Tengo miedo, pero necesito salir a trabajar; hemos sido los más afectados por el COVID-19: taxista

  • Originario de Miahuatlán, Martín Méndez dice que sus ingresos bajaron en un 60 por ciento.
  • Hoy apenas saco 150 o 200 pesos diarios, indica.
  • Mucha gente no creía o no se tomaba en serio esta enfermedad pero hoy muchos ya le tienen temor y hasta pánico, comenta.

Miguel Valera

Todos los días, Martín Méndez sale de Miahuatlán—un municipio ubicado a 40 kilómetros de Xalapa, entre Acatlán, Tonayán y Naolinco de Victoria— a las 6 de la mañana, para trabajar una jornada de casi 12 horas, conduciendo un taxi en la capital veracruzana.

Desde que tenía 18 años, Martín Méndez empezó a conducir un taxi. Con esos ingresos ha logrado sacar adelante a su familia —su esposa y tres hijas—, cubriendo diariamente un porcentaje de las ganancias, a modo de renta, al propietario de las placas y el vehículo.

En marzo de 2020, cuando empezó el confinamiento por la pandemia del COVID-19 Martín tuvo que enfrentarse a una nueva realidad, no solo a la falta de usuarios —ya que la gran mayoría se encontraba resguardada en su casa—, también a tomar cuidados para proteger a quienes se subieran a la unidad 1304 que conduce.

“Desde marzo el trabajo bajó mucho. Yo siento que el gremio de los taxistas es  a quienes más no ha pegado. La gente dejó de salir de sus casas. Hay personas que hasta tiene pánico de la situación. Uno la verdad tiene miedo, pero al final tiene que salir a trabajar, tiene uno que luchar por la familia. Está difícil, muy difícil todo”, expresa.

Además, comenta, las autoridades de Transporte Público, determinaron que los taxistas solo pueden llevar tres personas en cada corrida y si no lo hacen son multados.

“Esto también nos ha pegado mucho, porque algunas veces son familias de cuatro personas, familias que van de su casa a algún otro lugar y que tomaron todas las precauciones de sanitización, pero si nos ve un oficial de Tránsito nos detiene y nos multa. Eso también nos ha afectado mucho”, asevera.

—En general ¿de cuánto ha sido el porcentaje que bajó sus ingresos?

“De un 50 a un 60 por ciento. Bajó demasiado. Nosotros vivimos de los pasajeros que aquí en Xalapa son maestros, alumnos, dependencias de gobierno y estando todo cerrado no hay nada, todo está parado. La situación está demasiado difícil”, indica.

Martín Méndez indica que no se ve para cuando pueda remontar esta situación. “Esto sí se ve difícil. Según eran 40 días, de 40 pasaron a otro mes y así se han ido, hasta que mire cómo estamos. La familia necesita ingresos, alimentos y no nos queda más que seguir luchando. Si a veces así luchando está difícil, imagínese si me quedara sentado, pues no, no se podría”.

En la unidad 1304, Martín lleva gel para los usuarios y para él mismo. Además, comenta que las autoridades municipales de Miahuatlán les proporcionaron sanitizante para desinfectar la unidad, lo cual hace a cada momento y diariamente.

Porque el vehículo no es suyo, él tiene que cubrir una renta el patrón, al dueño de la unidad. “De ahí pues aparta lo que quede para la familia, si es que queda, porque hay días que apenas alcanza para cubrir lo mínimo. El patrón tiene segura su renta. Los afectados somos nosotros”, comenta.

Con 100 o 150 pesos diarios, Martín va saliendo adelante. Dice que hay patrones que algunas veces son solidarios, cuando las cuentas están muy bajas, pero hay otros que se ponen difíciles, “pero aquí andamos trabajando”.

Como taxista, que está en contacto permanente con ciudadanos, Martín nos cuenta que hay gente que tiene temor. “Hay gente que luego se nota, traen su gel, su spray, se limpian, se desinfectan, hay gente que está muy espantada de verdad”.

—¿Y hay gente que todavía sigue sin creerlo”.

“Sí, hay gente que aún no lo cree. Yo le puedo decir que era uno, no que no creyera, sino que lo veía como algo lejano, que no era tan grave, pero ya cuando lo ve uno cerca entonces sí empieza uno a preocuparse”.

“Por ejemplo, le puedo contar que cuando falleció la alcaldesa de Miahuatlán, Irma Delia Bárcena Villa, el 16 de julio, ya uno empieza a preocuparse más. Ya cuando lo ve uno más de cerca es cuando se da uno cuenta que es otra situación, la realidad”.

“Entonces ahí empieza uno a tomar otras medidas, porque al principio, como todo, piensa uno que no, que solo son dilemas de los gobiernos, pero ya cuando te toca de cerca es cuando vemos la verdadera realidad”, concluye.

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