COVID-19 acentuó el trabajo infantil en el país: Esmeralda Villa

  • La Organización Mundial del Trabajo estima que ya hay 152 millones de niños en situación de trabajo infantil en el mundo.

Aunque el trabajo infantil se encuentra prohibido categóricamente en la Ley Federal del Trabajo, la crisis económica generada por la pandemia del COVID-19 nos está demostrando que aún será muy difícil erradicar esta práctica entre los menores, así lo consideró la abogada laborista Lizeth Esmeralda Villa Camacho.

La estudiosa del Derecho, quien es Vocal Patronal de la Junta Especial Número 22 de la Federal de Conciliación y Arbitraje, con residencia en Xalapa, dijo que en diversas ciudades de Veracruz, como del país entero, se han visto a lo largo de estos meses, a muchas niñas y niños que se han sumado al esfuerzo de sus padres a llevar el sustento a casa.

“Esta pandemia del COVID-19 ha acentuado la brecha de desigualdad que existe en nuestra sociedad y en esta brecha, las niñas y los niños son uno de los sectores más vulnerables, que ya se están viendo afectados por los efectos de este fenómeno mundial”, consideró.

En el marco del Día mundial contra el trabajo infantil, que se conmemora este 12 de junio, dijo que la Organización Mundial del Trabajo ha lanzado un grito global de que “¡ahora más que nunca”, debemos de cuidar el entorno de los pequeños, para que tengan todas las garantías a un desarrollo pleno, que no se vea interrumpido por la necesidad de trabajar.

Esmeralda Villa Camacho consideró que si bien el trabajo es formativo y útil para el crecimiento y desarrollo humano de los menores, sobre todo en las zonas rurales en donde niñas y niños tienen que sumarse desde tierna edad a las labores del campo, al lado de los padres, la ley ha sido muy clara en proteger su derecho contra el trabajo y la explotación laboral.

“La Ley Federal del Trabajo delimita en forma expresa esta prohibición. Sin embargo, la legislación laboral regula el trabajo de los menores que tengan entre 16 y 18 años, considerando diversas prerrogativas”.

Entre estas, añade, se privilegia que tengan concluía la educación básica y que continúen con sus estudios, se establece una jornada máxima de 6 horas diarias, divida en 2 periodos de máximo 3 horas; durante la jornada, deberán disfrutar de un “reposo” o “receso” de una hora por lo menos, entre cada periodo de trabajo y disfrutar de unas vacaciones de 18 días al año.

Las prohibiciones, comenta, son laborar en días domingos y días de descanso obligatorio; las jornadas extraordinarias, también llamadas horas extras; establecimientos no industriales después de las 10 de la noche; labores en expendios de bebidas embriagantes  y consumo inmediato como cantinas, botaneros o centros nocturnos.

Además, que los trabajos no afecten la moralidad o buenas costumbres; no trabajar en tareas peligrosas e insalubres y en general, cualquier trabajo que exceda sus fuerzas y que limite su sano crecimiento y desarrollo y la continuación de sus estudios.

“Es por ello que para que un menor pueda laborar se deben cumplir los requisitos señalados por la ley, los cuales son de observancia tanto para los padres o tutores como para el patrón”.

Estos son, refiere: permiso por escrito por parte del padre o tutor; obtener certificado médico que acredite que el menor está apto para laborar y que el menor continúe con sus estudios.

Los patrones deberán distribuir la carga de trabajo, para que el menor cumpla con sus programas escolares; proporcionar capacitación y adiestramiento; llevar adecuadamente el control de registro de los menores y proporcionar los informes a las autoridades que lo soliciten.

“Así mismo se determinar que la supervisión del trabajo de los menores queda cargo de las Autoridades Federales o Locales, en sus respectivas competencias; generalmente ésta labor es realizado por los Inspectores del Trabajo, quienes se encargan de verificar el cumplimiento de la normatividad laboral, por cuanto hace a la seguridad, higiene, así como la contratación de mujeres embarazadas, discapacitados y menores”.

“Un aspecto relevante que es necesario precisar, es que en caso de una declaratoria de contingencia sanitaria, y siempre que así lo determine la autoridad competente, se prevé que no se puede utilizar el trabajo de los menores; y que además no sufrirán perjuicio en su salario, prestaciones y derechos”.

“Estas disposiciones aplican para los trabajos y empleos formales, sin embargo, la realidad nos demuestra que en las actividades propias de la economía informal se observa el trabajo de niños vendiendo dulces en las calles, limpiando parabrisas, vendiendo sus productos al pie de los mercados o banquetas, o incluso pidiendo ‘lismona’; todas estas actividades atentan contra el debido desarrollo de los niños, por lo que podrían configurarse delitos como maltrato, exposición de menores o incluso, en peor de los casos, trata de personas”.

Por otra parte, añadió, la labor de los “cerillitos” o niños empacadores en los súper mercados, ha sido desplazada en forma gradual por los adultos mayores, quienes solo reciben “propinas” o “apoyos” por parte de los clientes, quedando excluidos de los esquema de seguridad social, entre otros.

La Organización Mundial del Trabajo estima que ya hay 152 millones de niños en situación de trabajo infantil, de los cuales 72 millones realizan trabajos peligrosos. Estos niños ahora tienen un riesgo aún mayor de enfrentar circunstancias aún más difíciles y de trabajar más horas al día, concluye.

ALARMANTE NUMERALIA SOBRE EL TRABAJO INFANTIL EN MÉXICO

De acuerdo con el INEGI en los resultados del Módulo de Trabajo Infantil (MTI) 2017, es la medición más reciente se observó:

3.2 MILLONES DE NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES DE 5 A 17 AÑOS TRABAJAN EN MÉXICO.

Esto significa una tasa de ocupación de 11.0% para el conjunto de la población infantil: 13.6% para los varones y 8.4% en mujeres.

En otras palabras, 1 de cada 10 niños, niñas y adolescentes labora en México.

EL TRABAJO INFANTIL ES UN FENÓMENO PREDOMINANTEMENTE MASCULINO.

De los 2.3 millones de niñas y niños ocupados en una actividad económica, 1.6 millones son niños, con una tasa de ocupación de 10.8%, en tanto que el monto de niñas ocupadas asciende a 697 mil con una tasa de 4.8 por ciento.

En 2017, del total de niñas y niños ocupados en actividades no permitidas, 73.2% son hombres y 26.8% mujeres.

Esta brecha aumenta un poco al tratarse de trabajo peligroso o insalubre, 75.7% y 24.3%, respectivamente

Fuente:

INEGI, resultados del Módulo de Trabajo Infantil (MTI) 2017

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