EU prolonga conteo para elegir Presidente; Trump se dice triunfador pero arguye fraude

La elección presidencial de Estados Unidos, considerada la más concurrida en un siglo, quedó indefinida al cerrarse más de lo esperado la competencia entre Donald Trump y Joe Biden –que hasta la madrugada de este miércoles, de los 270 votos que deben alcanzar en el colegio electoral, el demócrata sumaba 236 contra 213 del mandatario republicano–, por lo que el resultado final se determinaría nuevamente, como en la elección de 2016, en cuatro estados claves que aún siguen contando las boletas, por lo que el proceso podría alargarse unos días más.

Los estados del medio oeste que todavía no concluyen el recuento de votos populares enviados por correo, los cuales serían revisados entre este miércoles y el próximo viernes 6, son: Pennsylvania, que representa 20 votos en el colegio electoral; Georgia, con 16; Michigan, también 16, y Wisconsin, con 10.

Biden requeriría ganar dos de esos cuatro estados y Trump al menos tres para ser reelegido.

No obstante, el presidente Trump –quien pese a las encuestas adversas sorprendió al ganar, de los 12 estados clave, en Florida, Ohio, Iowa y Texas– declaró esta madrugada: “francamente, ganamos esta elección”, y acusó anticipadamente que hay un fraude y que acudirán a la Suprema Corte para frenar el conteo, lo que provocaría una crisis constitucional.

Biden triunfó en Minessota y Arizona, convirtiéndose en el primer candidato demócrata en ganar ese estado fronterizo que desde 1996 apoyaba mayoritariamente a los republicanos. También ganó California, el de mayor peso electoral, así como en Illinois y Nueva York.

Ambos candidatos ratificaron sus triunfos predecibles desde el inicio de la elección. Trump se quedó con Kansas y Dakota del Norte , mientras que Biden arrasó en Colorado y Virginia.

Anoche, la diferencia en el voto popular era muy cerrada: 49.8 por ciento para Biden y 48.7 para Trump.

La jornada electoral arrancó con más de 100 millones de votos emitidos anticipadamente o por correo. El porcentaje de participación fue inédito: 67 por ciento del padrón electoral, el más alto registrado en el país en más de un siglo.

FALLAN ENCUESTAS

Lo que empezó como una noche muy prometedora para los demócratas acabó pareciéndose a la elección de 2016, con el resultado dependiendo de relativamente muy pocos votos en unos cuantos estados. Florida sorprendió a los demócratas, al no comportarse como pronosticaban las encuestas.

Ahí el voto latino de los cubanoestadunidenses y venezolanos ayudó a dar el triunfo a Trump, cuyo mensaje antisocialista en contra de Biden fue más efectivo de lo que se pensaba.

Sin embargo, el voto latino en Arizona podría reparar el daño de Miami. Si esa tendencia persiste en ese estado del suroeste, todo dependerá de los tres estados del medio oeste. Sin embargo, la incertidumbre se prolongará, ya que las autoridades de esas entidades informaron que el conteo podría tardar varios días esta semana.

Ante esto, ambas campañas alentaron a sus bases a tener paciencia y festejaron sus posibilidades de triunfo, aunque quedó claro que los demócratas estaban algo desinflados por no haber sorprendido con triunfos en otros estados claves en el sur del país y hasta soñaban con voltear Texas, mientras el bando de Trump estaba aliviado por evitar la derrota en varios estados donde al inicio del día estaban amenazando, como Ohio y Carolina del Norte.

Georgia, donde continúa el conteo, aún podría sorprender a ambos bandos en una contienda muy cerrada.

Ante este panorama, el demócrata Joe Biden, quien seguía los resultados anoche desde su casa cerca de Wilmington, Delaware, a un par de horas de Washington, envió un mensaje a las 00:40 horas de este miércoles a sus seguidores: “Nos sentimos bien… en camino de ganar esta elección”, exhortándolos a esperar a que se cuenten todas las boletas. “Mantengan la fe, vamos a ganar”, los alentó.

En cambio Trump, poco después de las dos de la madrugada, apareció ante las cámaras en la Casa Blanca y proclamó, falsamente: “Ganamos esta elección”.

El mandatario denunció que estaban por contar los votos y que de pronto dejaron de hacerlo, acusando a los demócratas de estar realizando un gran fraude. Amagó: “Vamos a ir a la Suprema Corte para frenar el conteo de los votos”, cumpliendo así con su amenaza de poner en duda la legitimidad de la elección de manera peligrosa y sin evidencia, lo que desconcertó inclusive a sus simpatizantes que daban por seguro su triunfo.

Previamente ya había publicado un par de tuits, en los que sostuvo que estaba ganando en grande y advirtió: “Ellos están intentando robar la elección. Nunca les permitiremos hacerlo”.

Ya el presidente y sus aliados habían tratado de frenar conteos y descalificar votos, sobre todo los adelantados, si las tendencias eran negativas para ellos sembró más sospechas sobre el proceso.

En plena jornada electoral, un juez federal ordenó al Servicio Postal de Estados Unidos –el cual sufrió lo que en efecto fue un autosabotaje de sus operaciones por órdenes del propio presidente para obstaculizar el procesamiento del voto por correo (el cual no tuvo precedente)– buscar unas 300 mil boletas que aún no habían sido entregadas a las autoridades electorales para ser contadas.

Mientras, los republicanos indicaron que continuarán con sus esfuerzos para cuestionar ante tribunales el conteo de votos adelantados incluyendo los enviados por correo, entre otros.

LA DISPUTA POR EL SENADO

La otra gran competencia política es por el control del Senado, que actualmente dominan los republicanos. Los demócratas necesitan obtener un incremento neto de cuatro curules para retomar el poder en la cámara alta, lo que hasta anoche parecía complicado.

Ayer, ya muy tarde, se supo que los demócratas derrotaron a un republicano, pero a su vez perdieron un demócrata.

En cambio, en la Cámara de Representantes –donde se disputaban 435 curules– se pronosticaba que los demócratas ampliarán su mayoría.

Anoche, el popular comediante norteamericano Charlamagne Tha God resumió así el sorprendente resultado electoral: “Después de cuatro años que comprobaron que Trump era aún peor de lo que pensábamos, ¿cómo es posible que esta contienda esté tan cerrada? ¿Qué chingados está pasando con este país?”

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