Las Lecciones de Slim

Agustín Basilio de la Vega

La semana pasada el ingeniero Carlos Slim anuncio que en asociación con el laboratorio  AstraZeneca y la Universidad de Oxford producirán una vacuna para prevenir y tratar el covid_19. Serán empresarios mexicanos y argentinos los que correrán el riesgo de fabricar  y, en caso de ser aprobada por la autoridad competente, distribuir este fármaco en toda América Latina (excepto Brasil).

Laboratorios de Argentina y México planean producir 150 millones de dosis de vacunas aun cuando está en fase tres de investigación por la Universidad Oxford y AstraZeneca. De acuerdo al portal de la Fundacion Carlos Slim, “se espera iniciar los envíos en el primer semestre de 2021, en caso de que los ensayos clínicos resulten exitosos”.

De acuerdo a lo declarado por Arturo Elías Ayub, también presidente de la fundación Telmex, cada  vacuna costará alrededor de 4 dólares y según recordó, al ingeniero Slim no le importo el costo de la inversión pues le decía: “Hagan el trato, ciérrenlo”.

Elías Ayub ha dicho en varias entrevistas que en esta negociación con AstaZeneca lo fundamental fue que al magnate mexicano solo le interesaba el tiempo, pues es así como se pueden salvar, lo antes posible, la mayor cantidad de vidas.

¿Qué lecciones enseña esta alentadora noticia? ¿Por qué el hombre que es considerado el decimosegundo más rico del mundo va a arriesgar tanto dinero? ¿Por qué financiar y vender a  bajo precio,  prácticamente sin utilidades un vacuna a millones de personas?

En primer lugar queda demostrado que la iniciativa privada es la principal fuerza creativa y la que produce con mayor eficacia y eficiencia las soluciones a los problemas económicos y sociales. La libertad, la propiedad y la competencia, motores del progreso económico, están presentes en la negociación o alianza estratégica.

Segundo, las universidades extranjeras son una fuente de conocimiento invaluable por lo que es necesario que más mexicanos tengan acceso a estos centros de aprendizaje si de verdad se quiere que México sea un país moderno y con futuro.

Tercero, Los laboratorios de medicinas, privados por cierto, son negocios altamente especializados indispensables para la salud mundial y que ningún gobierno los puede sustituir.

Cuarto, Los empresarios son necesarios para que se generen bienes y servicios. Sin emprendedores, no habría ganaderos, agricultores, constructores, hoteleros, comerciantes y profesionistas libres que emplean a millones de mexicanos. La Iniciativa privada ahorra, invierte, corre riesgos y  ayudan de acuerdo a su capacidad y generosidad.

Quinto, La deducibilidad de impuestos es fundamental para que fundaciones, empresas y organizaciones canalicen recursos para obras y acciones encaminadas al bien común, la mayoría de las veces, las organizaciones de la sociedad civil son más eficientes que el Estado en acciones solidarias.

Sexto, el libre mercado y la globalización son realidades que ayudan al desarrollo humano y que debemos promoverlo para que el intercambio libre de bienes y servicios benefician a los países más pobres y para que cada uno, de acuerdo a sus ventajas comparativas, haga lo que mejor puede hacer dentro del marco de la división del trabajo.

Séptimo, La subsidiaridad es virtuosa, en cambio el paternalismo es perjudicial, entre más sociedad se tenga y solo el estado indispensable mejor. Quienes le apuestan al estatismo y condenan la iniciativa privada se pierden de la riqueza de la creatividad y productividad.

Octavo, las reformas estructurares que han reducido la participación del gobierno en la producción de bienes y servicios (telecomunicaciones, servicios financieros, energía, etc.) potencian la creatividad, generan confianza y ayudan a la inversión y generación de empleos. El libre mercado contribuye mejor que medidas obstaculizadores de parte del gobierno.

Noveno, las empresas buscan ganancias y todas quieren que se acabe la pandemia. Los gobiernos son rebasados por la sociedad cuando no están a la altura de sus ciudadanos.

Decimo,  el ingeniero Slim representa a ccieentos de miles de empresarios que con responsabilidad social están arriesgando y asumiendo perdidas por proteger empleos que el Estado no ha sabido sostener.

En resumen, México necesita más empresarios como el  ingeniero Carlos Slim e lugar de  demagogos que con medidas populistas  dilapidan los recursos fiscales con nulos resultados en favor del Bien común.

@basiliodelavega

17 de agosto de 2020

 

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