En la UV, el protocolo es apenas el primer paso contra la violencia de género

Beatriz Rodríguez Villafuerte compartió la experiencia de la UV sobre el protocolo para atender la violencia de género.

UV

  • Beatriz Rodríguez Villafuerte, coordinadora de la Unidad de Género, lo presentó dentro de Congreso Internacional, a invitación de la UNAM.
  • “La erradicación de la violencia de género es un proceso civilizatorio que no será sencillo”, expresó.
  • Se transmitió el jueves 27 de agosto, por Facebook y YouTube.

Claudia Peralta Vázquez  

Dentro del 3er Congreso Internacional “Mujeres y niñas desde una doble perspectiva: género y derechos humanos en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, Beatriz Eugenia Rodríguez Villafuerte, coordinadora de la Unidad de Género de la Universidad Veracruzana (UV), compartió el jueves 27 de agosto la experiencia en la construcción del protocolo para atender la violencia de género al interior de la institución.

Invitada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la funcionaria de la UV intervino en este evento que se desarrolla del 26 al 29 de agosto, y se transmite en vivo a través de Facebook y YouTube.

En el panel 2 “Violencia de género en las instituciones académicas: atención, prevención e investigación”, también participó Sandra Lorenzano, del Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la UNAM; Cecilia Paz Contreras Ramírez, de la Unidad de Género la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la máxima casa de estudios del país.

Asimismo, Luz María Ángela Moreno Tetlacuilo y Mariel Rodríguez Contreras, de la Facultad de Medicina de la UNAM, quienes fueron moderadas por Berenice Álvarez Becerril, del Colegio de Geografía.

Beatriz Rodríguez agradeció a la UNAM y a los organizadores la invitación, que permite profundizar en la reflexión en torno al quehacer de las instituciones de educación superior, relacionada con la educación de mujeres y niñas desde una doble perspectiva, así como en la formación de futuros ciudadanos y ciudadanas.

Manifestó que la erradicación de la violencia de género es un proceso civilizatorio que no será sencillo; sin embargo, debe sancionarse para romper con la normalización de muchas de las conductas.

Mencionó que, con la llegada de Sara Ladrón de Guevara a la Rectoría –lo cual se logró 70 años después de la fundación de la UV, pues no es fácil que se le reconozca a la mujer en estos espacios de poder y decisión–, se crea el acuerdo rectoral para la implementación de la Coordinación de la Unidad de Género, en 2014.

Dentro de sus atribuciones está el hecho de transversalizar la perspectiva de género, acción que involucra a una cantidad importante de actores y tiene que ver con ese eje principal que es la promoción de la igualdad de derechos y oportunidad de hombres y mujeres que conforman la comunidad universitaria.

La estructura de la Coordinación de la Unidad de Género (CUG) contempla un Consejo Consultivo para la igualdad de género, presidido por la Rectora; un Comité de equidad de género, el cual permite operar y atender los casos desde la prevención y la capacitación, así como un equipo operativo.

La UV cuenta con instrumentos normativos como: Reglamento para la Igualdad de Género; Guía para la atención de casos de hostigamiento y acoso sexual; y Protocolo para atender la violencia de género.

Señaló que con la entrada en función de la CUG notaron el creciente malestar que existía en la comunidad universitaria, pues a través de tendederos y carteles en muchos espacios universitarios hubo manifestaciones en contra de la violencia, acoso y hostigamiento.

En este sentido, agradeció el respaldo del Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la UNAM para el diseño y realización de este protocolo, mediante un taller impartido en junio de 2019, dirigido a la plana mayor de la comunidad universitaria de las cinco regiones de la UV.

“Esto nos permitió definir la estructura del documento”, enfatizó Rodríguez Villafuerte, y agregó que también se tomaron en consideración algunas preguntas, entre ellas: ¿cómo se siente una persona que ha vivido y enfrentado la violencia de género? y ¿cómo debe responder la persona que atiende esa queja?

Para responder estas interrogantes se analizaron los marcos normativos nacionales, internacionales y locales, se revisó con sumo cuidado la normatividad institucional, y con base en la legislación, en la UV se identificó como víctimas a quienes sufren violencia.

“Si bien rescatamos las experiencias exitosas en esta atención integral, también las fallidas.”

Insistimos en que se deben formalizar las quejas, mismas que, hasta 2018, eran denuncias; también proteger a la víctima, y la impostergable necesidad de trabajar en medidas preventivas, agregó.

El protocolo se presentó el 25 de noviembre, en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en la región Poza Rica-Tuxpan, y posteriormente, ante el Consejo Universitario General.

Sin embargo, recalcó que aún hay muchas resistencias, por lo cual debe continuarse el trabajo en las instituciones para modificar esas normas que van de la mano con algunas de las cuestiones administrativas que burocratizan muchos de los procesos.

Expuso que el protocolo es apenas el primer paso contra la violencia de género, “necesitamos aceptar que existe, analizar e identificar los factores que la provocan, sólo entonces podremos actuar en consecuencia”.

La sanción no es el objetivo, pero deben aplicarse junto con las medidas reeducativas, y desde luego definir políticas universitarias a favor de la no violencia, subrayó.

En el panel, Sandra Lorenzano expuso el tema “Caminos para la igualdad de género en la UNAM”, donde destacó la gran carga emocional que actualmente enfrentan hombres y mujeres por la incertidumbre que representa la situación generada por la pandemia, y la carga económica por la ralentización de la economía en este tipo de situaciones.

“Transversalizando la perspectiva de género en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales: la experiencia de la Unidad de Género y el proyecto de igualdad en el marco de la Agenda 2030”, estuvo a cargo de Cecilia Paz Contreras.

Luz María Ángela Moreno y Mariel Rodríguez discutieron sobre “Acoso sexual: una forma de violencia de género en las escuelas de Medicina”.

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