Factores económicos pesan más al tomar medidas para reducir el cambio climático 

Amy Merrill, abogada de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, impartió videoconferencia.
  • Amy Merrill, representante legal de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, impartió videoconferencia en la Universidad Veracruzana.
  • Cada país tiene intereses particulares, tanto sociales como económicos, en cuanto a la atención del tema ambiental, señaló.

David Sandoval Rodríguez 

Al considerar las medidas para reducir el cambio climático, los factores económicos tienen un mayor peso en la toma de decisiones de los países que han firmado los acuerdos internacionales sobre el tema, puntualizó Amy Merrill Steen, oficial legal de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC, por sus siglas en inglés), al realizar una videoconferencia con la comunidad de la Universidad Veracruzana (UV).

La abogada en mecanismos de mitigación del cambio climático impartió la conferencia “UN Climate Change process”, invitada por la Dirección General de Relaciones Internacionales (DGRI) –a través del Programa de Estudios sobre América del Norte (PEAN)– y la Facultad de Economía –a través de la Maestría en Economía Ambiental y Ecológica.

Merrill Steen habló sobre las negociaciones climáticas que ha organizado la UNFCCC y la implementación de los resultados como parte de políticas nacionales de los países que han firmado los acuerdos.

Explicó cómo ocurre el proceso de negociación en los temas del cambio climático, así como los retos ambientales y económicos que plantea la legislación vigente a nivel mundial.

“No importa donde se esté, el impacto del cambio climático se da en todos los países y este debate implica asuntos nacionales y globales; hay países que han sentido los peores efectos, generalmente aquéllos con economías en desarrollo, y otros que no han tenido grandes impactos, como la mayoría de los países europeos; podría decirse que los efectos son injustos en este sentido”, planteó.

Adoptada en 1992 y ratificada en 1994 en Río de Janeiro, Brasil, la UNFCCC es uno de los documentos marco para atender el fenómeno; también existe el Protocolo de Kioto, aprobado el 12 de diciembre de 2015 en la XXI Conferencia sobre Cambio Climático (COP21), y el más reciente es el Acuerdo de París en 2015 donde 194 países lo firmaron y 189 lo han ratificado.

Las negociaciones respecto a la reducción de emisiones y de gases de efecto invernadero son consensuadas y se requiere que cada uno de los países esté de acuerdo, agregó.

“Esto es importante porque cada país tiene intereses particulares, tanto sociales como económicos, para poder negociar en temas que le benefician o son perjudiciales con respecto a los documentos firmados.”

La firma del Acuerdo de París en 2015 fue un momento decisivo, señaló la ponente.

 

 

 

 

 

Refirió que el Protocolo de Kioto es un documento legal singular porque compromete a los países en la reducción de gases y emisiones contaminantes a la atmósfera.

“Representa una forma de pensar para reducir las emisiones con responsabilidades vinculantes y permite al sector privado invertir en acciones de reducción de emisiones a cambio de una remuneración económica, esto es un modo interesante de atender la mitigación de los contaminantes”, comentó.

La adopción del Acuerdo de París implicó que los países firmantes realizaran acciones consensuadas, lo que es considerado como un cambio fundamental en las políticas exteriores de los estados porque se hicieron corresponsables de las acciones para reducir la contaminación.

“Los mayores retos al día de hoy en las negociaciones se enfocan en cómo llevar a la acción los compromisos, es decir, las medidas económicas y sociales para su implementación”.

No obstante a que tanto la mitigación y la adaptación al cambio climático están ligados al componente económico, éste es el punto donde cada nación determina las estrategias a realizar.

En su opinión, “pocos países dudan del reto que enfrentamos como planeta ante el cambio climático, lo complejo radica en cómo convertir este interés en estrategias económicas que beneficien a los países y no les afecten, lo cual es increíblemente complicado por la diversidad de mercados, relaciones comerciales, intereses públicos y privados, al igual que los escenarios de desarrollo de cada nación”.

La ponente subrayó que, en términos económicos, entre más acciones se realicen hoy menor será el gasto futuro y, por el contrario, entre menos se invierta en atender el cambio climático mayor será el costo, considerando incluso un efecto perjudicial en la vida de las personas.

Merrill Steen explicó la operación de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

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