SENTIDO COMÚN

La pregunta que queda en el aire es: ¿El gobierno tendrá un plan alterno para reactivar el mercado inmobiliario? O dirán que ese no es su problema.

SENTIDO COMÚN

Gabriel García-Márquez

¡TE VENDO MI CASA!

Si ya desde hace algunos años el mercado inmobiliario estaba atravesando por una etapa difícil y en Coatzacoalcos la gran mayoría de los inmuebles tenían un letrero de se vende o se renta, ahora la situación de los bienes raíces ha empeorado, sobre todo lo que respecta a la compraventa.

Claro que en metrópolis como la Ciudad de México, Guadalajara o Monterrey los precios de las viviendas se elevaron por encima de la inflación y aun así se siguieron vendiendo con esos precios tan altos, que se elevaron en un 23 por ciento a partir del 2017. Sin embargo, en lugares como Veracruz se ubicaron por debajo del 7 por ciento.

En el caso específico de Coatzacoalcos, donde las cosas ya iban muy mal en el mercado inmobiliario, con la llegada de la pandemia del coronavirus las cosas han empeorado y será muy difícil enfrentar esta crisis en que la plusvalía será un sueño difícil de alcanzar.

Tan grave está la situación económica que el propio presidente Andrés Manuel López Obrador ha pronosticado la pérdida de un millón de empleos, lo que significa que se perderá cuando menos el doble de esta cifra. A este hecho hay que agregarle que desde el comienzo de esta administración, los sueldos han disminuido considerablemente, sobre todo en el gobierno federal.

La pérdida de ingresos arrastrará a la población a buscar viviendas de menor precio, por lo que quienes compraban residencias se irán por las casas de interés medio y quienes compraban éstas buscarán las de interés social, es decir que si acaso las casas que más se venderán serán las de alrededor de un millón de pesos.

Hay que tomar en cuenta que el costo del metro cuadrado de construcción anda cerca de los 10 mil pesos y a esto hay que agregarle el costo del terreno, que muchos se empeñan en mantener alto.

De manera que el mercado de los bienes raíces sufrirá una contracción severa, que pasará a traer también al precio de las rentas, por lo que los arrendadores tendrán que verse en la dolorosa necesidad de bajar sus pretensiones de renta mensual de casas o departamentos.

Según los expertos, en el mes de marzo el precio promedio de una casa vendida en el país fue de un millón 140 mil pesos, que es lo que puede comprar ahora una familia de la clase media. Esto contrasta con los precios de la CDMX donde el promedio es de 3.5 millones de pesos por casa.

En efecto, el mercado de la construcción de casas ha ido bajando desde hace tiempo, pero ahora se ha detenido por completo, porque hay muchas viviendas desocupadas y algunas se encuentran abandonadas.

La ventaja es que los bancos siguen ofertando créditos para lo que sea, en especial para la compra de viviendas y autos. Lo único que se requiere es tener un ingreso seguro y decidirse por el monto del crédito hipotecario que se pueda pagar.

Sin embargo, no habrá trabajo más difícil en esta época que vender una vivienda del tamaño que sea y de cualquier precio, porque ahora habrá más pobres que nunca.

La pregunta que queda en el aire es: ¿El gobierno tendrá un plan alterno para reactivar el mercado inmobiliario? O dirán que ese no es su problema.

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