Señalan que en la estructura actual de la Sedena continúan militares ligados al General Cienfuegos

Este viernes, al referirse al caso del General Salvador Cienfuegos, secretario de la Defensa Nacional en la administración anterior del priista Enrique Peña Nieto, el cual fue detenido en Los Ángeles, California, bajo cargos criminales de narcotráfico, el presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó que quienes estén en el actual gobierno o en la Sedena y resulten involucrados en la investigación y proceso penal contra el exjefe militar, “van a ser suspendidos, retirados y, si es el caso, puestos a disposición de las autoridades competentes”.

Sin embargo, en su edición de este sábado, el diario REFORMA publicó que la mano de Cienfuegos sigue presente en la actual administración federal.

El diario capitalino detalla nombres y cargos de Generales de Brigada y Brigadieres que operaron con Cienfuegos –detenido el pasado jueves por agentes de la agencia antinarcóticos de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés)– y que desde diciembre de 2018 ocupan cuadros operativos en cargos claves de la seguridad nacional.

Por ejemplo, en la publicación se refiere que el actual titular de la Sedena, General Luis Crescencio Sandoval, fue primero subjefe operativo de la Secretaría y después fue transferido a la Cuarta Región Militar con sede en Nuevo León en la gestión de Cienfuegos, aunque se asegura que el actual titular de la Sedena no era del equipo cercano de su antecesor detenido en EU por lavado de dinero y tráfico de drogas.

En cambio, de los considerados allegados a Cienfuegos se menciona al General André Foullon, actual subsecretario de la Defensa Nacional, quien comandó la Tercera Región militar, con sede en Sinaloa, estratégica en las operaciones castrenses y sede del cártel del Pacífico, que encabezaba Joaquín “El Chapo” Guzmán, y que según las indagaciones de la DEA era protegido por Cienfuegos.

Homero Mendoza, actual Jefe del Estado Mayor de la Sedena, General ascendido a Divisionario, fue con Cienfuegos comandante de la Décima Zona Militar con sede en Durando, entidad que forma parte del llamado “Triángulo Dorado”,  con fuerte presencia del cártel de Sinaloa.

Gabriel García Rincón fue en el sexenio pasado comandante de la Segunda Región Militar en Baja California. Ahora es el Inspector y Contralor de la Sedena.

El actual Oficial Mayor de la Sedena –por quien pasan los gastos y decisiones administrativas centrales– es Agustín Radilla, a quien Cienfuegos nombró comandante de la Séptima Zona Militar en Nuevo León.

El General Alejandro Saavedra, que dirigía la 35 Zona Militar con sede en Chilpancingo, Guerrero, cuando desaparecieron los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa en septiembre de 2014, ahora es el encargado de los beneficios sociales de la tropa desde el ISSFAM.

El ex comandante de la 22 Zona Militar en el Estado de México, José Luis Sánchez León, ahora es Director de la Industria Militar, responsable de los insumos y pertrechos para la tropa que combate al crimen. Cuando las ejecuciones de 22 civiles en Tlatlaya, uno de los casos más graves de violación a derechos humanos en la gestión de Cienfuegos, Sánchez León era el responsable operativo en esa región mexiquense.

Otros Generales de Brigada y de Brigadieres que estuvieron a las órdenes de Cienfuegos fueron ascendidos y actualmente fungen como mandos en Regiones y Zonas Militares como el General pedro Felipe Gurrola Ramírez, quien pasó de ser Inspector y Contralor con Cienfuegos a comandante de la Quinta Región Militar en Jalisco en el actual gobierno.

David Córdova, quien actualmente es director técnico de Prestaciones en el ISSFAM, fue también comandante de esa Quinta Región Militar con Cienfuegos.

Las conexiones de Cienfuegos parecieran vigentes; al menos así lo consideró la misma Fiscalía Federal para el Este de Brooklyn, donde radica su caso, al considerar que tiene suficientes contactos como para escapar.

Al pedir su detención sin derecho a fianza, la Fiscalía estadounidense indica que de regresar a México, el ex secretario de la Defensa contaría con la colaboración de narcotraficantes o funcionarios corruptos para no ser arrestado.

“Como la conducta criminal del acusado evidencia, no tiene respeto por la autoridad o la ley, y previamente ha puesto en peligro la seguridad de agentes estadounidenses y sus testigos, al revelar el estatus de investigaciones contra el Cártel H-2 a sus dirigentes, por lo que no hay razón para creer que respetará las condiciones de libertad que le imponga la Corte”, afirmó el fiscal Seth DuCharme.

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