Prosa aprisa

Prosa aprisa

¿Amago contra la prensa crítica?

Arturo Reyes Isidoro

El secretario de Gobierno, Eric Cisneros Burgos, expresó ayer al medio día, en su cuenta de Twitter, su respeto a la libertad de expresión y de información.

Dijo que entiende que son “derechos humanos inalienables” de “todas y todos”, de periodistas y directivos de medios de comunicación.

Expresó que con ese respeto se ha conducido en el desempeño del servicio público, aun cuando periodistas y directivos “califican sin atino”, esto es, sin atinar.

Fue su respuesta, sin aludirla, a la denuncia con la que nos despertó El Dictamen de que amenazó a su Directora Ejecutiva, Berta Ahued Malpica.

No obstante, otro hecho, ocurrido media hora antes de su mensaje, dejó la idea de un intento de amedrentamiento contra el Decano de la Prensa Nacional.

Porque se filtró la copia de un citatorio de la Dirección General de Recaudación de la Subsecretaría de Ingresos de la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan) a la presidenta del Consejo de Administración del diario, Bertha Rosalía Malpica Martínez, para que este jueves, a las 10:15 de la mañana, reciba un citatorio no se especifica para qué.

Un texto firmado por “Don Justo” en el que se dice que Cisneros traicionó a Rocío Nahle, “quien le dio el poder”, y que ahora traiciona al gobernador Cuitláhuac García –al que sustituiría en diciembre– al mantener una alianza “con los Yunes” (de Boca del Río), provocó la molestia y la reacción del secretario.

El funcionario le envió entonces un mensaje por WhatsApp a la Directora del Medio expresándole que “El tiempo dirá quien es traidor” y que “El que se lleva se aguanta así es esto saludos”.

El Dictamen lo tomó como una amenaza. “No te entiendo. Me estás amenazando? O por que lo dices?”, le respondió Berta Ahued.

El mensaje de Cisneros al medio día pudo haber terminado con el asunto, pero el citatorio de la Sefiplan lo reavivó pues se tomó como un acto de intimidación.

Se interpretó como un ajuste de cuentas contra el medio, de requerirlo para cobrarle algún pago pendiente o incluso intervenirle sus estados contables para practicarle una auditoría.

En la mayoría del medio periodístico quedó un dejo de preocupación pues se tomó como un aviso, una advertencia o una amenaza velada en general para intentar acallar la prensa independiente y crítica del Estado.

No se sabe si la notificación de Finanzas y la filtración del documento fue para intentar ayudar al secretario o se hizo con todo el dolo posible para acabarlo de hundir ante la crítica, como parte de la lucha interna que hay por el poder.

Extraña porque al titular de la Sefiplan, José Luis Lima Franco, se le tiene como un hombre mesurado, además del círculo cercano al gobernador, al que al final y por encima de todo y de todos es al que más se daña.

Porque a los ojos de la opinión pública es su gobierno, del que es responsable, el que estaría amagando la libertad de expresión y de prensa en el diario más antiguo del país, de gran tradición y referente de Veracruz en el país y en el extranjero.

El imprudente mensaje del secretario a la ejecutiva del medio y el requerimiento fiscal no pueden ser más desafortunados pues Veracruz está considerado por organismos internacionales como el Estado más peligroso en América Latina y uno de los más peligrosos en el mundo para ejercer el periodismo.

Si bien con la administración de Cuitláhuac García Jiménez el número de homicidios de periodistas ha disminuido hasta ahora, no han cesado, en cambio, los ataques contra los profesionales de la información.

Acciones como la que nos ocupa alientan la hostilidad de otros funcionarios y de alcaldes contra los medios y sus trabajadores que denuncian sus errores y sus abusos a la sombra del poder.

La notificación de este jueves por la mañana –si es que está la señora Malpica Martínez para recibirla, o un representante legal suyo– confirmará cuál es la intención del gobierno con un medio que ha decidido ejercer su libertad de opinar.

Quien haya sido el que dio la orden, representa al gobierno, una acción de gobierno, preocupante en la antevíspera del proceso electoral cuando los medios tendrán que dar espacio a la pluralidad de voces, algunas o muchas de ellas críticas.

Desde este espacio expreso a toda la familia de El Dictamen, varios de ellos viejos amigos y compañeros míos de andanzas periodísticas, mi total solidaridad.

¿Se entienden Cisneros y los Yunes?

Qué cosas, los Yunes “azules”, de “El Estero”, de “Boca del Río” (Miguel Yunes Linares, Miguel Ángel, Fernando y Omar Yunes Márquez), como se les conoce, siguen siendo protagonistas de la vida pública de Veracruz.

Por el tono del texto de “Don Justo”, finalmente ellos son la manzana de la discordia. El reproche a Eric Cisneros es porque presuntamente hizo una alianza con ellos ya que se habría dejado convencer de que le entregarán las plazas de Boca del Río y de Veracruz, y de paso estaría traicionando al gobernador.

¿Qué le molestó al funcionario? ¿Que le dicen que traicionó a Rocío Nahle? ¿Que está traicionando al gobernador? ¿O que pusieron al descubierto su presunto trato con los azules?

Si él sabe que no ha traicionado a nadie, ¿qué le preocupa? Y si es cierto que se entiende con Miguel Ángel y sus hijos, ¡carajo!, estaría haciendo bien las cosas por primera vez, porque ese es su papel: dialogar con todos, negociar, conciliar, re-unir, unir a los veracruzanos, restablecer el tejido social, acabar con la división que tanto daño le ha causado a Veracruz.

Si ello fuera cierto, entonces estaría dando muestras de que no solo es bueno para agarrar el machete sino que ya entendió, finalmente, cuál es su papel; que como secretario de Gobierno no puede seguir cogobernando como militante de Morena, solo para los de su partido, sino como servidor público sin distingo de colores, para todos los veracruzanos.

Se estaría preparando ya para ser el árbitro político que se va a requerir para una elección que se espera no solo muy competida sino muy reñida, cuando las pasiones se desbordan y para lo cual se necesitará de una voz con autoridad pero al mismo tiempo con poder de convocatoria y de conciliación, que siente a todos a una misma mesa para fijar reglas mínimas de participación que eviten que las cosas se salgan de control.

Don Eric tiene que tener y actuar con la cabeza fría, pensar lo que hace y dice, o viceversa, ser garante de la tranquilidad de Veracruz y de los veracruzanos, como operador político que se supone que es.

Los aceleres en política, menos en el gobierno, nunca son buenos consejeros. Ante la publicación de “Don Justo” hubiera buscado a las directivas de El Dictamen, se hubiera ido a tomar un lechero con ellas al puerto jarocho, les hubiera dado un abrazo, les hubiera dicho que no iba a aclararles nada aunque les aclarara y hasta se hubiera ganado una foto de primera plana en forma destacada. Pero, es cierto, solo los golpes enseñan.

¿Sabrá Eric Cisneros que en diciembre de 2018, en su primera visita al Estado, el único medio al que distinguió el presidente Andrés Manuel López Obrador fue a El Dictamen en la persona de Bertha Ahued Malpica? ¿Y que lo mismo había hecho antes Cuitláhuac García Jiménez, el 6 de febrero de ese mismo año?

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