#ApuntesEconómicos ¿Cómo nos fue en el G20?

Por Edgar Sandoval Pérez

El G20 nació bajo la inercia de integrar a las diversas naciones con un potencial en el desarrollo económico, social y político, siendo escenario de grandes tratados, acuerdos y atracción de capitales.

Este 2020 tuvo la pandemia como característica de variabilidad en todos los sectores, por lo cual se dieron nuevas sinergias comerciales y cambiaron la tendencia económica, pasando de una globalización muy marcada, hacia una regionalización. Cada país lo vivió de formas diferentes. Por un lado tenemos a los Estados Unidos, quien se ha visto sobrepasado por China y Rusia, además del cada vez más sólido bloque europeo, y por otro lado vemos a las economías emergentes como México, donde la caída del PIB ha sido alarmante y se prevé un recuperamiento lento.

Los líderes de los países miembros iniciaron la cumbre anual de dos días este sábado y manejando hasta cierto punto una especie de continuación de la reunión extraordinaria en marzo, siendo los puntos objetivos de esta reunión:

  • La accesibilidad de la vacuna contra el COVID-19
  • El recuperamiento económico.

Por un lado, mediante la participación de todas las naciones pertenecientes al G20 se busca la capitalización para terminar los diversos desarrollos y la creación de infraestructura para hacer llegar las vacunas a todo el mundo, ya que si no se tiene una inmunidad generalizada, seguiremos en riesgo perpetuo.

En materia económica se expuso la continuación de la suspensión en la deuda a los países menos desarrollados acordada en marzo; actualmente alcanzó los 40.000 millones de dólares y ha beneficiado a 73 países.

En su participación, el Presidente Andrés Manuel López Obrador abordó dos ejes centrales: el primero, hacer real el compromiso de quitar montos de deuda y del pago de servicio de la deuda a naciones pobres del mundo. El segundo, garantizar que los países subdesarrollados tengan acceso a créditos con tasa de interés equivalentes a las que están vigentes en países desarrollados.

Sin embargo, dentro del país la política del presidente dista mucho de lo expuesto en el G20, ya que hasta el momento no hay un eje central o lineamientos sobre un proyecto de recuperación económica, dejando a los diversos sectores industriales parados y sin apoyo; no se aplicaron incentivos fiscales para las pequeñas y medianas empresas, estando enfocado sólo en las transferencias a programas sociales.

Con las medidas implementadas veremos un enorme déficit fiscal para el siguiente año, ya que debido a la contracción de la economía y la nula participación en la elaboración de políticas públicas de fortalecimiento laboral y económico, veremos una merma enorme en las arcas federales, donde será crucial el papel que juegue la incidencia fiscal, con la carga tributaria. Aunado a la baja proyección en los ingresos petroleros, la cual se estima abarque solo el 12% del monto total de los ingresos de la nación. De tomar el camino hacia el fortalecimiento de la petrolera mexicana, se convertirá en una maquinaria que excavará más en ya profundo hueco fiscal, esto sin contar el altísimo costo de oportunidad.

En este escenario no habrá diferencia entre contratar o no deuda, ya que, en términos reales, se pagará más por el costo financiero. Esto motivado por dos factores el primero son los factores exógenos que fortalecieron el dólar, con lo cual nuestra deuda en dólares aumento, y el segundo, que depende directamente del gobierno federal es el no atender políticas contra cíclicas que fortalezcan la industria y reactiven la economía. Con lo cual la deuda publica de México paso de 44.8% a 51.1% en proporción del Producto Interno Bruto.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.