Alumno de Física UV desarrolló hologramas para su trabajo recepcional 

Ángel Emmanuel Jiménez mostró en el examen profesional cómo la placa era grabada por el láser.
  • Ángel Emmanuel Jiménez Terrones presentó la tesis “Elaboración de un holograma analógico”.
  • Su propuesta fue realizada en el Laboratorio de Óptica Aplicada de la Facultad de Física de la Universidad Veracruzana.

David Sandoval Rodríguez 

Con la puesta en práctica de conocimientos de la física aplicada, Ángel Emmanuel Jiménez Terrones realizó su trabajo recepcional “Elaboración de un holograma analógico”, bajo la asesoría de la académica de la Facultad de Física de la Universidad Veracruzana (UV), Patricia Padilla Sosa.

A través de una sesión de videoconferencia, el egresado expuso los resultados de su trabajo y fue aprobada su titulación de licenciatura el pasado 19 de agosto.

Entrevistado por videoconferencia, el universitario explicó que la holografía consiste en captar una imagen con un aspecto tridimensional y que trabajó mediante holografía monocromática, es decir, un solo color, en este caso en escala de rojos, color del láser que se utiliza en el Laboratorio de Óptica Aplicada de la Facultad.

El holograma se registró a través de un método convencional similar al proceso de revelado fotográfico, previo a la digitalización de las imágenes que incluye el revelado y el fijado de la imagen por medio de químicos, en este caso en una placa.

“Ocupamos un láser para el grabado del holograma y el objetivo del trabajo consistía en crear un holograma por medio de métodos convencionales, lo cual sí se logró en tres ocasiones”, comentó el egresado.

Uno de los propósitos del trabajo es que  los estudiantes de la Facultad puedan reproducir el proceso en el laboratorio; otra motivación era utilizarlo para crear hologramas de piezas prehispánicas que por su condición no pueden estar expuestas en los museos.

En el proyecto se utilizaron placas holográficas de seis centímetros por lado y cuatro milímetros de espesor, similares a una mica, también se utilizaron espejos reflejantes y lentes divergentes, que expanden el haz del láser, así como cuatro objetos que fueron registrados en la placa por el mismo dispositivo.

Para el revelado utilizó químicos conocidos como el revelador, el blanqueador y agua destilada.

Su trabajo consideró tres propuestas diferentes, denominadas como arreglos, para grabar la imagen del objeto mediante el láser en la placa, al ocurrir lo que en óptica se conoce como interferencia.

En el examen profesional estuvieron su asesora de tesis Patricia Padilla, y Héctor Cerecedo, responsable del Laboratorio de Óptica Aplicada.

“La distancia que recorren los dos haces debe ser prácticamente la misma, para que la interferencia quede registrada adecuadamente en la placa”, explicó; “necesitamos buscar un arreglo en el que los dos caminos fuesen lo más parecidos y el objeto que se graba en la placa se observe de frente”.

Para poder grabar las imágenes trabajó en el laboratorio completamente a oscuras y por las noches, “una vez que todas las luces estaban apagadas prendía el láser que iluminaba el objeto y la placa y esperaba cerca de un minuto para que la placa grabara bien la imagen; nada se tiene que mover pues de lo contrario el holograma sale borroso”.

Después de ese minuto quitaba la placa, todavía a oscuras, pasándola por el revelador hasta quedar completamente oscura, la dejaba secar y luego la ponía en agua destilada; finalmente, la sumergía en una bandeja con líquido blanqueador que detiene el proceso de revelado.

Una vez que pasa esa tercera bandeja, se sumerge en otra con agua destilada para quitar impurezas y luego se pone a secar.

Jiménez Terrones comentó que el tiempo de revelado lo aprendió a través de prueba y error, pues los tiempos sugeridos por los fabricantes y por documentos que investigó, variaban.

En el mismo sentido, las cantidades de los químicos para el revelado tuvieron que ajustarse, y con el apoyo de su asesora de tesis fue posible adquirir químicos nuevos y nuevas placas para realizar las pruebas.

Fue después de varios intentos que los hologramas comenzaron a quedar impresos en las placas y esta labor involucró varias horas de ensayos.

Por su parte, Héctor Cerecedo Núñez, académico responsable del laboratorio, dijo que detrás de este trabajo hay una fundamentación física que involucró una preparación de conceptos que se llevaron a la práctica en el laboratorio. “Esto es un trabajo recepcional basado en la física aplicada”, puntualizó.

Uno de los hologramas resultado del proyecto de tesis.

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