Hora Cero

Cuatro historias de traición

Luis Alberto Romero

El pasado martes, los diputados del Congreso de Veracruz aprobaron una serie de modificaciones a la Constitución local, en materia electoral.

Con el voto de 34 legisladores locales, fue eliminada de la figura de la revocación de mandato para los funcionarios de elección popular; se reduce el periodo de los Ayuntamientos de 4 a 3 años; se crean consejos municipales especiales y desaparecen los actuales; se bajan a la mitad las prerrogativas de los partidos; y se aprueba la reelección de alcaldes hasta por dos periodos.

Al margen del contenido de las reformas, llamó la atención el sentido del voto de cuatro legisladores que decidieron ir en contra de la línea que marcaban sus respectivos partidos: Alexis Sánchez García, del Movimiento Ciudadano; Rodrigo García Escalante, del PAN; Antonio García Reyes, del PRI y Andrea Yunes, del Partido Verde.

A esa lista se podría sumar el nombre de Gonzalo Guízar Valladares, pero perteneciendo éste a Encuentro Social, un partido aliado de Morena, no se esperaba un voto contrario a los intereses de la bancada mayoritaria en el Congreso local.

Es diferente el caso de los legisladores de PRI, PAN y MC, porque esos partidos habían anunciado su rechazo a la reforma electoral de Morena en Veracruz.

Desde el pasado lunes, los dirigentes nacionales de PRI, PRD y PAN se pronunciaron contra las modificaciones legales que pretendía realizar Morena. En concordancia con la posición de sus respectivos partidos, Marlon Ramírez, del PRI; Joaquín Guzmán, de PAN; y Jesús Velázquez, de PRD, decidieron anunciar la integración de un bloque opositor a Morena, que finalmente fracasó.

El Movimiento Ciudadano también dio línea a sus dos legisladores para rechazar la reforma.

Casi todos los diputados de esas fuerzas políticas, incluyendo a quienes han sido señalados como supuestas comparsas de Morena en del Congreso local, acataron la disposición de sus partidos; casi, porque los cuatro anteriormente citados decidieron ir por la libre y acompañar a la bancada mayoritaria en el sentido del voto.

De esa forma le fue posible a Morena aprobar la reforma electoral de Veracruz.

En reacción, el PRI anunció el inicio de un proceso de expulsión contra el diputado García Reyes, el suplente del extinto legislador Juan Carlos Molina.

A este diputado se le atribuyen fuertes nexos con el priista Héctor Yunes Landa, padre de Andrea Yunes, otra diputada que avaló las reformas de Morena.

El caso de Héctor Yunes resultó curioso, porque por un lado el legislador federal priista critica la reforma de Morena, se rasga las vestiduras y hasta anuncia una acción de inconstitucionalidad, pero por otro su hija y uno de sus aliados vota a favor del partido en el poder.

Es una argucia a las que ya están muy acostumbrados en el PRI, como cuando los principales operadores de Yunes Landa, sin renunciar al tricolor, decidieron formar otro partido, supuestamente sin el aval del ex candidato a gobernador.

Don Héctor critica a Morena y a sus aliados, pero pasa por alto que uno de esos aliados es precisamente su hija.

Por otro lado, un caso parecido es el de Rodrigo García Escalante, parte de una familia hegemónica en la política de Pánuco, que ha pasado por el PRI, el Verde, el PAN; ahora, al parecer, cercana a Morena; y mañana a cualquier otro partido que asegure mantener su coto de poder.

Al final, a García Escalante lo echaron del Grupo Legislativo del PAN; Movimiento Ciudadano y PRI anunciaron el inicio de procesos de expulsión de Alexis Sánchez y Antonio García, respectivamente; en tanto que Andrea Yunes seguirá sin mayores problemas en el Partido Verde, aliado de Morena, con la única mancha de la incongruencia entre lo que declara su padre en las redes y lo que hace la legisladora con el voto. @luisromero85

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