SENTIDO COMÚN

Gabriel García-Márquez

EL DESFOGUE TARDÍO

La historia se repite una y otra vez, es un problema cíclico, cada vez que llegan las lluvias torrenciales los tabasqueños se ponen a temblar, sobre todo quienes viven en las zonas bajas o cerca de los ríos, especialmente del río Grijalva.

Quienes vivieron la inundación del 2007, una de las más catastróficas de la historia de Tabasco, recuerdan con dolor como lo perdieron todo, pero además de los apoyos recibidos de parte del gobierno, recibieron la promesa de un plan hídrico para que eventos de este tipo no se volvieran a repetir.

Sin embargo, el tiempo pasó y ahora de nueva cuenta se encuentran bajo el agua, con sus muebles inservibles y con el riesgo de perder la vida por culpa del desfogue de la presa de Peñitas a cargo de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

En aquél entonces el terrible temporal comenzó el 27 de octubre y concluyó el 15 de diciembre de 2007, cuando también tuvieron que drenar el agua de las calles y de las viviendas.

Hoy de nueva cuenta, los tabasqueños reciben la promesa del gobierno de que se va a realizar un plan hídrico para evitar otra catástrofe y también, como entonces, les vuelven a prometer que recibirán apoyos para reponer los bienes que han perdido.

ESTOY DONDE ME CORRESPONDE: AMLO

El Presidente de la República ha sido criticado por no entrarle al agua, como es costumbre de los políticos, con los pantalones remangados y los zapatos en las manos. “No puedo hacerlo, dijo el presidente, no me puedo mojar nada más para la foto porque me enfermo. Estoy haciendo lo que me corresponde. Tengo que cuidarme”. Y en eso tiene toda la razón el presidente y anuncia un plan de desarrollo urbano tras las inundaciones y que también emitirá un decreto para que las hidroeléctricas se mantengan vacías”.

En realidad, no se trata de que se mantengan vacías, porque entonces no servirían de nada, se trata de que mantengan un nivel bajo calculando las fechas en que llegará la temporada de lluvias, no esperar a que ya estén rebosando las presas para abrir las compuertas e inundar poblaciones que están en riesgo.

El personal de la CFE actuó demasiado tarde, cuando ya las presas estaban a punto de reventar y por supuesto quienes recibieron el fuerte caudal fueron los poblados más pobres, los que el Presidente López Obrador desea siempre proteger.

Hay funcionarios que critican a la gente que vive en zonas de riesgo, aduciendo que se asentaron en zonas bajas por corrupción, pero esto es incongruente, porque la gente vive ahí porque es donde pueden hacerse de un terreno a bajo costo, de otra manera no lo podrían pagar. Nadie corre el riesgo por gusto, es la necesidad la que los lleva a levantar una casita en estos terrenos bajos.

Ahora el presidente de la República ha prometido que va a atender el problema de fondo, porque hasta la fecha no ha habido un buen control de las presas, pero en adelante sí lo va a haber.

Mientras tanto, los damnificados esperan la ayuda y la población solidaria instala centros de acopio para llevarles agua, víveres y ropa a quienes lo perdieron todo.

Por un lado, fueron las lluvias torrenciales, pero lo más grave fue el desfogue tardío de las presas, aunque Manuel Bartlett se esté muriendo de la risa y las lluvias aún no terminan.

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