SUMARIO

¿Y por qué creer en Dios?

Gustavo González Godina

Sé que muy probablemente se van a burlar de mí por este escrito los ateos, los anticatólicos comecuras, los anticristianos y los satanistas que adoran a Lucifer en los más altos grados de su logia masónica. Sin importar dicha burla, quiero transmitir esta reflexión que me hago desde hace muchos años, concretamente desde que conocí y comencé a usar las computadoras, hace unos cuarenta años o un poco más, entonces me pregunté ¿por qué creo en Dios? Ya no me lo pregunto, desde entonces encontré la respuesta.

No creo en Dios porque así me lo hayan enseñado cuando era un niño, porque así me lo hayan dicho en la doctrina; vaya, ni siquiera porque fui monaguillo en la parroquia de mi pueblo, creo en Dios porque soy un ser racional y mi razón y mi lógica me dicen que Dios existe. Es decir, mis creencias religiosas tienen que ver más con la razón que con la fe. Me explico:

Mi padre era un carpintero y me llevaba siendo yo niño a su taller donde lo veía trabajar. Iba yo creciendo y aprendiendo cómo se construyen las mesas, las sillas, las puertas de madera, etc. y al verlas terminadas y relucientes (porque terminaba aplicándoles algún barniz o pintura) me decía para mis adentros “qué chingón es mi papá”. Bien, pues esto y las computadoras después, me dieron la explicación acerca de la existencia de Dios.

Si veo ahora una mesa, nueva o vieja, reluciente o maltratada ya por el uso, mi razón y mi lógica me dicen que necesariamente hubo un carpintero que la construyó, y que ese carpintero era o es más chingón que la mesa, pues su creador tiene que ser más grande que su creación, una mesa no puede hacer a otra mesa, su creador en cambio puede hacer cuantas mesas quiera.

Después de eso las computadoras me pusieron a pensar cada vez más en el mismo tema de la existencia de Dios, sobre todo por la dificultad cada vez mayor para entender y dominar todos los programas y aplicaciones (que nos complican la vida también en los teléfonos celulares). Es tan complicada una computadora y su programación, que nunca termina uno de entenderlo todo y dominarlo.

Bueno pues con todo y lo complicado de las computadoras, mi razón y mi lógica me dicen que necesariamente hubo una persona o un grupo de personas (ingenieros en Sistemas y programadores expertos en Informática), que hizo o que hicieron esa computadora y sus programas tan difíciles de entender, y que esa persona o personas son más chingonas que la computadora, el creador tiene que ser más que su creación.

Y después de las computadoras me puse a observar el comportamiento, las actitudes y la naturaleza de los seres humanos, miles o millones de veces más complicados que

una computadora, ésta sólo hace lo que se le ordena, pero no se enoja ni se pone feliz, ni sufre ni goza, ni ama ni odia, no piensa, aunque pareciera que algunas lo hacen, no tiene maldad ni bondad, sólo una memoria extraordinaria (mayor que la de la mayoría de los humanos), pero que les ha sido implantada o programada, sólo es capaz de retener datos, millones de datos que le han sido introducidos y almacenados.

Bueno pues si un ser humano, cualquiera, es muchísimo más complicado que una computadora, mi razón y mi lógica me dicen que necesariamente tuvo que ser creado por alguien más chingón, a quien los judíos llaman Yahvé, los islámicos Alá y los cristianos Dios. Rechazo por lo tanto el evolucionismo de Darwin, y acepto por ello el creacionismo en el que creen las tres grandes religiones mosaicas.

Mi razón y mi lógica me dicen que existe un Ser Supremo Creador del universo y de todo lo que existe, y que es por lo mismo todo poderoso, que tiene todo el poder, poder que se ve reflejado, como en un espejo, en cada maravilla que vemos cada día en nuestro entorno y en cada detalle de la creación por insignificante que parezca.

Ahora bien, cuándo, dónde y cómo fueron creados los primeros humanos eso no lo sé, ni la religión ni la ciencia han podido explicar el origen de la humanidad. En una ocasión me tocó sentarme a una mesa frente a un sacerdote que estaba del otro lado de la misma, para una comida con la que festejaba algo la fábrica del tequila El Espolón.

Y bueno, ya que lo tuve enfrente y como sé que ellos tienen estudios de filosofía y de teología (entre muchos otros) le pregunté a bocajarro: Oiga padre, ¿usted cree en la historia de Adán y Eva y el paraíso?, y me contestó rápidamente y con toda franqueza: “No mi amigo, esas son m…das. Lo que pasa es que cada pueblo, cada civilización, ha tratado de explicarse el origen de la humanidad de acuerdo a sus circunstancias, a su momento histórico, a su cultura, y el pueblo judío se lo explicó así, mediante la creación, por obra de Dios, del mundo y del ser humano; pero ni la religión ni la ciencia han podido explicar el origen de la humanidad, de repente se acercan con teorías como la del Big Bang por un lado y con los milagros por el otro (la religión y la ciencia no se riñen), pero terminan sin explicar completamente el origen. Nosotros creemos en un Ser Supremo Creador del Universo y de todo lo que existe: Todopoderoso, misericordioso, justo, pero no sabemos cómo empezó todo, ni cuándo ni dónde”.

Bueno pues ahí está: Yo creo en ese Dios, aunque no confundo a Dios con la religión, ni a la religión con la iglesia, ni a la iglesia con sus ministros. Otro día le hablaré aquí de este tema tratando de evitar la herejía. Lo que sí le puedo adelantar es que creo a ciegas en la Divina Providencia, porque nunca me ha fallado. Les diré por qué…

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