Comisión Estatal de Derechos Humanos, ¿para qué sirve?

Por Juan Manuel Herrera Sosa*

La Comisión Nacional de Derechos Humanos tiene su antecedente más remoto en las procuradurías de los pueblos de Suecia que se crearon hace siglos, y para México, todo el sistema nacional (que comprende las comisiones estatales) se institucionalizó en los 90´s, como un compromiso adquirido con la Organización de las Naciones Unidas y como respuesta a la convulsión social derivada de las aún cuestionadas elecciones del 88 (y otras atrocidades), su misión: proteger y defender los derechos humanos.

En Veracruz, sin contar a la Universidad Veracruzana o las instituciones relacionadas a la actividad electoral (OPLE y Tribunal Electoral), la Comisión Estatal de Derechos Humanos, es el organismo autónomo que más recursos recibe al año (casi 70 millones de pesos), ¿qué hace y para qué ha servido? Veamos…

Su función sustantiva, como ya se apuntó, es proteger y defender los derechos humanos; sin embargo, su diseño institucional poco o nada ayuda para que esto se cumpla, ya en la academia se ha escrito bastante y es constante la crítica sobre la obsolescencia de sus atribuciones, y es que, si nos vamos a la ley, las recomendaciones que emite no son vinculatorias, para Veracruz, así lo dice la ley expresamente 2 veces.

Entonces uno se pregunta, si la autoridad viola mis derechos, ¿para qué sirve que un organismo le haga una amable sugerencia? Si ésta puede o no repararme el daño (si es que sigo vivo); es decir, la autoridad está en completa discrecionalidad LEGAL de tomar en cuenta esta “opinión” o de plano ignorarlo -como generalmente sucede-, sin que la institución tenga o pueda hacer algo, no por cuestión de voluntad de sus integrantes, sino porque su diseño institucional no lo permite.

Esto es así porque la ley que la rige, en el artículo 4, señala que tendrá las atribuciones de formular recomendaciones, observaciones o sugerencias a las autoridades para mejorar su actuación y su marco normativo; es decir, su función hasta ahora, es hacer del conocimiento de las autoridades las investigaciones que realiza y/o sus determinaciones, y esto no va más allá de una nota periodística, es decir, no existe consecuencia alguna si se demuestra la violación de derechos por parte de la autoridad; lo que es más, lo deja a su discrecionalidad, así lo dice su ley: “dar publicidad a las recomendaciones emitidas, cuando así lo juzgue pertinente”, además cuando lo crea políticamente correcto, no hay que ser muy brillante para entender que esto genera injusticia, se demuestra una violación de derechos que quedará, otra vez, en impunidad… Entonces ¿para qué diablos existe?

Y es que, por ejemplo, para recomendaciones, las pueden hacer ONG´s o la academia (con recursos propios); o para conciliar, está el Centro Estatal de Justicia Alternativa que bien se puede fortalecer con ese presupuesto.

Esto y muchas cosas más,  hacen visible la ya necesaria reinvención de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, en ideas de la profesora Magaloni, es hora de pasar de la arena política a la jurídica, pasar de un quemón a la autoridad a una consecuencia jurídica si se violan los derechos humanos y una investigación así lo determina; como bien apunta, se puede seguir teniendo un elefante blanco costoso o reforzar y convertir a la institución en una auténtica defensoría del pueblo, también acá, muchos de los abogados que la conforman son de prestigio y nivel, ¿por qué seguir desaprovechándolos?

Hay que recordar que el verdadero acceso a la justicia comprende tres cosas: 1) acceder a un juicio con las garantías de la ley, 2) que se obtenga una sentencia y 3) que esa sentencia se cumpla; garantizar el acceso real y efectivo a los tribunales y obtener una sentencia, a quienes hasta ahora no han tenido posibilidades económicas de hacerlo, para defenderse de abusos de autoridades, es un acto de justicia al pueblo y por qué no decirlo, un acto bastante atractivo para los futuros votantes de junio de este año; el Gobernador y la Legislatura bien se pueden anotar un puntito en reformar la ley con el objeto de cerrar la brecha en acceso a la justicia, que nunca ningún gobierno se ha atrevido a realizar.

Sería bueno que la legislatura pensara en darle vinculación a sus determinaciones, la posibilidad de darle herramientas como las que tienen los juzgadores federales en amparo, que pueden llegar a destituir y consignar a una autoridad que actúa ilegalmente mediante el juicio de amparo, con la gran diferencia de la democratización de su acceso (justicia pareja), sin necesidad de tener abogados altamente especializados y por ende costosos, para poder reclamar derechos que en la teoría tenemos todos, pero que no todos pueden o tienen la posibilidad de defender.

Ante la inminente selección de su nuevo Presidente o Presidenta, reconocer el gran trabajo de la que actualmente dirige la institución es un acto de justicia, ha dedicado su vida a la defensa y promoción de los derechos humanos (desde que éramos estudiantes); veo mal que algunos políticos de antes (de los que ya nadie quiere) se anden enlistando ¿no entienden que ya no?; ojalá la legislatura ratificara o seleccionara a alguien que en su trayectoria, la promoción y defensa de los derechos humanos haya sido y sea su constante, ni mas ni menos como la ley lo señala.

Vienen a mi mente las palabras del activista sudafricano Desmond Tutu que pronunciara en uno de sus discursos insignia sobre la defensa de derechos humanos en aquella tierra de Nelson Mandela, en donde por cierto la institución se ha transformado de ser un alcahuete gubernamental, a ser una verdadera defensoría del pueblo: “…para las personas oprimidas es importantísimo saber que no están solas. Nunca dejen que nadie les diga que lo que ustedes hacen es insignificante”, para acompañarlas, bien puede estar la Comisión.

 

*Profesor de derecho en la Universidad Anáhuac de Xalapa y el Colegio de Veracruz, ex asesor jurídico en la Suprema Corte de Justicia.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.