FCQ rindió homenaje póstumo al maestro José Hernández y Ortega

La ceremonia póstuma se efectuó el 28 de enero.

UV

  • Fue un grande que no le temió a nada, siempre estuvo al pie del cañón hasta el momento de su partida, a favor de la enseñanza.
  • Estudiantes lo recordaron durante la ceremonia realizada en su honor, el pasado jueves 28 de enero.
  • Autoridades y comunidad universitaria develaron una placa luctuosa en el Edificio B de la Unidad de Ingeniería.

Claudia Peralta Vázquez 

La comunidad de la Facultad de Ciencias Químicas (FCQ) de la Universidad Veracruzana (UV) rindió un homenaje póstumo al maestro José Hernández y Ortega, fallecido a principios de noviembre del año pasado, a quien recordaron por su profesionalismo, entrega y vocación hacia la docencia.

En una ceremonia realizada el jueves 28 de enero y transmitida por Facebook, estudiantes, catedráticos, autoridades y familiares se reunieron en el Edificio B de la Unidad de Ingeniería, donde también develaron una placa luctuosa en su honor.

“Gracias por ser un apasionado de las matemáticas y mentor de tantas generaciones; enseñando siempre con amor y sembrando en los corazones el impulso al conocimiento de los futuros ingenieros”, se lee al centro de la insignia.

Liliana Domínguez Cañedo, directora de la FCQ resaltó el amor y aptitudes por la cátedra mostradas por Hernández y Ortega a lo largo de casi 50 años, siempre al servicio de la educación y de la formación de decenas de egresados y futuros ingenieros.

El maestro José Hernández fue recordado por colegas, discípulos, autoridades y familiares.

“Lamentablemente, este gran personaje de nuestra comunidad académica se nos adelantó en el camino el pasado 1 de noviembre de 2020, pero dejó una huella imborrable en todos aquellos que tuvimos el honor de ser sus alumnos.”

Arturo Vallejo Solá, académico de esta institución, recordó la alegría que siempre lo caracterizó, así como su empatía al brindar consuelo y aliento al que lo necesitara.

Destacó su compromiso con la institución, tanto con los estudiantes como con sus pares, pues siempre veló sin reserva por los intereses de los académicos con una auténtica vocación de servicio.

“Qué mejor lugar que homenajearlo que su querida escuela en la que tantos años trabajó con dedicación, compromiso, respeto, cariño e incansable voluntad férrea”, expresó.

En representación de los estudiantes, Jareny Flores Zamudio, alumna del programa educativo (PE) de Ingeniaría en Alimentos, compartió con los asistentes la dedicación con la que impartía sus clases y la manera en que innovó durante la contingencia sanitaria.

En el Edificio B de la Unidad de Ingeniería develaron una placa en su memoria.

Al respecto, dijo que no se dio por vencido y asumió el reto de aprender a manipular las nuevas tecnologías en favor de la educación a nivel universitario, como ejemplo a las nuevas generaciones de jóvenes profesores.

“El maestro Hernández y Ortega fue un grande que no le temió a nada, siempre estuvo al pie del cañón hasta el momento de su partida; la pandemia no fue impedimento para el cumplimiento de la enseñanza y formación de estudiantes.”

También en su memoria, Jesús Iván Antonio Ordiozola, exconsejero alumno de la FCQ y actualmente estudiante de la Maestría en Ingeniería de la Calidad, habló de la labor del maestro Pepe, como cariñosamente era conocido por toda la comunidad universitaria.

“Muchos de nosotros lo recordaremos recorriendo los pasillos de la Facultad con su taza de café, siempre dispuesto a dar su clase con una sonrisa en el rostro.”

Manifestó que fue la persona que desde el primero y hasta el último día de formación en la UV siempre los llamó “ingenieros”, además de inculcarles el amor por las matemáticas.

Jesús Iván Antonio Ordiozola, exconsejero alumno de la FCQ, destacó las virtudes de Hernández y Ortega.

Recalcó los esfuerzos, paciencia y compromiso demostrados hacia sus alumnos, y lo catalogó como base fundamental del desarrollo de los profesionales de esa Facultad.

“No nos queda más que agradecerle todos los conocimientos que nos brindó, esperamos que desde donde se encuentre se sienta orgulloso de todos los ‘inges’ que ahora están desarrollándose profesionalmente y devolviendo a la sociedad un granito de arena de todas las enseñanzas que nos brindó. Sepa que siempre lo recordaremos con una sonrisa y con gran admiración”.

A este acto asistió la señora Bertha Ávila, esposa del maestro fallecido, así como su hija, Karen Hernández y Ortega Ávila.

Asimismo, Betzabé Mora Murrieta, secretaria de las facultades de Ciencias Químicas y Química Farmacéutica Biológica, y María del Rosario Cabera Lara, administradora de la Unidad de Ingeniería y Ciencias Químicas.

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