Conacyt beca a egresada de la UV para estancia posdoctoral en EEUU

La tecnología de vanguardia será de gran apoyo para su investigación.
  • Daniela Monje Reyna realiza investigación sobre el autismo.

Elizabeth Vázquez 

Daniela Monje Reyna, doctora en Investigaciones Cerebrales por la Universidad Veracruzana (UV)obtuvo una beca del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) para realizar una estancia posdoctoral en la Universidad de Texas en San Antonio (UTSA)en Estados Unidos (EEUU). 

De esta manera, la egresada del Centro de Investigaciones Cerebrales (Cice) de la UV extiende, por un año más, su permanencia en el Departamento de Biología de la UTSA, institución a la que se unió en 2018, cuando fue invitada a participar en un proyecto conjunto de investigación sobre autismo, liderado por su director académico en el doctorado, Jorge Manzo Denes, y su actual tutor en la universidad norteamericana, Fidel Santamaría. 

 Más y mejores terapias para personas con autismo 

Durante los últimos seis años de trayectoria académica, Daniela Monje se ha dedicado a la búsqueda de conocimientos que contribuyan al desarrollo de terapias que mejoren la calidad de vida de las personas con autismo. Su investigación se centra en los efectos que –a nivel cerebral– puede tener un ambiente enriquecido (estimulante para los sentidos) en sujetos con trastorno del espectro autista (TEA). 

En la UTSA, y de la mano del especialista en neurobiología computacional, Fidel Santamaría, su trabajo ha continuado en esta línea, pero ahora con acceso a tecnología avanzada y nuevas técnicas en el trabajo experimental. 

Con la obtención de la beca del Conacyt, Daniela entra a una nueva etapa en su investigación sobre autismo. Podrá estudiar células nerviosas vivas de ratones con el apoyo de un microscopio multifotónico de vanguardia, enfocándose en la actividad eléctrica de las neuronas y en las conexiones que se establecen entre ellas al exponer a estos animales a un ambiente enriquecido. 

Los resultados que obtenga serán procesados con programas informáticos especializados, con el propósito último de entender cómo es que funciona el cerebelo frente a determinados estímulos, tanto en la salud como en la enfermedad. 

El actual proyecto de Daniela incluye trabajo colaborativo con el Cice-UV, con cuya comunidad se involucrará en la impartición de cursos y conferencias en línea, elaboración de artículos de investigación y co–dirección de tesis. 

La diversidad cultural rodea la cotidianidad de Daniela, quien actualmente se hospeda con una comunidad de monjas irlandesas.

Una visión multidisciplinar 

La formación académica de Daniela es, sin duda, digna de destacarse. Cuenta con estudios profesionales de piano en la UV, es licenciada en Psicología por la misma institución y realizó una Maestría en Cognición Musical en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Todos estos estudios con un denominador común: su deseo de ayudar a otros a través de la música, propósito que encontró derrotero en el Doctorado en Investigaciones Cerebrales de la UV, cuando Jorge Manzo le propuso investigar los efectos de la terapia musical en el autismo. A mitad de su posgrado también realizó una estancia académica en la Universidad de Kentucky, en EEUU.

Con su grado de doctora y buenos resultados de investigación, viajó a la UTSA en las condiciones que ya se han narrado anteriormente. Al respecto de lo que ha significado este recorrido, Daniela Monje dijo sentirse en la misma medida emocionada y comprometida.

“Han sido años de estudio y trabajo constante que han resultado muy estimulantes. En este tiempo no ha dejado de acompañarme una emoción de asombro, de curiosidad perenne y puedo decir, sin lugar a dudas, que acercarme al conocimiento me permite disfrutar más la vida”, reconoció la becaria.

Y sobre lo que ha exigido de ella ocupar un sitio en el laboratorio del doctor Santamaría, apuntó: “En el Cice recibí una formación muy sólida y, sobre todo, se creó la coyuntura para desarrollar un pensamiento analítico, indispensable para hacerle frente a ambientes nuevos y de mayor complejidad”.

El día a día demanda a Daniela una disciplina estricta de trabajo y la disposición permanente de aprender, ejemplo de ello es el curso sobre neurobiología computacional que durante casi un mes (y con jornadas exhaustivas) tomó en línea de manera síncrona con alrededor de mil personas de todo el mundo, y en donde las matemáticas y la informática de alto nivel tuvieron un papel estelar.

Ante la pregunta de cómo ha logrado avanzar hasta aquí, Daniela respondió sin dudar: “Creyendo en que puedo hacerlo, intentándolo y trabajando por ello todos los días. La formación que recibimos en la UV es muy buena y podemos competir por espacios de muy buen nivel”.

Finalmente, externó su deseo de seguir trabajando en proyectos que conecten al arte y la ciencia, “somos seres humanos integrales y necesitamos que los generadores del conocimiento se comprometan con una visión mucho más multidisciplinar”, concluyó.

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