Por COVID-19, países cierran fronteras y migrantes tienen que volver a casa: Luis Daniel Flores

  • El médico hondureño habla de la experiencia de su país con esta pandemia.
  • Flores Ancel reconoce que el COVID-19 ha sido un factor muy importante para contener la migración.

Miguel Valera

La pandemia del COVID-19 ha detenido la migración, asegura el médico Luis Daniel Flores Ancel, atleta olímpico y mundialista de atletismo, quien trabaja para la Guardia de Honor Presidencial en Tegucigalpa, Honduras, un país con 3 mil 204 confirmados por laboratorio de esta enfermedad y 156 fallecidos.

“Mucha gente ha tenido que venir de regreso. Nadie quiere gente con coronavirus en su lugar. Los nuestros tienen que volver, porque en otros lados no los van a dejar pasar, porque es un riesgo. Pasa de barrio en barrio y de país en país.  Todos los países han cerrado sus fronteras  y México no ha sido la excepción. Todos los países han cerrado sus fronteras y cada quien tiene que volver a su casa”, expresa el doctor que se ha unido al movimiento Hondureños por Honduras, para crear conciencia de la gravedad de este virus.

Flores Ancel reconoce que el COVID-19 ha sido un factor muy importante para contener la migración. Desde hace muchos años, hondureños y centroamericanos en general han venido buscando oportunidades de vida hacia los países del norte, como México o Estados Unidos.

En marzo de 2020, cuando Estados Unidos tomó medidas migratorias drásticas, ante el aumento de contagios de COVID-19, el organismo humanitario internacional, Médicos Sin Fronteras (MSF), aseguró que la decisión del gobierno norteamericano de bloquear los procesos de solicitud de asilo y cerrar la frontera con México, con la justificación de frenar la propagación del COVID-19, amenazaba la salud y la seguridad de miles de personas que buscan protección internacional en ese país y que son obligados a regresar a México.

Desde el sábado 21 de marzo de 2020, los equipos de MSF han sido testigos de traslados de personas mexicanas y centroamericanas regresadas de Estados Unidos a Matamoros, hacia el sur de México en autobuses. El envío sistemático y obligatorio al sur del país de los retornados de Estados Unidos, sin un plan de contención y sin mitigar los impactos humanitarios de la medida, es extremamente alarmante, informó en ese entonces MSF.

“Usar al COVID-19 como argumento para evadir sus obligaciones internacionales hacia los refugiados y los migrantes no solo es inaceptable, sino también contraproducente en términos de control de brotes”, expresó la doctora Isabel Beltrán, coordinadora médica de MSF en México y América Central. “Este tipo de medidas son innecesarias y desproporcionadas porque discriminan y estigmatizan a un segmento de la población y evitan que las personas que sufren violencia tengan acceso a un sistema de protección y seguridad”, indicó.

En Honduras, comenta desde Tegucigalpa vía telefónica el médico Luis Daniel Flores Ancel, la gente ha regresado a casa y prácticamente la migración se ha detenido.

EL CORONAVIRUS SÍ EXISTE

Por otro lado, al referirse a la situación del COVID-19 en su país, Flores Ancel comenta que “el coronavirus existe, tenemos que cuidarnos mucho, tomemos las medidas de seguridad en serio para que así no lo vayamos a pagar con nuestra vida. La vida es preciada, hay que tomar las medidas para poder conservarla”.

Asegura que en Honduras cada día han venido aumentando los casos. “Cada día aumentan los casos. Tenemos un panorama sombrío por ratos. Hasta ahora ya hablamos de medicación, porque al inicio no sabíamos ni cómo enfrentar esto.

Era un acertijo, pero ahora, desde mi punto de vista ya hay más luz para nosotros”.

Nos dice que “el problema, como he visto en casi todo Latinoamérica, es el de los medicamentos. El no tener los suficientes medicamentos, los suficientes insumos, para hacerle frente. Es el problema que hemos venido enfrentando últimamente”, indica.

Con 3 mil 204 confirmados por laboratorio de esta enfermedad y 156 fallecidos, en Honduras, los focos de contagio se han concentrado en los Departamentos de Cortés, en donde se encuentra la ciudad industrial de San Pedro Sula y el puerto de Cortés, con mil 991 casos y 124 fallecidos y Francisco Morazán, donde se encuentra Tegucigalpa, la capital, con 684 casos y 9 fallecidos.

El médico Luis Daniel Flores Ancel asegura que las autoridades sí han tomado el control de la pandemia. “Yo esperaba ver algo más fuerte, casos en la calle. Tenía la percepción de que eso nos iba a pasar en un principio, pero las medidas que se han tomado han funcionado”.

“El caso de la ciudad más fuerte de contagios que es San Pedro Sula, se ha logrado controlar, de no llegar a los extremos de que la gente caiga en la calle por la enfermedad. San Pedro Sula y Tegucigalpa se llevan la mayoría de casos, porque son las ciudades más pobladas que tenemos. San Pedro Sula. Tiene un puerto, que es Cortés y es la parte comercial, fuerte del país. Ahí están todas las industrias. Es el lugar que ha desencadenado muchos casos en ese lugar”.

—¿Cómo lo ha tomado la gente, porque aquí en México muchas personas siguen sin creerlo?

“Ese ha sido el problema. Nosotros acá, en el lugar donde yo trabajo, no tenemos casos confirmados o graves, no hemos tenido eso. Hacemos énfasis a nuestra gente de que esto es real, de que dejen de andar creyendo que no existe, que tomen conciencia, porque no queremos que se den casos. Si nos logramos mantener en ceros sería perfecto, pero si llegáramos a tener la enfermedad, podemos controlarla, porque estamos previniendo. La mejor medicina siempre es esa, prevenir, tomar las medidas pertinentes a tiempo”.

—¿Cuándo consideran que puedan regresar a la normalidad?

“Es incierto. Nos dicen que tal vez en 15 días, en una semana, pero yo no lo veo así. Los casos están aumentando. Hay un poco más de conciencia. Más gente con su mascarilla, más gente guardando su distancia, gente con su gel de manos, con alcohol en manos, tomando las medidas para protegerse. Los trabajos se están preparando. Todo mundo quiere ya abrir para generar ingresos. Se están preparando con protocolos, para llegar con ciertos grados de seguridad, pero no hay una fecha determinada para abrir”.

—¿Qué tanto puede influir el factor de la pobreza para la propagación de esta enfermedad?

“La pobreza es el factor predominante. Las enfermedades casi siempre van a donde estamos los pobres, porque los medios de comunicación llegan menos, el factor de la comida que es muy importante, el hacinamiento en que vivimos la mayoría de la gente pobre. Entonces sí es un factor muy predominante en este caso. Casi siempre las colonias o los barrios donde la gente es pobre es donde más casos se presentan. Es predominantemente en los barrios pobres”, concluye.

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