Sala de cine de El Ágora, de primera calidad: Felipe Cazals 

  • “El Ágora se distingue por esa calidad”, destacó el director de El Apando, Canoa y Las Poquianchis.

Desde hace casi 41 años —cuando fue inaugurado por el gobernador Rafael Hernández Ochoa un 11 de agosto de 1979— el Ágora de la Ciudad ha sido un referente obligado de la cultura en Xalapa, la capital de Veracruz. Ha tenido épocas gloriosas y de renovación, pero también de abandono y desidia gubernamental.

A principios de este 2020, en visita que realizó a Xalapa, el cineasta Felipe Cazals presentó su película El Apando, en el marco del Coloquio Nacional de Cine Mexicano y conversó con jóvenes cineastas xalapeños. En una entrevista que recientemente circuló el Instituto Veracruzano de la Cultura, el autor de Canoa, Las Poquianchis, Los motivos de Luz y Su Alteza Serenísima, elogió la nueva sala de cine de El Ágora de la ciudad.

“Visité con Gustavo Vega —coordinador de cinematografía del IVEC y del Ágora de la Ciudad— la sala y la sala es un ejemplo de cómo debe ser la pulcritud absoluta de una sala de cine, la sonoridad, el confort reglamentario, la calidad de la proyección, el espacio, todo se presenta bajo las modalidades más exactas posibles”.

“Esto tiene importancia porque hoy en la actualidad los hábitos han cambiado, el hábito del cortinaje que se levantaba antes de la película, dentro de un ambiente diseñado como si fuese un falso pueblo o una catedral o un palacio chino, todo es ha desaparecido. Es la memoria de las salas de cine mexicano. Hoy todas son similares, pero no todas son de primera calidad y esta sala me parece que es de primera calidad. El Ágora pues se distingue por esa calidad”.

DEFENSOR DE EL ÁGORA

El comunicólogo Rogelio Rueda nos interpeló a raíz de una entrevista que le hicimos al escritor Rafael Antúnez y que fue publicada aquí el 18 de mayo del 2020. En atención a la importancia que tiene el lector, reproducimos, con su contexto, la interpelación.

A la pregunta ¿consideras que esta ciudad (Xalapa) necesita una mayor proyección en esta materia (cultural)?, el reconocido editor y traductor, Rafael Antúnez, señaló:

“Si tú miras el talento independiente que hay en la ciudad: grupos de teatro, de danza, coreógrafas, pintores, ceramistas, escritores, editoriales, cineastas, músicos de los más variados géneros, lo primero que te sorprende es lo generoso y variado de su oferta, de sus propuestas y la alta calidad de su trabajo. Hay de todo, menos una institución que brinde apoyos, que cree festivales donde se aproveche y proyecte todo este capital cultural”.

“Salvo el trabajo que Diego Salas, realiza en el Ayuntamiento, lo demás es un páramo. Los espacios culturales arrendados como espacios para graduaciones y salones de fiesta o conferencias sobre ovnis… Basta con ver en lo que se ha convertido ahora el Ágora de la ciudad: es una tristeza, qué digo tristeza, una vergüenza”.

Al respecto, Rogelio Rueda nos indicó:

“Lo que considero una tristeza es que este cuate no se haya parado por El Ágora de la Ciudad en estos últimos meses, porque lo que sí era una vergüenza durante muchas administraciones fue el estado deplorable de la sala de cine: poco faltó para colgar sábanas para que desde un proyector escolar se ofrecieran las funciones de películas, claro, sin ninguna propuesta artística, ni la intención de formar públicos especializados”.

“Tu entrevistado desconoce que por primera vez desde la creación de este espacio dedicado a las artes cinematográficas en el estado, se renovó la pantalla, que ahora sí es de cine, y se adquirió un proyector digital de última generación”.

“También ignora los ciclos que se han ofrecido al público xalapeño, no sólo los circuitos de la Cineteca Nacional, sino también las muestras de obras cinematográficas locales, los talleres y cursos, como el programa de capacitación Polos Audiovisuales que en convenio con el IMCINE se llevaron a cabo por primera vez en Xalapa, y que por cierto, recientemente los trabajos de sus participantes (jóvenes xalapeños) se han subido a la plataforma Filming Latino”.

“Este cuate entonces, también no sabe quién es Felipe Cazals, y que estuvo a principios de este 2020 en el Ágora charlando con jóvenes cineastas xalapeños, presentando su película El Apando, en el marco del Coloquio Nacional de Cine Mexicano, al cual también se dieron cita jóvenes realizadores de talla nacional e internacional”.

“Leo la entrevista que le hiciste y no lo puedo creer, ¿en serio las loas a los ‘logros culturales’ del ayuntamiento, que, hay que mencionarlo, están al nivel de ponerle focos al kiosko del parque Los Berros, en comparación de todo lo que te acabo de describir, con respecto al Ágora de la Ciudad y la importancia que ha retomado como el epicentro cultural de esta ciudad?, habría que volver a preguntarle a Antúnez, ¿no crees?”.

Puntual, así le contesté a Rogelio Rueda:

“Roger Cobec yo también desconocía todo eso y qué bueno que lo comentes. Si le pregunto a Antúnez de nuevo seguramente se sorprenderá. Ojalá se pudiera difundir más. Yo levanto la mano para ayudar a ello. Qué bueno que exista todo eso que dices, pero mejor sería que llegue a más círculos, con una mejor estrategia de difusión. No eches en saco roto mi propuesta Roger! Saludos y gracias por tus comentarios!”.

A través de Rogelio Rueda intentamos entrevistar a Gustavo Vega, para ampliar la información, pero argumentó que necesitaba autorización del área de difusión del IVEC.

FELIPE CAZALS EN XALAPA

A propósito del gran cineasta mexicano Felipe Cazals, a quien entrevistamos cuando grabó en Puente Nacional escenas de Su Alteza Serenísima, reproducimos la versión escrita de la entrevista que le hizo el Instituto Veracruzano de la Cultura durante el Coloquio de cine mexicano.

—¿Qué opina del Coloquio de Cine Mexicano Contemporáneo?

“Me parece de lo más atractivo. Me parece además en cierto sentido una proposición muy, muy interesante, porque hoy en la actualidad el espectador de cine y muy en particular el espectador de cine mexicano quiere tener en directo la opinión personal del autor de las películas que ve. Quiere formarse un concepto claro y preciso del porqué del significado de la obra de un cineasta. Esto no excluye los documentales ni tampoco el cine experimental”.

¿Qué importancia tiene la cultura cinematográfica para el público en general o para un país?

“Determinante, porque hoy en la actualidad el ir a ver una película ya no solo significa un entretenimiento de un lapso determinado de horas. No es necesariamente un entretenimiento aislado de la vida diaria, sino casi siempre ahora, a pesar del género que sea, es un complemento de la información diaria o de la interpretación de la vida diaria”.

“Por consecuencia lógica, el espectador asiduo al cine se forma una cultura de esta visión de las obras y requiere o siente la necesidad de conocer al autor, de ahí a que el coloquio con el autor va a ampliar al espectador, su apreciación sobre el autor y va a profundizar muchísimo sobre la importancia de los temas de los cuales habla”.

—¿Cuál es la diferencia entre un consumidor y un espectador?

“El consumidor es pasivo, el espectador es activo. El espectador en su asiento participa de la realidad de la pantalla. El consumidor come, duerme, ronca, bebe, sonríe y piensa en las deudas que lo atenazan”.

—¿Es importante reunir al cineasta con su público?

“Me parece que ahí está un punto de interés que debería de tener más amplitud y una suerte de reflejo en otras latitudes mismas del país. Yo creo que la misma inquietud que se presenta aquí con el número de público que tienes presente, debe existir en otras partes del país”.

“Hay una enorme cantidad de gente cinéfila que ha integrado el cine a su vida diaria o a sus costumbres diarias y que le interesa saber, escuchar el porqué de ciertas películas. Las películas a final de cuentas se decodifican de manera distinta en los espectadores. Ya no es un género en sí, un bloque. El espectador sabe perfectamente definir qué son y cuáles son los géneros de cine que le agradan y fomentar eso, me parece importante en el cine mexicano, en donde precisamente los cineastas mexicanos necesitan tener una relación mucho más cercana con su público y a la vez el público necesita conocerlos mejor”.

—¿Qué opina del Ágora de la Ciudad, qué tiene como vocación la difusión del cine internacional y sobre todo mexicano?

“Bueno debo decirte que visité con Gustavo Vega hoy en la mañana la sala, y la sala, es un ejemplo de cómo debe ser la pulcritud absoluta de una sala de cine. La sonoridad, el confort reglamentario, la calidad de la proyección, el espacio. Todo se presenta bajo las modalidades más exactas posibles. Esto tiene importancia porque hoy en la actualidad los hábitos han cambiado, el hábito del cortinaje que se levantaba antes de la película, dentro de un ambiente diseñado como si fuese un falso pueblo o una catedral o un palacio chino, todo eso ha desaparecido, es la memoria de las salas de cine mexicano, hoy todas son similares, pero no todas son de primera calidad y esta sala me parece que es de primera calidad. El Ágora pues se distingue por esa calidad”.

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