No robó: gastó en 2013 dinero del 2012, explica Nemi sobre su juicio

Tomado de Sociedad 3.0 / La Conjura

Juan Antonio Nemi Dib niega haber malversado, desviado o robado recursos públicos de la Secretaría de Salud cuando ocupó el puesto de secretario en esa dependencia, y aclara que la conducta que le señalan sus acusadores fue haber dispuesto, en el año 2013, de casi un millón 900 mil pesos correspondientes al ejercicio 2012, dinero que ocupó para enfrentar la epidemia del dengue que causaba estragos en la Entidad.

En su habitual participación dentro del programa La Conjura de Sociedad 3.0 Multimedios, el político cordobés explica que se vio precisado a emplear ese dinero debido a que la Secretaría de Finanzas le quitó a la Secretaría de Salud 5 mil 500 millones de pesos, por lo que la dejó en un grave problema de operación.

El conductor Carlos Luna le inquiere sobre el tema y Nemi le explica a él y a los foristas, Alfredo Bielma Villanueva y Jorge Flores, así como a la audiencia, cuál es la realidad de este tema.

Carlos Luna.- Durante la semana pasada algunos portales señalaron que un tribunal administrativo, Toño, te había ya sentenciado de manera definitiva en una devolución de recursos públicos cuando fuiste secretario de Salud del Estado de Veracruz, como si esto hubiera sido producto de la corrupción. ¿Cuál es tu versión sobre este hecho, porque es importante que nuestro auditorio conozca de primera mano esta versión y por supuesto que tú señales lo que consideres?

Antonio Nemi.- Te lo agradezco, por la audiencia. Este programa es el más crítico y el más objetivo para analizar la realidad política del Estado de Veracruz y del país.  Me parece que sería un acto de desvergüenza, que alguien que no puede dar la cara, que ha sido responsable de delitos, venga a juzgar a los demás, si no tiene las manos limpias, si tiene la cola embarrada, como dicen en mi rancho. Por eso te agradezco la oportunidad.

Mira, el asunto es muy simple: yo tomó posesión como secretario de Salud en 2013.  Don Alfredo Bielma Villanueva, le agradezco fraternalmente su gesto generoso, me hizo el favor de explicarles esto a sus muchos lectores, y lo dejó bastante claro, pero de cualquier manera, ahora me toca a mí hacerlo de frente a la audiencia del programa.

En 2013, marzo, yo tomo posesión como secretario de Salud y en ese momento la Secretaría de Finanzas, la Sefiplan ya había desviado, ya había secuestrado 5 mil 500 millones de pesos de dinero federal destinado a la salud. Eso está documentado, lo denuncié, lo avisé a la Federación, lo denuncié al órgano interno de control, a la contraloría general, a la junta de gobierno, de manera que no me pudieron acusar de omisión, dije: aquí faltan 5 mil 500 millones de pesos y lo probé. Justo en ese momento, cuando estábamos con la crisis del dengue y cuando teníamos un problema grave de operación, la Secretaría de Finanzas nos manda una pizcachita de dinero, una cantidad ridícula, 1 millón 900 mil pesos de un fondo para la salud.

De acuerdo con la norma, con mano con la ley, yo no tenía derecho a gastarme porque era dinero del ejercicio 2012 y ahí uno tiene que valorar lo que jurídicamente, pero también éticamente como se llama “el bien mayor”. Si yo devuelvo ese dinero, un millón 800 y pico mil pesos, hubiera dejado de comprar medicamentos, hubiera dejado de atender pacientes.  Y lo que hice fue gastarlo.

Por supuesto que lo gasté adecuadamente, conforme a la norma, con licitación, con contratos, con transparencia, en lo que se tenía que gastar. Entonces llega uno de esos auditores que tienen que justificar su trabajo -los auditores son una mafia que cobran millones de pesos y no pueden ir a decir que no encontraron irregularidades y cuando no las encuentran las inventan-, y dicen este señor: se gastó en 2013 dinero de 2012.

Ese es el fondo del asunto. Pero lo curioso es que no me están acusando de ningún delito, no me están acusando ni de habérmelo robado ni de haber cometido peculado, ni de haber hecho mala compra. Simplemente están diciendo: tenías que haberlo devuelto.  Y entonces ¿cuál es mi argumento?

Mi argumento es, primero, quien tendría que haberlo devuelto era la Secretaría de Finanzas; segundo, quien secuestró el dinero por un año era la Secretaría de Finanzas; tercero, mi obligación está en la Constitución, artículo quinto, es el bien mayor y es defender la salud de los veracruzanos; y cuarto, yo denuncié desvíos por más de 3 mil 600 millones de pesos de mis antecesores, denunciados, documentados, 300 y pico de denuncias penales federales y locales. Entonces viene esta resolución de carácter administrativo, que es absurda, porque en lugar de multar, en lugar de aplicar un castigo cualquiera, dice hay que resarcir.

Entonces el argumento es ¿cómo voy a resarcir lo que no está perdido? O sea, yo cómo voy a reponer mis lentes si los tengo puestos y aquí están. El dinero no se robó,  el dinero se gastó adecuadamente. La única discusión con la Federación es que ellos querían que se devolviera el dinero, en lugar de gastarlo en medicamento. No hay ninguna acusación penal, no hay ninguna inhabilitación, no hay ninguna acusación respecto de mi desempeño como servidor público. Pero tienen estas formas de actuar y la multa que imponen, la multa que imponen por haberlo gastado es el mismo monto del gasto. Entonces se supone que yo tenga que devolver un millón 800 y pico mil de pesos.

Por supuesto que la anota a la que te refieres, querido Carlos, está escrita con mucha, mucha mala fe, con mucho dolo, con el fin de lastimar, porque dice que yo desvié dinero, porque dice que ya no tengo instancia para defenderme, y porque me trata como a un vulgar delincuente. Bueno, pues yo informo: hay litigio, o como dijeran en mi rancho, hay tiro, porque seguimos mostrando que hicimos lo correcto, que defendimos el bien mayor. Por supuesto que esto no está resuelto y va a los tribunales, y en segundo lugar, no hubo ningún desvío.

Y ya dejo a la conciencia de cada quien valorar si ante una circunstancia en la que te quitan de tu presupuesto de egresos 5 mil 500 millones de pesos, tú vas a devolver un millón 800 mil para que un auditor quede contento. Esa es la historia y no quiero abusar del tiempo de ustedes y del programa, salvo que tengan una pregunta y muchas gracias, querido Carlos.

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