Por pandemia tenemos niños que no están durmiendo, que no se sienten seguros, que vuelven a mojar la cama, que viven estresados: Antonio Rizzoli

  • Es importante que padres, escuelas y el sector salud estén vinculados, aseguró.
  • Se deben aprovechar las nuevas tecnologías para que los niños socialicen.

Miguel Valera

El Jefe del Servicio de Pediatría Del Desarrollo y la Conducta en Hospital Infantil de México Federico Gómez, Antonio Rizzoli Córdoba, señaló que, a pesar de que durante esta pandemia se impusieron periodos de aislamiento para evitar contagios es muy importante que se siga fomentando el desarrollo infantil en todos sus ámbitos, porque de no hacerlo más adelante les va a costar más trabajo realizar ciertas actividades.

En su videoconferencia Retos para el desarrollo infantil en tiempos de COVID-19, explicó que para que los niños se desarrollen de forma integral se requiere de la interacción de múltiples ámbitos: la familia en los niveles socio-demográfico, económico y cultural; la salud individual y familiar y el acceso y calidad de los servicios; el ambiente físico y social, y la educación, en la cual también debe tomarse en cuenta el acceso y la calidad de los servicios. “Es importante que padres, escuelas y el sector salud estén vinculados para promover el desarrollo infantil”.

Recordó que en los tres primeros años de vida es cuando le damos a los niños las herramientas que utilizarán en el futuro, porque es en esta época cuando se construyen los circuitos cerebrales. “El reto es aprovechar los periodos críticos para alcanzar el máximo potencial de desarrollo. Cada función cerebral tiene un periodo crítico en función de la edad y el nivel de desarrollo depende de las experiencias tempranas”.

Hoy estamos viviendo situaciones particulares en las que hay niños que no están durmiendo, que no se sienten seguros, que vuelven a mojar la cama, que viven estresados, y es muy importante controlar esta situación, comentó.

Refirió que ante procesos de regresión, como los que sufren los niños que ya dormían solos o no mojaban la cama y que ahora vuelven a hacerlo, es importante ver qué está pasando: se está sintiendo estresado, tiene miedo, se siente sólo, tiene ansiedad, se rompieron sus hábitos, qué es lo que está comiendo…

“Debemos tener en cuenta que el sistema de exploración, que es el que permite aprender del entorno y expresar la conducta real, aparece cuando el niño se encuentra seguro, mientras que el sistema del apego aparece con el estrés y hace que no se pueda aprender, porque el principal objetivo es disminuir la ansiedad. Un sistema no puede funcionar si el otro está encendido, por lo que para un correcto desarrollo el niño tiene que estar tranquilo y sentirse seguro”.

El Jefe fundador de la Unidad de Investigación en Neurodesarrollo del Hospital Infantil de México Federico Gómez consideró que es importante dejar de ver el desarrollo como una serie de hitos (a qué edad se sentó, cuándo caminó, etc.),  y pasara comprenderlo como un proceso de cambio en el que los niños y las niñas van adquiriendo niveles cada vez más complejos de sentimientos, pensamientos, movimientos y relaciones con los demás.

“Hay que entender que el mundo en el que vivimos no es similar al mundo en el que crecimos, porque antes todo duraba, los juguetes se volvían un tesoro, las relaciones duraban mucho tiempo, los amigos de la infancia eran los de la edad adulta; mientras que actualmente todo cambia (los celulares, la electrónica), lo que tienes hoy mañana no funciona y se tira”.

Antes, puntualizó, a través de actividades tan simples como poner música, ya fuera un disco, un casete, un CD, o ver un programa de televisión, desarrollabas habilidades motoras, tolerancia a la frustración, aritmética y memoria, hoy hay que fomentarlas a través de otros medios.

Recordó que con esta pandemia la casa se ha convertido en el centro de diversiones, una escuela de múltiples niveles y el lugar de trabajo, mientras que se suspendieron ciertas reuniones como la comida familiar de los domingos, por lo que cómo pueden aprender a socializar los niños si no están en contacto con otros niños que están socializando.

“A través de la tecnología y con las videollamadas podemos estar en contacto con nuestras familias y las personas a las que amamos; podemos estar cerca mentalmente, aunque físicamente estemos lejos”.

El neuropediatra comentó que antes de la pandemia se recomendaba que los niños mayores de dos años no estuvieran más de 30 minutos frente a las pantallas, pero con esta contingencia debemos de considerar cuál es el fin con el que están expuestos a los dispositivos electrónicos, ya que no es lo mismo que estén viendo videoconferencias, actividades o clases, a que sólo sea algo para entretenerse.

La tecnología llegó y es un excelente medio de comunicación y puede ser una forma de que los niños compartan sus sentimientos, la clave es que hay que tener un objetivo principal al dejarles usar los dispositivos móviles, reflexionó. Si es para que estén entretenidos, callados o quietos, no lo deberían de estar ante una pantalla, pero pueden hacerlo para interactuar o socializar con otras personas.

“Además, los dispositivos electrónicos deben colocarse siempre a más de 30 centímetros de distancia, porque de lo contrario puede generarse un sobrecrecimiento del globo ocular y además la luz que irradian las pantallas puede estar afectando a los infantes”.

Explicó que, en el caso de los padres que tienen que tienen que pasar más tiempo alejados de sus hijos por la pandemia, hay ciertos trucos para estar presentes cuando todavía son pequeños. Por ejemplo, se puede aplicar a un peluche el perfume habitual del padre, mientras se habla con esa persona por teléfono o a través de videollamada, así como al poner la grabación de un cuento leído esa persona, de esa manera siguen en contacto a pesar de la distancia.

El profesor del curso de alta especialidad de Pediatría del Desarrollo en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) aseveró que otro de los problemas que ha traído la pandemia es que se están perdiendo horarios y rutinas, porque cada persona come cuando lo considera, y eso es algo que deberíamos recuperar. Además, por el uso de los dispositivos móviles y la televisión se ha ido perdiendo la interacción a la hora de las comidas; esta situación trae otro problema, porque si estamos distraídos cuando comemos, no medimos las cantidades que ingerimos.

Por otra parte, recomendó que cuando los niños hacen sus trabajos escolares, si tienen una hora para realizarlos y se apuran para terminarlos antes y los hacen bien, no debemos ponerlos a hacer más tareas u otras cosas que no les interesan, es mejor plantearles que realicen un dibujo en ese tiempo libre.

“Se debe favorecer en los niños que tengan un control interno para que sepan porqué es importante hacer las cosas y que si acaban antes y las hacen bien, ellos deciden qué pueden hacer con es tiempo libre que se generó, para que aprendan a hacer más eficientes sus procesos. La alternativa es que piensen que no deben esforzarse, porque cuando terminan sólo tienen más actividades”.

Antonio Rizzoli indicó que el proceso de crear atención en los niños comienza cuando están recién nacidos, porque desde ese momento se enfrentan a un gran reto: Cómo ser más eficientes para atender a estímulos significativos, relevantes, coherentes e ignorar el resto.

En ese sentido, refirió, hay dos tipos de estímulos, los estímulos unimodales, que tienden a convertirse ruido fondo, y los multisensoriales, que implican varios sentidos. Por eso, cuando yo quiero que un niño me haga caso y le pido algo cuando está haciendo otro tipo de actividades como ver un video en una tablet, debo de tener en cuenta que mi voz sólo le llega a través de un sentido, el oído, mientras que él está viendo y escuchando el video, por lo que es muy probable que me ignore.

Si yo quiero que mi hijo me hago caso, el secreto está en realizar una redundancia sensorial. Si ellos te ven, te escuchan y te sienten cuando les hablas, captas su atención. Además, es importante usar instrucciones claras: En lugar de decir ya está la comida, debemos decir por favor ven a comer.

Para obtener una respuesta, lo primero que tengo que hacer es que el niño entienda la tarea que va a realizar y hay que explicárselo de la manera más estructurada posible, porque a partir de ahí va a buscar esa respuesta y llevar a cabo la tarea. El problema con las clases a través de las videoconferencias es que está más limitada la interacción, con lo cual es más difícil que mantengan la atención, puntualizó.

“Los maestros tienen que dar clases activas y con interacción a los chicos, pero yo también como padre tengo que ver qué es lo que estoy haciendo para respaldar esto, porque incluso cuando está dormido el niño está consolidando el aprendizaje, por lo que con una rutina de sueño estructurada estoy favoreciendo el desarrollo”, dijo.

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