Los Semáforos y la Carabina de Ambrosio

Agustín Basilio de la Vega

¿Qué porcentaje de la población entiende el significado de los semáforos de Gatell respecto de la pandemia? ¿Ayudarán en la práctica a comunicar las medidas sanitarias que se deben tomar? Este gobierno se ha distinguido por emitir mensajes contradictorios desde que inició el 28 de febrero la jornada de la sana distancia en México.

Sobra decir que hasta esta semana pasada, el subsecretario aceptó la conveniencia de usar el cubre bocas dentro del transporte público, una medida que los ciudadanos responsables vienen haciendo desde hace meses. El mismo presidente, quien anda en giras no esenciales, ha dicho que lo usará hasta que se acabe la corrupción.

En México el gobierno ha reportado más de 76 mil muertos y 726 mil casos confirmados por Covid-19 y  es el país que ha sufrido el mayor número de médicos fallecidos convirtiéndose en uno de los lugares más letales por millón de habitantes. La gestión de la pandemia hasta ahora ha sido mala: No se hacen pruebas masivas para detectar este virus, se desmanteló el seguro popular, disminuyó la inversión en medicamentos y los mensajes de crisis han sido erráticos.

El 31 de mayo, el presidente respaldó la decisión de la Secretaria de  Salud de dar por terminada  la jornada de Sana Distancia e  inició la “nueva normalidad” con el famoso “semáforo” que pocos entienden. Cada entidad cuenta con cuatro colores distintos: rojo, naranja, amarillo y verde pero no todos saben qué hacer además de que se duda de que sea confiable.

Cuando decretó el presidente López Obrador el fin de la jornada de la sana distancia habían muerto 3,227 pacientes de 84,627 casos confirmados; de ese momento a la fecha se ha incrementado el caso de muertos 23.6 veces (2362.6 %) y los casos confirmados 8.5 veces (858.4%). En resumen, los escasos tres meses que duró la sana distancia sin cubre bocas y con los mensajes de “no pasa nada” o “ya pasó lo peor” fueron nada en comparación con lo que ha ocurrido durante julio, agosto y septiembre.

El gobierno sabe que se le acaba el tiempo y el dinero y por ello quiere que los mexicanos, poniendo en riesgo su salud, se pongan  trabajar para detener el colapso de la economía que desde la cancelación del NAIM en Texcoco, el 3 de enero de 2019, no levanta y se hunde inexorablemente por la caída de la inversión fija bruta en México.

La política demagógica de dar migajas y circo a los pobres y de exigir obediencia ciega a los funcionarios de la 4T, en lugar de apoyar empresas y trabajadores, está conduciendo al país a un callejón sin salida con el agravante del mal manejo de la pandemia. La solución es poner un alto a las ocurrencias del gobierno con diputados electos el 2021 que frenen los despilfarros estatales y reorienten los recursos hacia la salud, seguridad y condiciones de inversión generadora de empleos.

Twitter @basiliodelavega

28 de septiembre de 2020

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