos y retrasar las cuotas patronales al IMSS para mantener una liquidez mínima que les permita seguir operando.

Y es que a nivel mundial se espera que la demanda de combustible baje entre un 15 y un 20 por ciento en el segundo trimestre por la pandemia de coronavirus que mantiene a buena parte de la población en sus hogares.

El colapso en la demanda será un shock sin precedentes para el sistema global de refinación, han alertado los más expertos analistas financieros, cuya oportuna advertencia parecen ignorar en Palacio Nacional.

 

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