SENTIDO COMÚN

Ahora, orillados por la sana distancia, muchos médicos han optado por dar consulta en línea, por supuesto previo pago de los honorarios mediante transferencia bancaria, siempre y cuando el tipo de padecimiento sea factible de diagnosticarse vía telefónica o vía internet…

SENTIDO COMÚN

Gabriel García-Márquez

LA CONSULTA MÉDICA EN LÍNEA

Con la llegada de la pandemia del coronavirus o Covid-19 muchas costumbres han ido cambiando, entre éstas la forma de diagnosticar una enfermedad, de acudir a un médico o de salir corriendo en busca de la caja de las medicinas en casa para automedicarse con medicamentos que están a punto de caducar.

El miedo que nos han infundido con la información de los síntomas y las consecuencias fatales de esta enfermedad nos ha orillado a acudir a los médicos generales y a los especialistas, que ahora toman sus precauciones y han dejado de asistir a los consultorios y recurren a las consultas en línea o telefónicas para evitar ser contagiados por sus pacientes.

Anteriormente mucha gente acostumbraba a automedicarse para no gastar en la consulta y le preguntaba al amigo o al pariente sobre el medicamento que tomó cuando tuvo tal o cual padecimiento, de manera que evitaba acudir al médico general o al especialista para curarse.

Algunos enfermos que no pueden pagar una consulta y que requieren de algún antibiótico han optado por visitar a los médicos de proximidad que atienden en los consultorios de las farmacias, que son médicos generales que atienden solamente casos sencillos, que pueden ser diagnosticados en el consultorio, sin necesidad de hacerse un examen de laboratorio y cuyo medicamento se puede comprar de inmediato en la farmacia de al lado. En estos consultorios hay buenos y hay malos médicos, así como hay algunos que se concretan nada más a expedir recetas a los pacientes que casi les dictan los medicamentos que algún otro médico les recetó para un padecimiento anterior.

Ahora, orillados por la sana distancia, muchos médicos han optado por dar consulta en línea, por supuesto previo pago de los honorarios mediante transferencia bancaria, siempre y cuando el tipo de padecimiento sea factible de diagnosticarse vía telefónica o vía internet.

Se supone que la consulta en línea es con médicos que ya conocen al paciente, que ya han estado de manera presencial con él y que conocen cuáles son los padecimientos crónicos o el tratamiento que se le ha venido dando a su paciente. Por esto se le facilita expedir en línea una receta o hacer un diagnóstico, así como también pedirle a su paciente que se realice un examen de laboratorio, que le hagan una radiografía o una tomografía para poder recetarlo. Pero nunca podrá ser lo mismo que ser atendido en una consulta presencial donde el médico aplica lo que comúnmente se llama “ojo clínico”, con médicos que con sólo ver al paciente a los ojos o con sólo auscultarles el abdomen ya saben cuál es el padecimiento que les aqueja, incluso antes de revisar los resultados de laboratorio.

Aun cuando la pandemia llegará a su fin un día de estos, la consulta médica en línea tal parece que llegó para quedarse, toda vez que se agenda la hora de la consulta sin salir de casa y si el especialista está en un consultorio remoto, el paciente se ahorrará muchos pesos y mucho tiempo en el traslado. Cierto es que muchas enfermedades no se podrán tratar en línea, pero hay un sinnúmero de padecimientos o especialidades que se pueden tratar en una videollamada. Todo es cuestión de acostumbrarse y de verle el lado bueno a este método que ha venido a revolucionar la consulta médica o a cambiar la forma de curarse.

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