A 30 años, recuerdan la visita del Papa Juan Pablo II al puerto de Veracruz

  • “En San Juan de Ulúa se inició la historia cristiana de vuestra patria”, dijo.
  • “A este hermoso puerto, que lleva el nombre de la Verdadera Cruz, cabe la gloria de haber sido la puerta por donde en 1523, bajo el estandarte de la Cruz, llegaron a México los primeros evangelizadores”, indicó en el malecón porteño.

Miguel Valera

La iglesia católica recuerda que un día como hoy, de hace 30 años, el 7 de mayo de 1990, el papa Juan Pablo II —hoy san Juan Pablo II— visitó el puerto de Veracruz, en una ceremonia que se llevó a cabo en el Malecón porteño.

“Para la Diócesis de Veracruz es un regocijo celebrar los 30 años de la visita de San Juan Pablo II, una alegría y un día, que como dijo el entonces obispo de Veracruz, monseñor José Guadalupe Padilla y Lozano, de feliz memoria, un día que nunca lo había tenido Veracruz, inolvidable, marcado en el corazón y en la fe de todos los fieles”, expresó el padre Víctor Manuel Díaz Mendoza, vocero de la Diócesis de Veracruz.

“La visita del Papa marcó la vida de la iglesia en la evangelización, impulsó el Plan de Pastoral, cuyo objetivo era consolidar la nueva evangelización en esta Diócesis de Veracruz. Despertó en los fieles esa urgencia que hoy el Papa Francisco llama la Iglesia de salida, que no se queda en el templo, que sale a la calle a predicar, al encuentro de los indiferentes, de los alejados. Se multiplicaron los agentes de pastoral y los ministros extraordinarios de la comunión. Hubo un despertar en la pastoral familiar. Todo eso vino a revitalizar la vida de la Iglesia”, añadió.

Comentó que aunque Veracruz se ha caracterizado por pocas vocaciones “empezaron a surgir vocaciones nativas aquí de la Diócesis, ante la visita del Papa San Juan Pablo II”.

Dio a conocer que cada año, en la Diócesis de Veracruz se exponen las reliquias de San Juan Pablo II, la estola que regaló a monseñor José Guadalupe Padilla con motivo de sus 50 años de sacerdote y un ornamento, así como lo que dejó ese 7 de mayo de 1990, que fue un cáliz y la silla, la sede que está en Catedral, que fue desde donde el Papa habló a toda la Iglesia, especialmente a América Latina, agradeciendo a Dios la evangelización, porque en 1992 se cumplían los 500 años del encuentro de los dos mundos.

“Agradecemos a Dios. Hoy no se podrá celebrar de una manera pública, será dentro de la eucaristía en misa de 7 y desde luego la Diócesis había preparado la clausura del Año Jubilar, con motivo de los 500 años de la fundación del Ayuntamiento. Lo haremos a través de un video que se presentará a la página de la Diócesis en su debido momento, con un momento de oración y de reflexión, porque Veracruz, como dijo el Papa, está marcado por la cruz de Cristo que es vida, es salud y es fortaleza”, concluyó.

 

LA VOZ DEL PAPA DESDE EL MALECÓN.

En su segunda visita apostólica a tierras mexicanas —la primera fue el 26 de enero de 1979—, el pontífice católico visitó la Ciudad de México, Aguascalientes, San Juan de los Lagos, Jalisco; Durango, Chihuahua, Monterrey, Tuxtla Gutiérrez, Villahermosa, Tabasco y Zacatecas.

“Desde las orillas del golfo de México, camino providencial para la llegada del Evangelio a esta bendita tierra, saludo con vivo afecto a cuantos esta tarde habéis querido congregaros en el Malecón para dar gracias a Dios por la evangelización de América”, dijo en las primeras palabras de su homilía, en perfecto español.

“Es el saludo del Papa, que quiere estrechar en un abrazo de gozo y esperanza, en primer lugar, a sus hermanos en el episcopado. En particular al obispo de esta diócesis, Veracruz, al arzobispo de Jalapa y a los obispos de la región pastoral del golfo: Coatzacoalcos, Papantla, San Andrés Tuxtla y Tuxpan”, añadió.

El anfitrión, el obispo José Guadalupe Padilla y Lozano y el de mayor jerarquía, Sergio Obeso Rivera, presentes entre los prelados de la entonces llamada zona pastoral del Golfo.

“Estamos aquí en Veracruz, para celebrar con alegría nuestra fe y pedir al Señor que continúe suscitando en México nuevos evangelizadores. La evangelización, queridos hermanos y hermanas, está marcada por el signo de la Cruz, por la Verdadera Cruz”, añadió el Pontífice polaco.

“A este hermoso puerto, que lleva el nombre de la Verdadera Cruz, cabe la gloria de haber sido la puerta por donde en 1523, bajo el estandarte de la Cruz, llegaron a México los primeros evangelizadores: tres franciscanos, entre los cuales fray Pedro de Gante; un año después, otro grupo de doce religiosos”.

“En San Juan de Ulúa se inició la historia cristiana de vuestra patria; el mensaje de Cristo la ha ido configurando profunda y eficazmente en su mentalidad, en su idiosincrasia, en sus raíces, modelando su fisonomía y contribuyendo más que cualquier otro factor cultural a su identidad étnica y nacional. Todo esto ha hecho que México ocupe el lugar destacado que hoy detenta entre las naciones”, aseveró.

La homilía completa de ese día, puede consultarse en el archivo histórico vaticano en esta liga: http://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/homilies/1990/documents/hf_jp-ii_hom_19900507_veracruz.html

Como en todas las visitas que realizó a tierras mexicanas —cinco durante todo su pontificado—, la feligresía católica se volcó a las calles para saludarlo y ser testigo de su presencia. En Veracruz, ese año, el malecón porteño lució repleto y el pueblo jarocho mostró su cariño y fe al Papa peregrino.

Fotografías: Cortesía archivos padre Víctor Manuel Díaz y MVH.

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