SENTIDO COMÚN

Gabriel García-Márquez

HABLAR CON LA VERDAD

A 6 años de la trágica desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en Guerrero, las autoridades no han dado con el paradero de los cuerpos ni con los verdaderos responsables del multihomicidio de estos jóvenes estudiantes.

Aun cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador desde su campaña y luego como presidente electo se comprometió a esclarecer la desaparición de los estudiantes integrando una Comisión de la Verdad.

La mal llamada verdad histórica inventada por Jesús Murillo Karam ha sido rebautizada por los padres de las víctimas como “mentira histórica”, porque no aceptan que el caso se cierre hasta no dar con el paradero de los normalistas.

Sin duda se ha trabajado en el caso, pero lo realizado no ha sido suficiente, toda vez que como afirman los padres agraviados “ha habido voluntad política, pero no capacidad técnica en la búsqueda”.

Los padres se quejan de que el gobierno de Enrique Peña Nieto les entregó puras mentiras, que hubo muchas fallas y no hay detenidos ni se ha dado con el paradero de los jóvenes.

Este hecho solamente es un ejemplo cruel de la violencia que prevaleció durante el gobierno anterior, sin embargo, el gobernador de Guerrero Ángel Aguirre Rivero, nunca fue responsabilizado de estos hechos, ni de su falta de criterio para emprender la búsqueda de los verdaderos culpables, toda la culpa se la echan al presidente Peña Nieto. Los únicos sacrificados fueron los Abarca (el exalcalde de Iguala José Luis Abarca y su esposa) de quienes poco se habla actualmente.

En recientes hallazgos se ha comprobado que hubo un autobús adicional aparte de los cinco mencionados en los reportes finales de la PGR y que los estudiantes no fueron incinerados en el basurero de Cocula a media noche, que se alteró la escena del crimen en el río donde dicen que desecharon sus cenizas. Con estos datos se desvirtúa la verdad histórica, por ser físicamente imposible.

A seis años de horrendo crimen lo único cierto es que los normalistas fueron secuestrados, asesinados e incinerados por el crimen organizado, sin que hasta la fecha se sepa quienes son los responsables y cuál es el verdadero móvil del multihomicidio.

Se sigue diciendo y especulando que los jóvenes fueron confundidos, que participó tanto la policía como el ejército y que finalmente fueron entregados el crimen organizado que se encargó de acabar con ellos y desaparecerlos.

Aún cuando se creó una Comisión de la Verdad dependiente de la Secretaría de Gobernación, no han hablado con la verdad que significa decirles con dolor a los padres de las víctimas que sus hijos fueron asesinados, que no encuentran los cuerpos y que no han podido dar con los responsables intelectuales y materiales de su desaparición.

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