Vecinos temen otra pandemia por granja porcícola en El Lencero; tomarán carretera para ser escuchados

  • Recuerdan que en Perote, al lado de una procesadora industrial de cerdos, nació el H1N1, la pandemia que cimbró a México en 2009.
  • Se reúnen en sana distancia, para reorganizarse y tomar medidas drásticas para ser escuchados.
  • Se le plantarán al gobernador Cuitláhuac García Jiménez, quien transita en la zona rumbo a la Casa de Piedra, propiedad del Gobierno del Estado.

Miguel Valera

Vecinos de la comunidad de El Lencero y del Fraccionamiento Renacimiento, en el municipio de Emiliano Zapata, se encuentran alarmados por los olores insoportables que despide la granja porcícola “Los Pinos” —la cual se convirtió en rastro hace apenas unos cinco años— y temen que pudiera desatar una pandemia, como la que nació en La Gloria, municipio de Perote, en donde se registró el primer caso de H1N1, la pandemia que cimbró a México en 2009.

Temerosos por la actual enfermedad del COVID-19, siguiendo las medidas de sanidad y sana distancia, los vecinos se reunieron por enésima ocasión para reorganizarse, hacer un llamado más enérgico a las autoridades federales, estatales y municipales y señalar que tomarán medidas para ser escuchados con un problema que les ha venido afectando desde hace muchos años.

El médico Cecilio Jesús Aguirre Betancourt comenta que tiene 13 años viviendo en este fraccionamiento y que desde que llegó a esta zona ha tenido que soportar los malos olores que calificó de “terroríficos”.

Estos olores se acentúan particularmente los días lunes, cuando al parecer lavan los desechos de los cerdos que van a un desagüe que conduce al Río Grande, un afluente que pasa por las comunidades de Miradores, Xoltepec, Cerro Gordo y Los Ídolos, para unirse al Río Actopan y desembocar en la Barra de Chachalacas,  en el Golfo de México.

“Imagínese, dice el doctor, que yo vivo como a 2 kilómetros de esta granja y aún así los olores son insoportables. No quiero pensar en la pobre gente que está cerca de sus instalaciones”.

La lucha de los vecinos en contra de la Granja Porcícola “Los Pinos”, propiedad de Francisco Murillo Martínez, no es nueva. Es un tema que tiene muchos años y se han metido infinidad de oficios a dependencias gubernamentales vinculadas a la protección de la salud y el medio ambiente y recientemente ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Veracruz.

“Desgraciadamente no han hecho caso”, refiere Cecilio Jesús Aguirre Betancourt. “Por ello, nos hemos reorganizado para emprender una nueva lucha, hasta que nos hagan caso y de no ser así vamos a tomar medidas extremas, hasta el cierre de carreteras si en su momento dado se necesita”.

El galeno considera que la Granja Porcícola “Los Pinos” representa un riesgo para la salud humana y cita como ejemplo el problema de salud que se generó en la comunidad La Gloria, municipio de Perote, en donde el niño Edgar Hernández fue registrado como el primer caso de influenza H1N1, la pandemia que puso a temblar a México en 2009.

No debemos descartar este tipo de problemas que tenemos y como le digo, el olor es insoportable y debe ser atendido antes de que sea demasiado tarde y se generen otros problemas de salud, aseveró.

Luis, vecino de esta comunidad de El Lencero, en el municipio de Emiliano Zapata, dice que las personas no pueden hacer una vida normal. “Nuestros hijos no pueden estar en la calle, salir a jugar con normalidad. El olor es insoportable. Todos los días tenemos que estar lidiando con este problema, que a la larga se va a convertir en un problema de salud”.

“Queremos recurrir a las autoridades correspondientes para que nos apoyen. Este problema ya viene de mucho tiempo atrás y pues queremos solicitar su ayuda, su apoyo, no podemos tener una vida normal. Va en contra de la salud, ya no sabemos qué hacer”.

“No creo que sea nada saludable estar conviviendo con todo esto y con las partículas de los deshechos fecales. Es bastante angustioso este asunto. Queremos solicitar las medidas correspondientes. Recaudamos firmas. No podemos estar reunidos todos, pero estamos ya trabajando con las firmas de todos los vecinos inconformes”, indica.

Por su parte, doña Carmen también califica como “terrible” el olor de esta granja. “Ojalá pudieran quitarla, porque como le digo, nuestros niños no pueden salir a la calle a jugar y nosotros no podemos tener abiertas nuestras casas por el aroma tan asqueroso. Siento que eso trae enfermedades. En Perote se dio un caso de granjas porcinas y ahorita que la tenemos cerquita, sí queremos que la quiten”, destacó.

Dijo que no quisieran que en esta zona surja una epidemia como la H1N1 que nació en Perote por la contaminación de una granja porcícola.

“Tenemos miedo. Tenemos que estar encerrados totalmente. No somos libres de salir, por lo mismo de los niños que pueden contraer alguna enfermedad. Cuando llueve es terrible y cuando les lavan también. Vamos a seguir con esta lucha para que quiten la granja”.

Y el joven Ever, vecino de la calle Los Pinos, dice que “como jóvenes no podemos salir a hacer algún deporte, porque apesta y no nos favorece. Estoy seguro que esto nos puede afectar a todos, porque respiramos esos olores y podemos llegar a tener enfermedades muy graves”.

UN OFICIO Y ACCIONES DRÁSTICAS

Además de las acciones que tomarán, los habitantes de esta comunidad buscarán entregar un oficio al gobernador Cuitláhuac García Jiménez, quien seguido transita por esta zona, para visitar la Casa de Piedra, una residencia gubernamental ubicada en Emiliano Zapata.

“Si las autoridades no nos escuchan tomaremos medidas más drásticas, bloquearemos la carretera federal y exigiremos atención, porque está en riesgo nuestra salud y nuestra vida”, expresaron.

En el oficio que han firmado, indican que este problema no es de ahora, sino de varios años atrás y se ha expuesto a administraciones pasadas, ya que la granja porcícola “Los Pinos” tiene más de dos décadas establecida en el municipio de Emiliano Zapata.

“Fue hasta hace cinco años que su giro cambió de granja a rastro, en donde se llevan a cabo sacrificios de animales. En un principio la actividad de dicha granja era sólo la cría y comercialización del ganado porcino”, asientan en el escrito.

Además de referir el destino de estos desechos fecales, al río Grande, al río Actopan y a la Barra de Chachalacas, indican que “si bien la granja generaba ciertas molestas, hasta este momento eran tolerables, pero de cinco años a la fecha, ya siendo establecimiento de cría, matanza y comercialización de carne, los problemas para los habitantes de El  Lencero, El Jobo y los Fraccionamientos Renacimiento y Residencial Dos Ríos y otros, se han incrementado, al grado de que es insoportable el mal olor provocado por todos los desechos tóxicos que se siguen arrojando sin que hasta el momento ninguna autoridad municipal, estatal o federal hagan caso de las constantes denuncias de los vecinos”.

“Los pobladores de la zona exigimos una respuesta del gobierno. En administraciones pasadas han sido omisos a los reclamos de los habitantes, esperamos que con este nuevo gobierno nuestra demanda legítima de hacer algo ante este grave problema se escuchada y atendida”, concluyen.

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