De los animales a los humanos, cómo prevenir la próxima pandemia

Imagen tomada del documento de la Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
  • “Si seguimos explotando la vida silvestre y destruyendo nuestros ecosistemas, en los próximos años tendremos un flujo constante de enfermedades pasando de animales a humanos”, expresa Inger Andersen.
  • La ONU propone diez acciones en el informe “Prevenir la próxima pandemia: Zoonosis y cómo romper la cadena de transmisión”.

Miguel Valera

Con más de 85 millones de casos confirmados en el mundo y 1 millón 856 mil 520 fallecidos, la pandemia del COVID-19, provocada por la infección del virus SARS-CoV-2, sigue causando estragos y un nuevo rebrote está generando nuevas restricciones de movilidad. Gran Bretaña ya decretó un tercer confinamiento total; Francia un toque de queda para 6 millones de personas y en México el mapa epidemiológico está regresando al “rojo”, de máximo riesgo por contagios.

Como esto aún no termina, autoridades de todo el mundo ya se preparan para prevenir la próxima pandemia y así lo señalan en un estudio el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y el Instituto Internacional de Investigaciones Pecuarias, para indicar que las tendencias mundiales marcan una creciente aparición de zoonosis en todo el globo.

Según la Organización Panamericana de la Salud, “las zoonosis son enfermedades infecciosas transmisibles naturalmente desde animales vertebrados al ser humano. La estrecha interacción entre hombres y animales, así como el aumento de la actividad comercial y la movilización de personas, animales, sus productos y subproductos han propiciado una mayor diseminación de las zoonosis”.

“Además, la diseminación de estas enfermedades también pueden ser impulsados por la modernización de las prácticas agrícolas, particularmente en las regiones en desarrollo vulnerables a la destrucción del hábitat, la invasión humana y el cambio climático. El impacto de las zoonosis no solo radica en el daño a la salud pública, sino que ocasiona severas pérdidas económicas en la región”.

En el informe “Prevenir la próxima pandemia: Zoonosis y cómo romper la cadena de transmisión”, la ONU detecta siete tendencias que están haciendo crecer este tipo de enfermedades: 1) el incremento de la demanda de proteínas animales; 2) la intensificación insostenible de la agricultura; 3) el aumento del uso y la explotación de las especies silvestres; 4) la utilización insostenible de los recursos naturales, acelerada por la urbanización, el cambio del uso del suelo y la industria extractiva; 5) el aumento de los desplazamientos y el transporte; 6) alteraciones en el suministro de alimentos, y 7) el cambio climático.

Cada año, alrededor de dos millones de personas mueren por enfermedades zoonóticas desatendidas, principalmente en países de bajos y medianos ingresos, indica el estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. La solución compromete acciones de todos los países para detener la sobreexplotación de los recursos naturales.

Citando a Thomas Robert Malthus, clérigo anglicano, erudito británico, autor del Ensayo sobre el principio de la población, quien es considerado uno de los primeros demógrafos, el doctor José Sarukhán Kermez ha dicho que el crecimiento exponencial de la humanidad —una realidad biológica— está ligado al cambio climático, porque el ser humano siempre ha requerido recursos y energía para crecer “y el crecimiento poblacional y el económico demanda de la extracción de esos recursos: por un lado alimentos y otro tipo de recursos materiales, minerales, etcétera y energía. Esas dos cosas tienen que salir del planeta de alguna manera”.

“Y esas dos demandas, de energía y recursos, generan los dos elementos centrales del cambio ambiental global, pues son por un lado el cambio climático, la demanda de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero y por otro lado la pérdida de ecosistemas y biodiversidad por una demanda de recursos que no está racionalmente provista”.

Esta demanda, insiste, no ha sido llevada cuidadosamente, “se podría haber llevado así, sin duda alguna, pero los intereses inmediatistas de los grandes capitales, de una serie de industrias, la agroindustria alimentaria, el petróleo, etcétera, simplemente no permitieron que ese aporte de recursos, particularmente de alimentos pudiera haberse llevado de una manera mucho más natural, mucho más racional, sin el costo del daño a los ecosistemas”, aseveró.

Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), ha señalado, durante la presentación del documento “Prevenir la próxima pandemia: Zoonosis y cómo romper la cadena de transmisión”, que “la ciencia ha dejado claro que, si seguimos explotando la vida silvestre y destruyendo nuestros ecosistemas, en los próximos años tendremos un flujo constante de enfermedades pasando de animales a humanos”.

“Las pandemias son devastadoras para nuestras vidas y nuestras economías, y como hemos visto en los últimos meses, quienes más sufren son los más pobres y vulnerables. Para evitar futuros brotes, debemos proteger el medio ambiente de forma más decidida”, asentó.

LAS DIEZ RECOMENDACIONES PARA PREVENIR LA PRÓXIMA PANDEMIA

Para evitar nuevas pandemias, los gobiernos del mundo deben tomar acciones claras y decisivas para prevenirlas. Estas son las diez recomendaciones de la ONU al mundo.

  1. REDUCIR EL RIESGO EN LOS SISTEMAS ALIMENTARIOS

Muchos de los nuevos informes sobre políticas con base científica siguen centrándose en la emergencia mundial de salud pública causada por la pandemia de COVID-19, tras la rápida propagación del virus infeccioso SARS-CoV-2 de origen zoonótico. Se necesitan más evaluaciones científicas con base empírica como ésta que estudien el contexto ambiental y zoonótico de la actual pandemia, así como el riesgo de futuros brotes de zoonosis.

  1. URGENCIA

Cada vez surgen más enfermedades de origen animal. Es preciso actuar con rapidez para abordar el déficit de información científica y acelerar el desarrollo de conocimientos y herramientas que ayuden a los gobiernos nacionales, las empresas, el sector sanitario, las comunidades locales y otras partes interesadas – especialmente aquellas con recursos limitados – a reducir el riesgo de futuras pandemias.

  1. DESTINATARIOS DEL INFORME

Con vistas a satisfacer este déficit de conocimiento, se ha llevado a cabo una evaluación científica para estudiar el papel que desempeñan los animales silvestres y domésticos en la aparición de zoonosis infecciosas. Esta evaluación rápida está concebida para su uso por parte de responsables de la toma de decisiones en gobiernos, empresas y entidades de la sociedad civil a todos los niveles y en todas las regiones.

  1. ALCANCE DEL PROBLEMA

Se estima que alrededor de 60% de las infecciones humanas tienen un origen animal. Alrededor de 75% de todas las enfermedades infecciosas humanas nuevas y emergentes se transmiten entre especies de animales y alcanzan a las personas. La mayoría de las zoonosis descritas se producen de forma indirecta, por ejemplo, a través del sistema alimentario.

  1. FRECUENCIA Y PREDICTIBILIDAD DE LOS BROTES

La frecuencia con la que los microorganismos patógenos saltan de otras especies animales a las personas está aumentando debido a la insostenibilidad de determinadas actividades humanas. Pandemias como la ocasionada por el brote de la COVID-19 son un resultado previsible y pronosticado de la forma en que el ser humano obtiene y cultiva alimentos, comercia y consume animales, y altera el medio ambiente

  1. CONECTIVIDAD Y COMPLEJIDAD

Los vínculos entre el medio ambiente en general, la biodiversidad y las enfermedades infecciosas emergentes son complejos. Si bien las especies silvestres son la causa más común de las enfermedades emergentes en humanos, los animales domésticos también pueden ser origen, vía de transmisión o amplificadores de zoonosis. Dichos vínculos, así como la interrelación con cuestiones relativas a la calidad del aire y el agua, la seguridad alimentaria y la nutrición y la salud física y mental, deben fundamentar las políticas dirigidas a abordar los desafíos planteados por las enfermedades infecciosas emergentes actuales y futuras, incluidas las zoonosis.

  1. IMPULSORES DE LAS ENFERMEDADES

Es muy probable que los siete siguientes factores de intervención humana estén fomentando la aparición de zoonosis: 1) el incremento de la demanda de proteínas animales; 2) la intensificación insostenible de la agricultura; 3) el aumento del uso y la explotación de las especies silvestres; 4) la utilización insostenible de los recursos naturales, acelerada por la urbanización, el cambio del uso del suelo y la industria extractiva; 5) el aumento de los desplazamientos y el transporte; 6) alteraciones en el suministro de alimentos, y 7) el cambio climático.

  1. IMPACTO Y COSTO

Las enfermedades zoonóticas emergentes suponen una amenaza para la salud humana y animal, el desarrollo económico y el medio ambiente. La mayor carga de estas enfermedades recae en la población pobre, aunque las enfermedades infecciosas emergentes afectan a todos y las pérdidas monetarias son mucho mayores en los países de ingresos altos. Dado que un único brote de zoonosis puede representar un costo mundial de varios billones de dólares de los Estados Unidos, la prevención es una opción mucho más rentable que la acción.

  1. OPCIONES NORMATIVAS

La presente evaluación recomienda diez posibles respuestas políticas para reducir el riesgo de pandemias zoonóticas en el futuro y “reconstruir mejor”: i) sensibilizar sobre los riesgos sanitarios y ambientales, y la prevención; ii) mejorar la gobernanza en materia de salud, incluido el fomento de la participación de las partes interesadas en cuestiones ambientales; iii) ampliar la investigación científica de los aspectos ambientales de las zoonosis; iv) garantizar el cálculo de los costos financieros totales vinculados con las consecuencias sociales de las enfermedades; v) mejorar el seguimiento y la regulación de los sistemas alimentarios mediante enfoques basados en el riesgo; vi) eliminar gradualmente las prácticas agrícolas insostenibles; vii) desarrollar e implementar medidas de bioseguridad más estrictas; viii) mejorar la salud animal (incluyendo servicios sanitarios para las especies silvestres); ix) fortalecer las capacidades de los actores del sector sanitario para integrar la dimensión ambiental de la salud, e x) incorporar e implementar planteamientos basados en el concepto “Una sola salud”. Estas opciones normativas se examinan en detalle en la Sección 5 del presente informe.

  1. UNA SOLA SALUD

El presente informe confirma y se basa en las conclusiones de la Alianza Tripartita FAO-OIE-OMS y de muchos otros grupos de expertos según las cuales el enfoque “Una sola salud” es el método óptimo para prevenir los brotes y pandemias de zoonosis, así como para darles respuesta. Adoptar este enfoque, que reúne conocimientos especializados médicos, veterinarios y ambientales, ayudará a los gobiernos, las empresas y la sociedad civil a lograr una salud perdurable para las personas, los animales y el medio ambiente por igual, concluye el informe elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y el Instituto Internacional de Investigaciones Pecuarias.

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