Angustia, depresión, dolor y mucho miedo; el testimonio de una veracruzana que padeció COVID-19 en Vancouver, Canadá

  • “Oraba y le pedía a Dios que me diera la oportunidad de vivir”, expresa la veracruzana que vive en Vancouver desde hace dos años.
  • Entre el 14 y 17 de marzo tuvo fiebre, dolor de cuerpo, cansancio y dificultades para respirar; la prueba de Covid-19 fue positiva.
  • Sintió angustia, depresión, dolor, un profundo dolor, temor al rechazo social y sobre todo miedo, “muchísimo miedo”.

Miguel Valera

Con casi dos años de vivir en Vancouver, Canadá, una de las cinco ciudades  con mejor calidad de vida en el mundo y quizá también una de las más seguras, “Sofía”, —una veracruzana que me pide reservar su identidad—ha vivido los días más angustiosos de su existencia, luego de que diera positivo a la prueba del COVID-19.

Junto con los síntomas que presentó entre el 14 y 17 de marzo —fiebre, dolor de cuerpo, cansancio, dificultades para respirar— “Sofía” sintió angustia, depresión, dolor, un profundo dolor, temor al rechazo social y sobre todo miedo, “muchísimo miedo”, me dice en una videollamada y en una larga conversación por Messenger de Facebook.

Al lado de su esposo —quien también resultó positivo— ha pasado, refiere, los días más difíciles de su vida hasta este momento. “Tuve muchísimo miedo, todo el que no había tenido. Era un sentimiento tan profundo que cada noche, porque soy creyente, oraba y le pedía a Dios que me dejara despertar, que me diera la oportunidad de vivir”.

Este “miedo”, refiere Sofía, ya totalmente recuperada y fuera de peligro, se pudo originar en “el exceso de información que se maneja en internet, que en un gran porcentaje es dañino para personas como yo; si tenía miedo de morir sin saber que tenía COVID, no quiero imaginar lo que habría pasado si hubiera sabido antes”, indica.

Además, añade, existe el temor del rechazo o la segregación: “Claro que te sientes rechazada, aunque no lo experimenté porque no salí, pero aun así tenía ese temor”.

Canadá, con 47 mil 147 contagiados por coronavirus COVID-19, 2 mil 663 fallecidos y 16 mil 883 personas recuperadas, tuvo su primer deceso el 9 de marzo, precisamente al norte de Vancouver, en la provincia de Columbia Británica.

Fue a finales de febrero, cuenta Sofía, que empezó a sonar fuerte el tema de la pandemia. “En el aeropuerto, por ejemplo, hacían preguntas y revisiones a las personas que arribaban a la ciudad. Si presentabas síntomas te detenían y aplicaban un protocolo”.

Aunque empezó a tomar medidas y ser más cuidadosa, Sofía nunca supo bien a bien cuándo o dónde se contagió. “Cada mañana salgo de casa en el transporte público y es inevitable acercarse a las personas así como tocar todo”.

“Realmente por más que quieras cuidarte tocas pasamanos, puertas, muebles, absolutamente todo, quizá fue en el transporte. Recuerdo un día cuando un señor estornudo cerca de mí y me quedé pensando, ‘ojalá no me contagie’. En la mente empezaba a tener presente el tema del coronavirus”.

En Vancouver, añade, todos los días hay un comunicado acerca de los avances que se tienen sobre la enfermedad, el número de contagios, así como los casos atendidos y resueltos.

—¿Qué indicaciones recibieron de las autoridades cuando empezó a crecer la pandemia?

“Recuerdo perfectamente que fue el lunes 16 de marzo cuando todo empezó a sonar mucho más fuerte, hablaban ya de cierre de escuelas y todos a casa. Las indicaciones fueron precisas, evitar el acercamiento a no más de 2 metros, (la sana distancia) evitar salidas innecesarias, evitar reuniones de más de 50 personas”.

SÍNTOMAS DE POSITIVO POR COVID

En su análisis, para tratar de dar con el origen de su propio contagio, Sofía cuenta que entre el 10 y 13 de marzo tuvo contacto con una chica que tocó su celular. “No afirmo que fue ella, pero es la única persona que quizá pudo ser porque estaba un poco mormada de la nariz y la verdad es que nunca pensé en ella hasta que lo analicé”.

“Esa semana sinceramente no sentí nada. Justo el 14 de marzo acudí a una fiesta y estuve expuesto al clima frío aproximadamente 12 horas. Para el domingo 15 ya empezaba con una especie de molestia que tampoco era ardor, solo molestia. Ese mismo día decidí no salir más de casa hasta sentirme mejor”.

“Para los siguientes días, del 16 al 22 de marzo, realmente supe que nunca había vivido algo igual. Presenté síntomas horribles, tuve en dos ocasiones un poco de fiebre, —solo la noche del 14 y la tarde del 15— y se me quitó con paracetamol. Tuve dolor de cuerpo, cansancio, un sonido extraño en mi respiración y mucho miedo”.

—¿Cómo fue evolucionando la enfermedad?

“Después del 15 y 16 de marzo, los siguientes días respiraba terriblemente. Lo asocié con el sonido que puede hacer un gato pues a la hora de exhalar, mi respiración tenía un sonido de bronquios profundamente tenebroso, solo deseaba dormir y dormir, (aunque lo deseaba no lo hacía, sientes miedo) estaba agotada, me dolía el cuerpo y alguien me dijo: tienes Covid. Me resistía a aceptar, porque si lo hacía, segura estaba que quizá sí moriría. Así es el miedo, por lo menos en mi caso”.

“Aunque sabía que no había tenido síntomas así nunca, también sabía que no debía hacerme la prueba en ese momento, además el proceso era largo, reportar por medio del teléfono y dar a conocer los síntomas exactos, en realidad no los tenía todos juntos exactamente, quizá podría ser una bronquitis, qué sé yo”.

“Como te dije, tenía un sonido extraño, cada noche deseaba que no fuera noche, no quería dormir”.

—¿Te hicieron prueba?

“Sí, afortunadamente después de los horribles síntomas me hicieron la prueba y dio positivo”.

—¿Qué pasó por tu cabeza cuando supiste que estabas contagiada?

“Pena, miedo, empecé a pensar en las personas con las que tuve contacto, solo mi pareja se contagió. Afortunadamente tomamos la mejor decisión, no salir, no exponernos ni exponer a nadie más”.

—¿Estuviste aislada?

“Sí, completamente. Todas las indicaciones, absolutamente todas las sigo. Lavado de manos constante, limpieza con cloro por toda la casa. Por ejemplo, las manijas de puertas son desinfectadas diariamente, uso dos tazas de agua con 10 mililitros de cloro con un rociador y rocío todo. En casa no usamos zapatos, pero si alguien debe salir por alguna razón emergente al regreso los zapatos son rociados con este preparado. La ropa se lava de manera inmediata y con agua caliente. La persona se mete a bañar enseguida, los artículos como lentes, cartera o bolsas son desinfectados. La ropa de cama es cambiada 4 veces a la semana y es lavada también con agua caliente”.

—¿Qué indicación médica recibiste?

“No salir, aislamiento total, el uso de platos y vasos exclusivo para mí, procurar uso de baño exclusivo, reposo, tomar mucha agua, alimentación balanceada, tomé medicamento de apoyo, por llamarles así”.

“Recibí más indicaciones, las familiares, las de mis raíces, las de mi país, todas las seguí, tomé limón con miel, limón con ajo y miel, aspiré vapor, comí cebolla, comí y tomé jengibre, hice todo lo que mi mamá y mis abuelas decían y lo que las abuelas de mis amigos y del mundo dicen. Probé todos los remedios que nunca quise probar teniendo gripe”.

“Comí todas las verduras que en mi vida quise hacer, realmente me cuidé, bueno sigo cuidándome. Todo sirvió”.

—¿Le comunicaste a tu familia?

“Hasta que supe que tuve COVID-19”.

—¿Cómo te ha animado tu familia?

“Pues se sorprendieron mucho cuando lo supieron aunque ya se los venía diciendo antes de confirmar los síntomas, pero como yo, dudaban; realmente crees que no te va a pasar a ti”.

“A la fecha como viven en México sé que les cuesta creer, pasas por mucho, también los entiendo, no es fácil asimilarlo. Tuve que tener el resultado para yo misma creerlo”.

—¿Recurriste a amistades en esa ciudad?

“No, afortunadamente no fue necesario”.

—¿El gobierno supo? ¿Te ofrecieron atención?

“El gobierno ofrece una atención inigualable sinceramente, toda persona con el estatus que tenga tiene derecho a ser atendida en este país si de COVID se trata”.

—¿Qué experiencia te deja el haber vivido la enfermedad y ser parte de estas estadísticas?

“Sin duda hay un antes y un después de esto, aunque parezca increíble, me dejó cosas buenas en el sentido del cuidado a mí misma, me hizo ver la vulnerabilidad en la que todos estamos, seamos quien seamos. Aquí no entra quién tiene más que el otro. Cuando se trata de salud, no hay más que cuidarte, ni todo el dinero ni todos los doctores pueden hacer nada si tú no quieres”.

“No me encanta ser parte de una estadística como esta, pero bueno, es algo que pasó y que puede volver a pasar. El cuidado personal diario es sumamente importante”.

“El hacer una introspectiva de vez en vez se ha convertido -en mi caso- en un quehacer continuo por mi propio bien”.

—¿Qué les dirías a los mexicanos que aún no creen que esta enfermedad sea real?

“No es fácil creer, mucho menos es fácil pensar que a ti te puede pasar. En realidad creo que siempre estamos en negación. Lamentablemente sucede y pasa en cualquier lado. Alguien me dijo, es que estás allá y por eso te pasó… aquí o en donde sea, esto está pasando y si nosotros no hacemos conciencia de lo que nuestro espacio nos está pidiendo a gritos, no avanzaremos y pandemias y desgracias seguirán”.

“La verdad todo está en las personas, somos completamente responsables de lo que sucede con nosotros y a nuestro alrededor”.

—¿Muy dolorosa?

“Duele el alma, duele el corazón, duele el pensamiento, duelen los tuyos, los amigos, los conocidos, duele todo y sí, sí es muy doloroso”.

—¿Ya regresaste a la normalidad física?

“No, sigo en confinamiento, solo he salido al market (aquí se sale a lo indispensable) en dos ocasiones y con unas medidas de seguridad quizá para muchas personas son extremas, para mí, ahora, normales, cubreboca, lentes, gorro, guantes”.

—Algo que desees agregar.

“Afortunadamente en este país hay muchas personas -en su gran mayoría- que realmente hacen caso a las indicaciones, buscan quedarse en casa y trabajar desde sus hogares, sé que hay quien tiene que salir y se entiende, se debe comer diario. Pero también esto nos dice cómo el mundo sigue evolucionando y quiere que evolucionemos con el”.

“Ojalá que quien no tenga a qué salir, no lo haga y si lo tiene que hacer, que tome las medidas de cuidado necesarias”.

 

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