#RelatosDominicales Las lágrimas de una madre

Relatos dominicales

Las lágrimas de una madre

Miguel Valera

I

A doña Carmen le salieron las lágrimas cuando vio por redes sociales el video de la golpiza que le pegaron a su hijo cuando intentó asaltar a los pasajeros de una combi en la carretera México-Texcoco. —Abue, abue, ya vio que el video del Jaime está en todos lados, le asustó uno de sus nietos cuando entró gritando por la puerta del patio en su casa del Ejido de Santa María Chimalhuacán.

Desde el viernes 31 había salido corriendo al hospital, con el alma hecha girones, con el primer suéter que se encontró en las manos, luego de que un amigo de Jaime le había llamado para decirle que no sólo estaba en el hospital, molido a golpes, sino custodiado por la policía, porque la golpiza se la habían dado mientras intentaba robar una combi.

Cuando ese lunes vio el video, “viralizado” —como dicen los jóvenes— en redes sociales, a doña Carmen le llegó un sabor amargo a la boca, como de bilis. Ya se había pasado dos noches sin dormir y hoy, que intentaba disfrutar el “chamuco” que compró en la panadería de don Jacobo, con leche caliente y nescafé, que tanto le gustaba, se entera de que todo mundo festejaba la madriza a su cachorro. Las lágrimas le hicieron dos surcos en los ojos y dejó el pan mordido sobre la mesa.

II

—Ya mamá, tranquilícese, le dijo su hija Clementina. —Y tú chamaco, no andes de chismoso, vete a jugar con tus hermanos y no le traigas más preocupaciones a mi mamá. —Traka, traka, traka, ya los maté a todos, dijo el nieto a sus hermanos, con quienes había inventado un narcojuego con túneles, metrallas y ejecuciones en al amplio patio de esta colonia pobre del Estado de México.

—¿Qué hice mal hija?, se preguntó en voz alta la afligida madre. Aquí está la virgencita de testigo. Siempre traté de enseñarles buenas cosas, siempre los llevé a las peregrinaciones, los vestí de inditos, se los ofrecía a nuestra madre santísima.

—Sí mamá, contestó Clementina, pero ya sabes, es la necesidad. —Sí, sí, lo sé, por ese trabajo de Jaime hemos tenido algunas cosas, nos ha ido mejor, hemos podido salir adelante, pero siempre le hemos dicho que se cuide, que no se arriesgue, ese trabajo es muy peligroso, pero no se vale que si ya lo golpearon, ahora se ensañen con él en redes sociales, en estos videos, en mames y hasta en cumbias.

III

—Si mamá, no se vale, contestó la hija, conteniendo una sonrisa por tanta ocurrencia viralizada, celebrando la Suprema Combi de Justicia de la Nación, en donde su hermano era golpeado sin piedad.

—Usted debe entender madre, añadió Clemen, pues la gente se enoja. ¿Qué hizo usted cuando el Chano entró a la casa aquel domingo de la fiesta de Josefina y se llevó la televisión nuevecita en donde tanto le gustaba ver la Rosa de Guadalupe y Como dice el dicho? —Ya ni me lo recuerdes. Casi mato al Chano para que me regresara mi televisión.

—Pues es lo mismo, madre, la gente también pues se enoja un poco cuando le robas algo, cuando le amenazas con un cuchillo o una pistola, para quitarle algo que se ha ganado con tanto esfuerzo. —¡Ya, ya, cállate!, no sigas y hay que pedir a Dios porque el Jaime se mejore, ya ves que hasta estaban diciendo que se había muerto. Qué bueno que el que se murió fue el asaltante de la Colonia Renovación, en Ixtapalapa y no mi Jaime.

IV

—Pero además, insistió doña Carmen, por qué se ensañan tanto con mi pobre Jaime. Él se gana unos cuantos centavos con esas carteras que apenas llevan cien o doscientos pesos y celulares que no valen ni 300. La gente ya no lleva cadenas de oro, ni celulares buenos, como antes.

¿Por qué la gente no critica y se les va encima a esos ladrones que tanto saquearon el Estado de México desde el gobierno? Ah, no, esos andan en camionetones, bien vestidos, con sus hijos en las mejores escuelas aquí y en el extranjero.

—Bueno mamá, pero eso fue antes, eso ya se terminó, ya el presidente está acabando con la corrupción. —Por favor Clemen, no me hagas reír, ¡qué la corrupción ni qué ocho cuartos! A ver, ¿por qué ese señor Lozoya que según tanto robó en Pemex o permitió que robaran, no está en la cárcel y por el contrario está en su casa cómodamente? No, no me vengas a decir eso.

Y junto con él, mucha gente sigue haciendo negocios con el dinero del pueblo ¿y qué pasa? Nada, si acaso algunos llegan a la cárcel un tiempo y después salen a disfrutar el botín, el saqueo que cometieron. No se vale Clemen que se ensañen con mi pobre Jaime, que lo golpeen y después lo juzguen tan severamente en esas malditas redes sociales.

Ya mamá, tómese su café y mire, para que esté contenta le voy a regalar un hornito que me trajo mi marido ayer. Dice que lo compró barato en la colonia Arturo Montiel, pero a mí se me hace que se lo robó, pero mire mamá, yo ni pregunto y mejor se lo regalo a usted porque yo ya tengo uno. Y mire, aquí le voy a calentar su café para que se lo tome bien calientito, como a usted le gusta.

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