El General Manuel Rincón Calcáneo, peroteño y veracruzano ilustre, uno de los grandes forjadores de la patria: Mario Rincón

  • Este jueves 24, homenaje luctuoso en Perote.
  • Fue gobernador de Veracruz y de Puebla; fue Jefe del Departamento de Guerra y estuvo a dos votos de ser Presidente de la República, expresa el historiador Mario Rincón.
  • “Es el peroteño más ilustre y merecería reconocérsele como uno de los grandes forjadores de la patria”, añade el autor de “Tiempo de caudillos: vida del General Manuel Rincón Calcáneo”.
  • Santa Anna intentó borrarlo de la historia porque fue su contrapeso; si Santa Anna volaba, Rincón mantenía el pie en la República, indica.

Miguel Valera

Este jueves 24 de septiembre, en el marco de su 171 aniversario luctuoso, el gobierno municipal de Perote rendirá un homenaje al General Manuel Rincón Calcáneo, “el peroteño más ilustre a quien debería de reconocérsele como uno de los grandes forjadores de la patria”, así lo considera el historiador Mario Rincón González.

Para el autor de “Tiempo de caudillos: vida del General Manuel Rincón Calcáneo” —Editorial Las Ánimas, 2014—, el General Rincón está prácticamente a la altura de Antonio López de Santa Anna, pero sin los excesos, porque fue un militar disciplinado, institucional que velaba por el bien de la patria y no por sus intereses personales.

“Santa Anna intentó borrarlo de la historia porque fue su contrapeso; si Santa Anna volaba, Rincón mantenía el pie en la República. Era el contrapeso. La república se mantuvo unida gracias a Rincón, era su némesis”, expresa el maestro en Estudios Antropológicos de México y en Estudios sobre Estados Unidos de la Universidad de las Américas-Puebla.

Egresado de la licenciatura en Relaciones Internacionales por esa casa de estudios y candidato a doctor en Historia por el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Mario Rincón González, oriundo de Martínez de la Torre, se ha dedicado a rescatar del olvido la memoria de este General que fue gobernador militar de Veracruz y de Puebla, que estuvo al frente del territorio de Yucatán; que gobernó la ciudad y de México y que estuvo a dos votos de ser Presidente de la República.

Este jueves 24 de septiembre, las autoridades municipales de Perote develarán una placa en la casa en donde nació en 1784 y llevarán a cabo un evento luctuoso conmemorativo en la Fortaleza de San Carlos, sede del nacimiento del Heroico Colegio Militar el 11 de octubre de 1823, por el Decreto del General José Joaquín Herrera, Ministro de Guerra y Marina.

Por su importancia y valía histórica, Mario Rincón González ha propuesta que como muchas ciudades que llevan el apelativo del personaje ilustre que las fundó o que fue destacado en su geografía, Perote debería de llamarse “Perote de Rincón Calcáneo” y que en la Fortaleza de San Carlos debería de colocarse una “llama eterna” en su memoria.

“Manuel Rincón fue un hombre de su tiempo: liberal y patriota. Su vida transcurrió entre la lucha y el servicio a la nación. Se ha señalado ya en muchas ocasiones que fue un hombre que no poseía ‘el renombre de caudillos y militares como Antonio López de Santa Anna’, pero es preciso advertir que hombre como  él jugaron roles definitivos en la formación de México”, comenta Mario Rincón en su libro.

Durante la entrevista, nos muestra la litografía coloreada de Francisco Bastin y Julio Michaud, “Agustín de Iturbide y los generales del ejército mexicano”, en donde se muestra la entrada del Ejército Trigarante el 27 de septiembre de 1821 la Ciudad de México y en donde aparecen en los extremos de la obra, Antonio López de Santa Anna y Manuel Rincón Calcáneo.

Sin embargo, por el enfrentamiento que siempre tuvieron entre sí —a pesar de que los dos son veracruzanos— Santa Anna intenta borrar de la historia al General Manuel Rincón, refiere el historiador.

Y así lo consigna el doctor Pedro A. Palou, de feliz memoria, en la presentación  del libro de Rincón González: “Fue lógico y natural el encuentro entre Antonio López de Santa Anna y Manuel Rincón: ambos eran veracruzanos y militares, pero eran muy distintos en su percepción de vida, intereses y objetivos, por eso pronto chocaron”.

“Rincón padeció a Santa Anna, bien definido por Agustín Yáñez como ‘espectro de una sociedad’, a lo largo de sus actividades militares y políticas hasta la tragedia de Churubusco. En Etla, Oaxaca, el general peroteño padeció las ambiciones irrefrenables de don Antonio, quien con su demagogia cimbrada en la traición conseguía sus objetivos”.

Manuel Rincón Calcáneo —añade Palou— empezó en el Ejército realista, pasó al movimiento insurgente con su hermano José Manuel, se incorporó al Ejército Trigarante, y por fin llegó al republicano para concluir en la defensa de la soberanía de México en la primera invasión francesa, conocida como la guerra de los Pasteles.

“Asimismo participó en la guerra contra Estados Unidos, en Churubusco, al lado del general Pedro María Anaya. Ese hecho bastó para colocar al veracruzano entre los verdaderos héroes de México”.

“En los libros de algunos historiadores como José María Roa Bárcenas, Carlos María Bustamante, Antonio García Cubas, Guillermo Prieto y recientemente Patricia Cox, figuran páginas que hablan de Churubusco y del batallón de San Patricio, honran la memoria de aquellos combatientes, pero se menciona muy poco al general Rincón”.

Y así, se refiere al libro de Mario Rincón González: “este libro enciende un rescoldo y recobra íntegro a este personaje, quien fue incansable luchador político, servidor público sin tacha y un héroe por su valor supremo e inquebrantable”.

“Santa Anna lo abominaba. Era su peor pesadilla. Los dos eran veracruzanos. Uno de Xalapa y otro de Perote. Después de eso, los dos realistas, los dos jóvenes, los dos criollos”, comenta Mario Rincón González durante la entrevista.

“Rincón fue gobernador de Veracruz, fue gobernador de Puebla. Esta litografía está colgada en el Salón gobernadores de Puebla”, me dice al mostrar la portada de su libro.

Comenta que uno de los hechos históricos más significativos del enfrentamiento entre ambos es la Guerra de los pasteles, la entrega de San Juan de Ulúa.

“Santa Anna fue el héroe de Tampico. Después de esa victoria en Pueblo Viejo, Veracruz, se convirtió en la sensación del país. Cuando viene la invasión francesa, era el encargado de defender el puerto, pero al ver la invasión y que no había adinero, ni pertrechos, ni posibilidades de ganar, no quiso mancharse y se va. Desaparece y envían a Rincón a hacerse cargo de la entrega de Ulúa. Resiste casi dos semanas y en determinado momento decide entregar la plaza, razón  por la cual lo enjuiciaron, de manera injusta. Santa Anna se encarga de acusarlo y crearle mala fama por ese hecho”, expresa.

“Después de ese episodio de los pasteles, Rincón siguió siendo un militar reconocido cuando volvió a tener actividad. Fue gobernador de Veracruz, de Puebla, estuvo al frente del territorio de Yucatán. Fue gobernador de la ciudad de México y fue senador varias veces. Estuvo a dos votos de ser presidente de la República”, añade.

“Para mí, como historiador, considero que Santa Anna lo borra de la historia. Primero, de manera involuntaria, porque su figura es subyugante, no puedes dejar de hablar de Santa Anna, porque ejemplifica todo lo que es el poder cuando se ejerce de una manera tremenda. Por otra parte, Rincón, era un hombre con disciplina militar”.

“Es un personaje que vale la pena recuperar. Es un personaje que sí tendríamos que tenerlo en el panteón veracruzano de los hombres ilustres, de nuestros héroes. Sí merecería reconocérsele como uno de los forjadores de la patria, entendido de que esa primera mitad fue muy convulsa y de que él vino  a ser un contrapeso para Santa Anna de una u otra forma”.

“Recuperar a un personaje mide el tamaño de una generación”, dice Mario Rincón González, al insistir en la importancia que tendría para Perote y para todo Veracruz rescatar su trayectoria y legado.

“Nuestra historia estaría trunca si no intentáramos ubicar a personajes como Manuel Rincón, aun con todas las carencias y dificultades que uno enfrenta al acometer su historia”, dice el historiador.

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